domingo, 12 de septiembre de 2010

LOS CULTUROSOS Y LA SOLIDARIDAD


“Y en un mundo de conflictos, en un mundo de víctimas y verdugos, la tarea de la gente pensante debe ser, como sugirió Albert Camus, no situarse en el bando de los verdugos”.
Howard Zinn


Una necesidad es una discrepancia entre lo que se es y lo que se debe ser: tengo hambre, debo alimentarme. Una necesidad genera un derecho, de cada derecho se deriva un deber. Los derechos y deberes son universales, si no pueden tener el carácter universal, si sólo pueden tener carácter particular, son privilegios. La solidaridad, ¿es una necesidad o un privilegio?


Delimitar el problema es un tercio de la solución. Concebir y meditar sobre las posibles respuestas, es el segundo tercio. Ejecutar la acción, es el último tercio de la solución. Este proceso, ¿debe sustentarse en la solidaridad o en las ganancias individuales?


A veces, cuando escucho tanta campaña de beneficencia, pienso que la solidaridad es un privilegio del que gozan unos cuantos afortunados que fueron localizados por alguna organización cívica interesada en "resolverles" sus problemas.


Pero otras veces, cuando veo gente haciendo un esfuerzo colosal para no dejarse arrastrar por la marea del desamparo, me convenzo que la solidaridad no es un proceso donde uno da y otro recibe. Más bien es un caminar juntos, te acompaño mientras no lo puedas hacer solo.


Si, practicar la solidaridad es soldarse a la vida del que necesita y desoldarse cuando ya no sea necesario. Pienso que quien desee ser solidario, desde el inicio debe saber que ha de retirarse y dejar caminar a su beneficiario con sus propios pies.


El asunto también tiene otro ángulo. La limosna es buena, hay quienes la necesitan con urgencia para cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo, aquel que piensa en la solidaridad, también debe hacerlo en forma preventiva. Vivir evitando ser parte del sistema que orilla a seres humanos a tener que limosnear. La solidaridad adelantada: no ser parte de la miseria humana.

domingo, 5 de septiembre de 2010

¡EVOLUCIÓN! ¿EVOLUCIÓN?

La espada de Damocles

“De la vida no hay que esperar nada, en la vida hay que ir al encuentro de tu vida.”



Adriana Macías


Acabo de leer un libro (Summerhill de A. S. Neill) que fue escrito hace medio siglo. Habla de los problemas del individuo, de la familia, la escuela y la sociedad. Los mismos problemas de hoy en día. Entonces, ¿de qué evolución, progreso y desarrollo estamos hablando?


Darwin no fue el primer evolucionista, pero el nacimiento de su teoría coincidió con la cúspide de la revolución industrial y la consolidación del imperio británico. ¿Será que llamamos progreso humano al desarrollo del capitalismo? El capitalismo margina a millones de seres humanos, aún mueren un promedio de 25 mil niños cada día de enfermedades curables, entonces, ¿el éxito del capitalismo es el triunfo de la humanidad?


¿De qué evolución hablamos? ¿O será que hay varias evoluciones? Es irrefutable que en el campo de las tecnologías el desarrollo ha alcanzado cimas que tan sólo hace cincuenta años eran inimaginables, pero así mismo, es irrebatible que gran parte de la humanidad vive fuera del mercado de tales progresos. Millones de seres humanos no tienen acceso a la luz eléctrica, mucho menos al Internet; es más, a ratos, parecen haber involucionado al tiempo de las tribus nómadas. ¿Será entonces que esa evolución lineal, incorruptible, siempre progresista no es más que otro cuento para engañarnos y que no veamos las nuevas formas de inequidad?


Ahora esperamos y exigimos más de la sociedad y por eso mismo no podemos dejar de señalar, en nombre de una débil esperanza, las falsedades del supuesto progreso de nuestra actual civilización. Pienso que tenemos que convertirnos en francotiradores de la pregunta. Pensar y preguntar. Y enseñar ese arte a las niñas y niños. ¿Qué pasaría si comenzamos a cuestionar los mitos en los que estamos sumergidos? ¡Todos los días! Creo que no habría suficiente bala para fusilar a tanto preguntón.

domingo, 29 de agosto de 2010

VOCES Y TINIEBLAS EN LA MADRUGADA

Vértigo-Osvaldo Isaac Toscano Orobio (Panamá)


"Así se reanudo una amistad prohibida que por lo menos una vez se pareció al amor."



Gabriel García Márquez


¿Qué sentido tiene reseñar libros que ya tienen mucho tiempo de haber sido publicados? Libros que, lo más probable, no pueden ser encontrados en las librerías. Quizá la respuesta esté en darle un significado, una definición adecuada al comentario literario. El mismo, a mi modo de ver, es un descubrimiento y sobre todo, una disculpa para crear...excavando. En este caso específico, escarbar en la literatura de alguna manera es también hacerlo en la historia.


Pensando así, les hablo de los libros LA VOZ DE LAS TINIEBLAS de Leoncio Obando (INAC, Colección Nuevas Letras de Panamá, Serie Poesía No. 6, Panamá, 1993) y LA MADRUGADA ES UN GATO FURTIVO, de Víctor Rodríguez Sagel (Colección Nuevas Letras de Panamá, serie Cuento No. 4, Editorial Mariano Arosemena, INAC, 1992).


Ambas publicaciones reflejan el sentimiento de impotencia e incertidumbre que despierta el destino en la población panameña, determinado en este caso por la muerte, la pobreza, el amor no consumado y la intromisión extranjera. No somos dueños de nuestro destino y eso nos angustia.


Ambos autores nos dicen que nosotros los panameños, vamos en búsqueda del nuevo universo escondido tras los espejismos y descubrimos que se trata de la misma realidad nuestra de cada día: la de la pobreza y la injusticia. No es posible el escape, no hay que morir para conocer la muerte.


En nuestra historia patria, se dice que los franceses no pudieron terminar el canal, gracias a que los mosquitos transmisores de la fiebre amarilla, lo impidieron. ¡Los mosquitos, no los panameños! Una plaga terminó enfrentada al poder extranjero. Venció a los franceses, pero los estadounidenses la vencieron a ella.


¿Será por eso que nosotros, los panameños, esperamos salvarnos con la lotería? ¿Qué nos impide convencernos de que podemos adueñarnos de nuestro destino? ¿Es tan grande nuestro temor a la muerte que preferimos servir de esclavos con tal de que el amo nos garantice la vida?

domingo, 22 de agosto de 2010

CULTOS Y LIBRES


“La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente”.
Rosa Luxemburgo

¿Será una provocación el comparar la cultura con los negocios, las sectas o la democracia? Espero que así sea. Y anhelo no ser gratuito al asumir el papel de provocador. Pienso que de este modo es muy fácil descubrir el profundo concepto de la cultura que tienen los promotores culturales.


Según la UNESCO: la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Entonces, de acuerdo a esa definición, ¿dónde hay que hacer el énfasis?


Veamos, pues. En una sociedad dedicada a acumular riquezas, sólo existe el mercado. ¿Todos los bienes culturales pueden venderse y comprarse? Imaginémonos que así sea, entonces, quizás sólo serían apreciadas artes como el cine y la pintura, pero ¿qué pasaría con la historia? ¿Cómo se puede vender? Y si se puede vender, ¿es correcto venderla?


Un elemento esencial de la cultura es el desarrollo del juicio crítico. Sin embargo, a pesar de ser herederos de la ilustración filosófica y de la eclosión científica, nuestra actual sociedad post-moderna está colmada de maestros iluminados rodeados y adorados por sus respectivas sectas. ¡Y todos quieren imponer su pensamiento como única verdad creíble! Pero, el rechazo a la verdad del otro, ¿no es la raíz de la guerra?


La democracia no es cosa exclusiva de los estados, sino de cualquier grupo humano. Es una manera de organizarse de las personas que están dispuestas a compartir entre todas el poder y sus decisiones responden a la voluntad colectiva. Definitivamente, la democracia es una cultura con prioridades diferentes a la de los negocios y a la de las sectas. Los negocios priorizan las ganancias sobre las personas, las sectas imponen un líder al montón humano y para la democracia, toda persona y cada una de las personas es pieza esencial del grupo. Pero claro, la democracia necesita demócratas. ¿Seré yo un demócrata auténtico o un déspota con piel democrática?

domingo, 15 de agosto de 2010

POESÍA, TAMBIÉN ERES MÍA

Luis Treville Latouche-Panamá


“Aunque hayas sido de Tobías y otras veces de Chucho, no olvides que tú también eres mía.”
César Julio González Herrera


César lanzó su proclama: la poesía también le pertenece. Mucho se ha dicho de cómo nace un poema. ¡Qué del aliento de una divinidad! ¡Qué de la disciplina! ¿Cuál será la respuesta? ¿Qué sabemos de la inspiración? La vida humana está libre del determinismo biológico; ahora somos más producto de nuestra cultura que de nuestra información genética. Hemos llegado a donde estamos gracias a nuestra capacidad de generar conocimiento y de comunicarnos ese saber unos a los otros. Somos investigadores, educadores y educandos por excelencia. Sin embargo, tal aprendizaje no siempre es conciente.


Todos los seres humanos somos sensibles y dicha sensibilidad nos permite recoger información a través de los sentidos y de la percepción. Todo ocurre sin mayor reflexión, hasta que llegado un momento especial ocurre un desbordamiento de ese conocimiento. Esa es la llamada inspiración. Pero así sólo tenemos un poema en bruto, falto de refinación. El poeta no se puede conformar. Es más, en este punto se parten las aguas. De un lado los escritores y del otro los escribidores. El poema final, la obra de arte en sí, es resultado del oficio de humano, del cultivar palabra por palabra en la página en blanco. El escribidor sólo escribe, el escritor escribe y tacha. ¡Y tacha mucho más de lo que escribe!


César Julio ha declarado que Lisy, la poesía, le pertenece. Él se la ha adueñado a punta de trabajo. Y es que la poesía le pertenece a quien se identifique con el quehacer humano. Con el éxito y el fracaso nacido del trabajo. Escribir, leer, tachar, re-escribir. De entre tales labores germina el poema. Lisy, la poesía, le pertenece a César Julio. Es suya. Él le dedicó trabajo, y se nota. Enhorabuena, la proclama de a quien le pertenece la poesía. Lisy es tuya, mi buen amigo.

domingo, 8 de agosto de 2010

¿EXISTEN LOS POETAS REVOLUCIONARIOS?

Eco y Narciso-Waterhouse

“Cuando era como vos, me enseñaron los viejos y también las maestras bondadosas y miopes que libertada o muerte era una redundancia, a quien se le ocurría en un país donde los presidentes andaban sin cabangas.”
Mario Benedetti


¿Quién es un poeta revolucionario? ¿El que publica un montón de libros, traducidos todos a otro montón de idiomas? ¿El que asiste a todos los congresos del mundo que condenan todos los abusos del mundo? ¿El que persigue la última causa perdida de moda? ¿El que escribe versos entristecidos por una sociedad donde la moda es la tristeza? ¿Quién es un poeta revolucionario?


Hay palabras desgastadas, sí, pero no por eso las causas que un día fueron defendidas con esos vocablos deben olvidarse. En este país, Panamá, la palabra revolucionario ha perdido su sentido, es más, hasta causa aversión en ciertos sectores. Tanto zurdo pancista, me imagino. Pero la inequidad no ha desaparecido y debemos hacer algo al respecto. Sin embargo, ¿Acaso se puede acabar con ella escribiendo versitos?


No, no se puede. Y menos, cuando se trata versos que sólo entienden los poetas y sus séquitos. Pienso que hay algo que es bien importante mencionar de las características del revolucionario, que es fácil pasar por alto. El revolucionario es un ser humano. No es una máquina. Y la verdadera revolución la realizan los seres humanos simples, sencillos, pobres, los que a pesar de todas las limitaciones que les ha impuesto la sociedad, se atreven a amar, a pelear, a reír y a llorar. Es esa gente la que debe aparecer en los versos de un revolucionario. La gente, la gente, no los ídolos. En esta era de apuros, de veloces vueltas en el trapiche del cotidiano vivir, ¿qué más revolucionario que una poesía simple y sencilla escrita para seres humanos simples y sencillos?

domingo, 1 de agosto de 2010

DECLARACIÓN PÚBLICA

Mariposas de Esperanza Sánchez Espitia (Colombia)

“Estas son las palabras urbanas, las marginales, las que temen y repelen, surgidas de reductos, barriadas, cantinas y de las vendetas, alcohólicas y amanecidas en agrio.”

Henrie Petrie


Te hablamos desde aquí, el margen. Sí, desde este censurado rincón de la urbe, de la ciudad tatuada con la tinta de la desaprobación. Desde aquí lanzamos nuestra proclama. No somos lindas ni fragantes. Pero, a pesar de los académicos inflexibles que nos persiguen, de los críticos preciosistas que nos desprecian, de las grandes editoriales que nos niegan la luz, de los poetas que no se atreven a eructar en público, a pesar de todos ellos, existimos. Un graffiti es nuestro hogar, el pregón del vendedor callejero nuestro vehículo. Ya te debes imaginar que no tenemos para comprar perfume, así que olemos a sudor agrio de varios días sin lluvia. ¡Y no hay gramática que aguante tanta peste! Así que, gracias a nuestra pobreza de estómagos vacíos y con huecos, tampoco hay diccionario que nos encierre. Para cuando terminan de construir una de esas cárceles, ya estamos bailando en otro lado. Una palabra de la otra esquina de la metrópoli se atrevió a llamarnos parapléjicas. Para empezar, no tenemos idea de que significa esa palabra. Para seguir, tenemos muchas cosas que decir como para perder el tiempo enfrascándonos con esa intrusa. Nosotras amamos las llagas, no es que tengamos paladares asquerosos, sino que la pobreza azota con cilicios de vidrio los lomos de los desarrapados, ¿y adivinen quienes nos consienten y miman? Sí, así es, son ellos, los que pueden morir sin la presencia de la muerte. A nosotras no pueden acallarnos, bueno, sí lo hacen de manera indirecta. Sólo les basta hambrear hasta la muerte a quien nos hospede entre sus dientes careados. Aún así, las voces sepultadas germinan como el maíz. No hay silencio que dure cien años, ni boca que lo aguante. Por la niñez que sonríe ardores y no llora. Por la metrópoli con poliomielitis. Por el lupus que mastica a la mujer. Por la ciudad plana con gente llana. Por ellos, los marginados hasta por la memoria, por ellos, nosotras, las palabras marginales, hemos llegado a esta urbe para quedarnos.

domingo, 25 de julio de 2010

LOS CÍRCULOS DE LECTURA EN PANAMÁ

Niña leyendo-Iman Maleki

“Creo en los individuos, en unas pocas personas esparcidas por todos los rincones -sean intelectuales o campesinos-; en ellos está la fuerza, aunque sean pocos.”
Anton Chejov


Panamá no es democrática. La democracia es un producto poco consumido por el común de los panameños. Muchas décadas de caciquismo y clientelismo político, se traducen en poca reflexión sobre los derechos y deberes que implica vivir en una sociedad donde todos tenemos voz y voto; una donde todos podemos participar sin necesidad de padrinos que nos lo permitan. Pero en los últimos lustros algo ha ocurrido. ¿Vendrán nuevos y mejores tiempos? Hay eventos que parecen indicar que la mentalidad del panameño está comenzando a asumir la responsabilidad de vivir en libertad en una sociedad libre. Claro que, aún falta mucho, pero mucho que hacer. Hay una actividad en el campo cultural, en la literatura, que me parece es un buen signo. Sus resultados apuntalan la democracia donde debe apuntalarse: en la mente del panameño y de la panameña. Me refiero a los círculos de lectura. Un espacio donde se comparte la experiencia de haberse enfrentado a un libro. A mediados de los 90’s, el profesor Ricardo Ríos Torres, desde su cátedra en la Universidad Santa María la Antigua, se lanzó a la gran aventura de formar un círculo de lectura en un país definido por el paradigma: aquí no se lee. ¡Triunfó! Hoy los círculos de lectura son el movimiento más saludable dentro del mundo literario panameño. Pero ¿qué tiene que ver la democracia con los círculos de lectura? Del éxito del círculo de lectura todos sus miembros son responsables. Un libro, una lectura, una voz. Y quien lee, comparte y crece. Panamá será democrática el día que los panameños entendamos que es nuestra responsabilidad ser democráticos.

domingo, 18 de julio de 2010

LOS LÍDERES QUE NECESITAMOS


“La sola visión de un problema ya es un acto creativo. En cambio su solución puede ser producto de habilidades técnicas”.
Rafael de Penagos


¿Por qué insistimos tanto en presentar a la obediencia como una virtud? ¿Será por qué obedecemos hoy para ser obedecidos mañana? Estamos enamorados de nuestra visión del mundo y de las soluciones que hemos encontrado a los problemas que hayamos en él.


Autoridad y jerarquía no son problema cuando son concebidas como reconocimiento del trabajo dentro de una situación específica, pero cuando se presentan como visión única e inmutable del universo, son un verdadero dilema. Poder mandar dentro de un grupo o sociedad no es malo, lo perverso es creer que por tener ese poder la única opinión correcta es la nuestra.


Todo cambia, el mundo al que se enfrentó mi padre no es el mismo al que yo me enfrento. Es más, el mundo que viví de niño es muy, pero muy diferente al que me toca vivir hoy en día. Basta decirles que de infante todas las calles de Juan Díaz eran de lodo, tan espeso, que los buses se atascaban en él y los pasajeros hombres tenían que bajarse a empujarlos. Esa solución hoy no es necesaria, pues ese problema ya no existe, por suerte.


Los problemas evolucionan y por tanto no pueden tener soluciones que duren para siempre, sino, por el contrario, hay que abrir los ojos, abrirlos bien, y someter la medida que nos funcionó una vez a la siguiente pregunta: ¿Aún esta es la respuesta para este inconveniente?


Sin ser científicos, debemos perderle el miedo a la experimentación, sobretodo, porque es una forma confiable de confrontar a la realidad. De lo contrario, estaremos constantemente descubriendo el agua tibia. O puede ocurrir algo peor, pretendiendo resolver la situación quedamos agravándola. La solución propuesta por un líder termina siendo el verdadero problema del grupo que dirige. Entonces, ¿cuál es el tipo de líder qué necesitamos? Uno que tenga los oídos bien abiertos y que no tema usarlos.

domingo, 11 de julio de 2010

ENERGÍA, TECNOLOGÍA, RIQUEZA Y ORGANIZACIÓN SOCIAL

Enfermo en León-Jaime Buitrago Gil (Nicaragua)


“Toda la vida he estado a la espera de ver una huelga de brazos caídos en una fábrica de armamento, inútilmente esperé, porque tal prodigio nunca ocurrió ni ocurrirá.”
José Saramago


En pleno siglo 21, uno de cuatro seres humanos mayoritariamente sólo usa la energía de sus músculos. Cerca de 1 750 millones de personas ignoran las ventajas del motor de combustión interna y de la electricidad. Igual pasa con el Internet. Esos seres humanos no pueden pagar los precios de las petroleras, así que no tienen acceso a los beneficios del petróleo.


Arriba de 20 000 infantes mueren cada día de enfermedades curables. Más de 7 millones al año. ¿Cuántos millones de asesinados en el Holocausto lloran con justicia los judíos? Esos niños no pueden pagar los precios de las farmacéuticas, así que no tienen acceso a los beneficios a los medicamentos.


Sin embargo, la industria de las armas, que es la más lucrativa, beneficia la actividad de los pandilleros, terroristas y criminales. Ella si incluye a los que no pueden pagar, ellos son sus víctimas. Sus investigaciones tecnológicas alcanzan presupuestos anuales que harían palidecer los equivalentes en salud y educación. ¿Por qué la humanidad insiste en enriquecerse con la violencia y la muerte? ¿Será por qué es una forma rápida de hacerlo?


Pienso que hay que replantearse los paradigmas que sostienen nuestro actual concepto de la riqueza. Tal vez hay que pensar más en el proceso enriquecedor en sí, que en la riqueza final; riqueza que todo el mundo afirma que se va a repartir para beneficio de las mayorías, pero que termina en manos de unos muy pocos que, casualidad, son los dueños de las armas.


Trabajar por un nuevo concepto de la riqueza que conlleve una nueva organización social. Buscar nuevas fuentes de energía que den una nueva orientación al desarrollo tecnológico. Si no lo hacemos corremos el riesgo de desaparecer como civilización y hasta como especie. Riqueza, organización, energía, tecnología. Cuatro temas, cuatro retos. ¿Los resolverá a tiempo la humanidad?

sábado, 19 de junio de 2010

CUANDO SEA GRANDE

Goya

“Yo quiero ir a Coiba, quiero picar la roca, yo quiero ser hampón. Oír el pito del policía en la mañana. Yo quiero ser hampón.”
Anónimo

Un niño de ocho años sueña con ser pandillero…No quiere ser bombero, ni ingeniero, ni doctor, ni maestro, ni policía, ni portero de la selección de fútbol. ¡No! ¡Nada de eso! Quiere ser hampón.


¿Y dónde ocurre eso? Debe ser un país donde la infancia está sedienta de héroes, donde los villanos asechan a la niñez, donde los casos de abuso infantil abundan, donde los infantes crecen alimentando la idea de la venganza, ya no cuando sean adultos, sino cuando tengan acceso a un arma de fuego. ¡Y sus muñecas puedan con el peso del plomo! ¡Y el pulso no les tiemble! ¡Y el estómago tampoco!


¿Y dónde ocurre eso? Debe ser un país donde la televisión transmita tanta violencia que derrame sangre por la pantalla, donde los delincuentes tienen sus cinco minutos de fama y los honestos son eternamente ignorados, donde se aplaude el juega vivo y se condena a la virtud, donde el dinero fácil es adorado y el trabajo es convertido en un prisionero. ¡Y pensando así crecen! ¡Y se reproducen! ¡Y así siempre la siguiente generación nacerá bajo el signo de la tentación del asesinato!


¿Y dónde ocurre eso? Debe ser un país donde ser un político es ser un corrupto, donde los funcionarios públicos coimean a los ciudadanos por cumplir las funciones por las cuales reciben su salario, donde la policía parece una tropa de niños exploradores al ser comparada con el crimen organizado, donde la policía no es ninguna tropa de niños exploradores, sino la pandilla protectora de los capos de la droga. ¡Y así se asesina! ¡Y así se gana dinero! ¡Y así se pierde la vida!


Por supuesto que ese país no es Panamá, porque si fuera Panamá los panameños dejarían de ver telenovelas y se organizarían y enfrentarían el problema y lo resolverían y así un niño de ocho años no soñaría con ser pandillero. Pero, ¿y si sí es en Panamá? ¿Qué esperamos los panameños? ¿La guillotina?

domingo, 13 de junio de 2010

EL BUEN AMIGO SÓCRATES

“Cuando sueñas solo, sólo es un sueño; cuando sueñas con otros, es el comienzo de la realidad.”
Helder Cámara


Hace un par de años se me dio, gracias al teatrista Dany Calden, la oportunidad de facilitar un Taller de Creación Literaria en el Instituto José Del Carmen Tuñón, instancia educativa de la Central Nacional de los Trabajadores de Panamá. Ya vamos para el cuarto año de realizar dicha actividad.


El objetivo del taller es despertar el duende creativo de sus participantes. ¡De todos! Habrá quien diga que, por mera ley de las probabilidades, no todos los que asistan tienen un duende que despertar. No me veo a mi mismo como un humanista apasionado, pero sí creo que todos merecemos una oportunidad, y que mucho del talento que no dio la naturaleza se puede cultivar con disciplina.


Definamos al duende creativo que he mencionado. Es la conjugación de facultades como la imaginación y la sensibilidad, la capacidad de observar y la cultura que se posee. Dicha conexión da como resultado, una declaración artística que nace desde lo más íntimo del individuo.


¿Cualquier persona puede regalar tal manifestación? Hasta ahora no conozco a nadie que no tengo un miligramo de imaginación y sensibilidad, capacidad de observación y cultura. Me he topado con casos que asustan por su escasez, pero no porque estén en cero en todos estos rubros.


Entonces, lo primero que hay que hacer es un llamado a alimentar las facultades mencionadas. Y esa llamada será permanente: ¡Hay que leer! ¡No temas sentir ni imaginar! ¡Observa más allá de lo aparente! Lo segundo es carpintería, sostener un constante interrogatorio que mantenga despierto al tallerista y le haga caer en cuenta de sus deficiencias y, por supuesto, sus logros. De sus deficiencias para que las corrija, y de sus logros para que los refuerce.


Este método no tiene nada de nuevo. Lo practicó Sócrates en la antigua Atenas griega. La Mayéutica o el arte de hacer parir ideas. Hoy da frutos el método. Ezequiel Dimas, uno de los más fieles talleristas, publica un libro de poemas. Hoy ya no lo llamo discípulo, lo llamo amigo.

domingo, 6 de junio de 2010

LO REAL Y LO CORRECTO

El hombre de retazos de papel-Dece Ereo


“En la misma medida en que no comprendo el poder, comprendo a quien se opone al poder, a quien lo censura, sobre todo a quien se rebela contra el poder impuesto por la brutalidad. La desobediencia hacia los prepotentes la he considerado siempre como el único modo valido de usar el milagro de haber nacido.”
Oriana Fallaci


La política en general se visibiliza a través de sus discursos y se concretiza en sus acciones. Lo políticamente correcto aspira que sus discursos no sean ofensivos ni discriminadores. La política real, en nombre de la objetividad científica, se empeña en la efectividad y eficiencia de sus acciones.


En el mejor de los escenarios, lo políticamente correcto promueve y mantiene una atmósfera de inclusión y respeto; la política real, la administración realista del estado.


En el peor de los escenarios, lo políticamente correcto no pasa del uso de un lenguaje que en nada disminuye la discriminación, y la política real se convierte en la práctica desastrosa de alcanzar el poder y mantenerse en él, sin importar para nada la consecución real del bienestar común.


¿Por qué tendré la sensación de que estamos en el peor de los escenarios? Me imagino que será por tantos años de sufrir un naufragio tras otro naufragio, de padecer frustración tras frustración. Me ha tocado ir varias veces al funeral de la esperanza; que suerte que ella resucite cada cierto tiempo.


Pienso que somos muchos los ciudadanos que nos sentimos obligados a resistir la opresión de una u otra forma. ¡Cada quien en su trinchera! Pero algo no ha funcionado. Los ciclos frustrantes constantemente se repiten. ¿Por qué?


Tristemente, creo que, de alguna manera, porque somos cómplices de la sociedad que criticamos. Tal vez hemos caído en la protesta eterna que nada transforma. O insistimos en discursear con la terminología correcta, que al final resulta tan especializada que imposibilita la viabilidad de los cambios. Quizá nos hemos olvidado de lo más importante. ¿Y qué será eso?


Creo que las dos cosas que importan son: la gente y que está prohibido rendirse. ¿O no es así?

domingo, 30 de mayo de 2010

TINIEBLAS EN LA MADRUGADA


“Siempre presentí que algo fantasmal me deparaba el destino...”
Leoncio Obando


La muerte despierta sentimientos de impotencia e incertidumbre. La muerte a nadie le es indiferente. Reaccionamos o con profundas reflexiones o con el pánico incontrolable. Creyentes y ateos se unen en el deseo de estar presentes en el más allá y disfrutar del mayor tiempo posible en el más acá. Cuando se piensa en la muerte la frustración se desborda. A los muertos los extrañamos, pero no bajamos a su morada. ¡Que resuciten!...si pueden.


Y entonces queremos controlar al destino. Encontrar un nuevo universo escondido tras la puerta laminada de un espejo y descubrimos que se trata de la misma realidad nuestra de cada día: hombres discutiendo y jugando dados en los rincones, mujeres que se ofrecen mostrando lo que encierran sus bragas, caseríos de chozas dispersas, operarios tan humanos como sus máquinas, un viejo que tose y rezonga constantemente, una mujer harta de parir. No es posible el escape, no hay que morir para conocer la muerte.


Se puede perder la fantasía y sólo la Muerte con mayúscula permite escapar al destino de vivir la muerte en minúscula. ¿Pero eso no es cobardía? Puede ser. Pero la vida es tan fugaz como la madrugada, cuando menos uno lo espera, ya es de día. Y las borracheras, los sueños, la ira, el asco ya no son suficientes para salvar a la inocencia. Aunque respiramos, ya estamos muertos.


Así le pasa a la infancia cuando descubre que los regalos bajo el árbol de navidad no los deja el Niño Dios sino su madre y desde ese momento los obsequios pierden su magia. ¡Adiós a la candidez! Las fantasías se escaparon como un gato en la madrugada. ¿Y ahora qué? ¿Madurar y esperar morir?


Toda gesta donde la muerte en vida no salga victoriosa, es una batalla que bien vale la pena pelearla. Ya en la vida hay bastantes artimañas sucias y humillantes, como para encima rendirse y dejarse arrastrar. Si vamos a fallecer, es innecesario adelantarse la muerte.

domingo, 23 de mayo de 2010

ANARQUÍA


“Muy pocas personas se preocupan por investigar la verdad; la mayoría trata de confirmar los propios errores y perpetuar el prejuicio.”
Kane O’Hara.


Al escuchar la palabra anarquía, el grueso de la población se asusta al imaginarse bombas estallando y aviones chocándose con edificios. Pero resulta que hay un principio anarquista que me parece esencial para la vida individual que da frutos en la vida social. Hablo de la auto-organización.


Organizarse uno mismo. Poner en orden la propia vida. Y eso incluye desde las finanzas, hasta las relaciones matrimoniales, pasando por los pensamientos. Y de esto último quiero hablar. Me parece fundamental. Para tener derecho a la libertad de pensamiento, hay que saber que se está pensando, ¿no?


Nuestra sociedad nos tiene atrapados en una especie de maraña de ideas que, al final, sirven para mantenernos inmovilizados e idiotizados. Porque un idiota, ya es tiempo que nos aclaremos, originalmente para los griegos era un ciudadano egoísta que no se preocupaba de los asuntos del resto de los ciudadanos. Hoy en día un idiota, más bien es la persona que, a pesar de su engreimiento, carece de capacidades profesionales y personales.


¿Qué es el conocimiento? Es lo contrario de la idiotez, es una relación entre aquel que quiere conocer y aquello que se puede conocer. Mientras más íntimo sea ese encuentro, más entendimiento. Estoy convencido totalmente que la sabiduría convierte a la gente en seres libres y autónomos.


Auto-organizarse implica poner en el cesto de basura las ideas que nos idiotizan. Organizarse uno mismo exige buscar el conocimiento necesario que reemplace las idioteces. Vivir organizado por voluntad propia nos transforma en personas sedientas de sabiduría. Y ella nos hace libres y autónomos.


Con razón tantos por allí le temen a la anarquía. Temen a las bombas puestas en las mentes de las personas que las obligan a pensar y a volver a pensar y a auto-organizarse. ¿O no es así?

domingo, 16 de mayo de 2010

LOS SUPUESTOS Y LA CONVIVENCIA


“¿La gente se te hace pesada? No te la cargues en tu espalda, llévatela a tu corazón.”
Helder Cámara

Siempre me he preguntado, como pudieron convertirse en un buen negocio la realización de las famosas horas felices. Sé que hay quienes asisten todos los días, entre las cinco de la tarde y las ocho de la noche, al bar de su preferencia a aprovechar sus ofertas en tragos. ¿Será que sus asistentes no tienen obligaciones familiares? O algo peor, ¿será que no tienen apuro en llegar a sus casas por qué no hay motivos de alegría en ellas?


En los últimos meses, he conocido mucha gente, tanto hombres como mujeres, padres como madres, que no pierden la oportunidad de entonarse antes de llegar a sus hogares. ¿Qué les estará ocurriendo?


¿Será qué quedaron atrapados por un supuesto social que les resultó muy pesado y que poco tiene que ver con ellos? Hay que ser padre, hay que ser madre. Y resulta que se acepta cumplir con la familia y la sociedad, pero se sacrifica la propia felicidad. ¿Alguien infeliz puede darle felicidad a un infante?


¿Ocurrirá lo mismo con aquellos deportistas que no fallan ninguna liga sea de fútbol, bola suave o béisbol? ¿Con los adictos al trabajo que todos los días meten horas extras? ¿Será que se alegran con los tranques porque les retrazan la hora de llegada a casa?


¿Qué será lo que ocurre? ¿Qué entre los cinco de la tarde y las ocho de la noche los hijos hacen sus deberes escolares? Abelardo, que da clases individuales, me contó que él notó que un estudiante tenía un comportamiento extraño; le dejó una nota a su padre donde le comunicaba su inquietud. A la siguiente clase, el niño se la regresó, sin ningún mensaje del padre y con un billete de a diez engrapado. Ese padre, me imagino creyó resolver con plata la conducta de su hijo. ¡Triste! Creo que hay que pasar del supuesto de que es obligatorio ser progenitor, al privilegio de ser un papá de tiempo completo.

domingo, 9 de mayo de 2010

UNA DESRAZÓN PARA DESVIVIR


“Feliz de quién cruza la vida entera teniendo mil razones para vivir.”
Helder Cámara


Motivado por tener periódicamente que escribir esta columna y, también, porque siempre ando perdido en otro planeta, últimamente ando reflexionando sobre la capacidad creativa, específicamente, sobre la edad a la que se termina, que le llega el fin, cuando se acaba el ingenio y el talento. He sabido de escritores que han declarado haberse quedado vacíos. ¡Y eso me asusta!


Hace un par de meses, más bien, el año pasado, al inicio de la Feria del Libro de Panamá, tuve una conversación con tendencia a debate lleno de chispas; algo parecido a una discusión, cosa no muy rara en mi persona. La conversa fue con la escritora Gloria Melania Rodríguez. Ella me mencionó los meritos de otro escritor que en lo personal me irritaba bastante hasta ese momento. Le contesté no muy caballerosamente.


Pero sí le dije algo con un poco de inteligencia: la fortaleza y salud física se mantienen, a pesar de la edad, con una dieta balanceada y con hacer ejercicios regularmente. Con aeróbicos para la tercera edad. ¿Y sí para la creatividad, el ingenio y el talento existe algo parecido a la buena dieta y a la ejercitación periódica?


Estuve reflexionando sobre los méritos mencionados por Gloria del mencionado personaje y caí en cuenta de, primero, que no se puede hacer aeróbicos mentales discutiendo, pues la energía que se debe dedicar a crear se se la lleva la ira. Segundo, que pensar idioteces y sentir porquerías es gastar la energía que debe enfocarse en cultivar las dotes espirituales. ¡La envidia es un monstruo asesino!


Sí, la envidia es un engendro que acuchilla a la creatividad. Y eso puede ocurrir a cualquier edad. Ahora sí entendí y comprendí todo eso que exponen los sabios de oriente y de occidente: de lo que alimentes a tu corazón, de eso mismo parirá tu espíritu. Hay mejores cosas que perder el tiempo pensando en la oscuridad ¡Hay tanta luz! Para mantenerse creativo hay que evitar la mala alimentación, los pensamientos torpes y los bajos sentimientos, y hacer ejercicio, es decir, ponerse a trabajar.



domingo, 2 de mayo de 2010

APLAUSOS PARA EL ESTADO PANAMEÑO


“El tratar de ser fascinante es una posición muy tonta.”
Katharine Hepburn

El estado panameño es un éxito y merece aplausos. Rebajo la pobreza. ¡Qué importa si la violencia aumentó! No hay más culpables que los pobres profesionales. ¿Quién dijo que la violencia tiene algo que ver con la pobreza?


El estado panameño es un éxito y merece aplausos. Invirtió millones en construir calles e infraestructuras. ¡Qué importa si esas nuevas edificaciones son para beneficio de los millonarios extranjeros! No hay más culpables que los pobres profesionales. ¿Quién dijo que vender la patria a los narcotraficantes no es un buen negocio?


El estado panameño es un éxito y merece aplausos. El país creció económicamente. ¡Qué importa si la desnutrición se mantiene igual! No hay más culpables que los pobres profesionales. ¿Quién dijo que el producto interno bruto es igual para todos?


El estado panameño es un éxito y merece aplausos. Realizó elecciones democráticas. ¡Qué importa si ningún candidato representaba la auténtica democracia participativa. No hay más culpables que los pobres profesionales. ¿Quién dijo que la silla presidencial no se puede comprar?


El estado panameño es un éxito y merece aplausos. Permite la movilidad social. ¡Qué importa si los profesionales no tengan trabajo en sus profesiones. No hay más culpables que los pobres profesionales. ¿Quién dijo que la movilidad social es sólo para arriba?


El estado panameño es un éxito y merece aplausos. Invierte millones en educación. ¿Qué importan los robos y el peculado? No hay más culpables que los pobres profesionales. ¿Quién dijo que no se puede mirar para otro lado mientras la crisis en las escuelas crece y crece y crece?


No hay más culpables que los pobres profesionales. No hay más culpables que los pobres corruptos profesionales. No hay más culpables que los corruptos profesionales.

domingo, 25 de abril de 2010

INSTRUCCIONES PARA AGRAVAR UN PROBLEMA


“A tu tía Paca se le ha aparecido un problema al revés del mío. Cuando toma café no puede dormir, yo cuando duermo no puedo tomar café.”
Anónimo

Dada la gran cantidad de gente que día tras día hace lo necesario para ser infeliz, hemos decidido dar algunos consejos simples para garantizar vivir metido en problemas. El primero es ser perfeccionista en un mundo imperfecto. Esa es la manera más perfecta de vivir frustrado. El segundo consejo es que hay que sentirse mal y decidir que es sensato vivir ansiosos y afligidos. Así el tiempo que necesitamos para resolver los dilemas, lo gastamos en estresarnos.


El tercero es creer que no atinar al primer intento es fracasar para siempre. Con este pensamiento, pronto vamos a perder toda estimulación y nos rendiremos prontamente. El cuarto consejo es vivir enojado. Así ahuyentamos a los aliados y tenemos una razón más para seguir irritados y llenos de furia. Para seguir el quinto consejo es necesario nunca hacerse responsable de nada y siempre culpar a los demás. Hay que perennemente asumir el papel de víctima. Pensar que los problemas se resuelven solos, es el sexto consejo.


El séptimo consejo, el de la buena suerte, es nunca perdonar los errores ajenos y nunca pedir disculpas por los propios deslices. Para cumplir con el octavo consejo, basta pensar que sólo existe una forma de solucionar los problemas, por supuesto que ese modo es el nuestro.


El noveno es siempre, siempre, siempre, siempre, siempre ser arrogante frente a la crítica. El décimo y último consejo es sobrevalorar nuestras acciones y desvalorar lo hecho por los otros. Hermano, hermana, te garantizo que si sigues al pie de la letra estos humildes consejos vas a vivir una vida llena de amarguras y serás un hombre o una mujer infeliz. Es más, puede ser que hasta sea una vida corta la tuya, pues lo más probable es que vivas enfermo y te mueras rápido.

domingo, 18 de abril de 2010

ESTARÁN SIEMPRE ENTRE NOSOTROS


“Cuando alimenté a los pobres me llamaron santo; pero cuando pregunté por qué hay gente pobre me llamaron comunista.”
Helder Cámara


Choco con mis amistades. Cada vez que me preguntan qué hacer para paliar la pobreza nacional y mundial, les contesto: ¡Nada! Y tengo mis motivos. Quizá son las más absurdas de las razones.


Pienso que una sociedad que genera pobreza, no la va a eliminar. Toda acción, me parece, que no incluya una crítica a una economía que enriquece a pocos y empobrece a muchos, es ingenua. Y el camino al infierno es una autopista bien pavimentada por los ingenuos con vocación de redentores que pretenden salvar al mundo, sin tocar a quien tiene sin salvación a la humanidad: el sistema económico.


La segunda es que tengo problemas con la beneficencia. La limosna termina por incapacitar a la gente. Ya está dicho: “Enseña a pescar y no regales el pescado”. Pero enseñar a hacer artesanías que no tienen mercado, sigue siendo una falsa solución. Y volvemos a la primera razón: la economía.


La tercera razón, el creer que se puede acabar con la pobreza sin la participación de los pobres, llevándoles las iniciativas sociales de moda, es decir, las que consiguieron patrocinio de parte de aquellos que se enriquecieron mientras ellos, los pobres, se empobrecieron. Hace muchos años escuché esta anécdota del cardenal católico y brasileño Helder Cámara. Él llegó con los bolsillos llenos de dinero a una favela. Y sometió a discusión democrática el uso que debería dársele a ese capital. Los habitantes de esa comunidad extremadamente pobre eligieron comprar instrumentos musicales para formar una orquesta. No optaron por un acueducto, ni por un programa para prevenir la violencia de las pandillas; tampoco por reparar la deteriorada escuela. Decidieron por una orquesta. Monseñor Cámara aceptó la decisión. Compraron los instrumentos y resulta ser que al reunirse para ensayar, comenzaron a hablar sobre sus problemas y a resolverlos. Durante todo ese ínterin ni la enfermedad ni la violencia detuvieron su flagelo. Pero esos pobres fueron dueños de su destino. ¿Ingenuo? Si pues.

domingo, 11 de abril de 2010

TIEMPOS PARA CAZAR PALABRAS

"Voy errante y en busca de una fuente soñada

Donde habiten sirenas cuya voz milagrosa
Me haga loco, y en cuya maléfica mirada
Se desmaye el misterio de una piedra preciosa."


Joaquín Soto

Pienso que el oficio de ser humano, el de vivir como hombre y mujer, el de aprender, o mejor dicho, el de construir cultura, se me antoja más relacionado con la diosa Diana que con las famosas musas. Para los romanos Diana era la diosa cazadora. Atlética y vigorosa, es fácil imaginarla “arriesgando” su piel inmortal frente a fieras y bestias al momento de la cacería.


En la poética dramática, un lance es una situación interesante, rotunda, que el autor siembra en sus lectores. Pues precisamente, estamos en tiempos donde es necesario regresar a la palabra. A la palabra rotunda. Es que vivimos enjaulados por el consumismo, por la pereza mental, por la superficialidad y hemos abandonado la práctica de cazar palabras. ¿Cazar palabras? ¿Qué es eso?


Cazar palabras es usar el lenguaje rotundo, ese que es sonoro y lleno de significado, ese que nos permite crecer como seres cultos. La palabra rotunda nos sitúa en un distrito poblado de insinuaciones que nos van a forzar a usar la mente y a abrir los ojos, los de la cara y los del alma. Ella, la palabra rotunda, nos va a obligar a abandonar esa mala costumbre de no aceptar retos intelectuales.


Pero a la palabra rotunda hay que cazarla. ¿Y eso cómo se hace? Obviamente, hay que leer. Periódicos, libros de poesía, novelas, cuentos, ensayos. Hay que leer. Y sobre todo, hay que reflexionar lo leído. Ahora me pregunto y pienso sobre la situación de la literatura panameña y el insustancial impacto de los escritores en la sociedad istmeña. ¿Qué ocurre? Los lectores panameños, los pocos que hay, aquellos que toman un libro por placer y no para hacer una tarea escolar o universitaria, ¿Serán igual de superficiales que el resto de la población? De los escritores panameños es de esperarse que sean cazadores de palabras. Pero, ¿qué están cazando: cucarachas o leones?

domingo, 4 de abril de 2010

PORQUE NOS QUEREMOS NO NOS APORREAMOS


“Si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos.”
Mario Benedetti

El quererse es de seres vivos. El amarse es de seres que tienen mente. Las rocas no pueden suspirar. Los descerebrados no se percatan de sus sentimientos. La vida y la mente son los fundamentos de los amorosos. Alguien que oscile entre el aburrimiento y el estado de coma total, alguien que está más inmóvil que un vegetal no puede amar. El que ama está vivo y usa su mente.


Aquel que ama y está vivo desea que su ser amado esté vivo. Aquel que ama y tiene mente desea que su amado también use su mente. Los amantes están vivos. Los amantes usan la mente. Quienes se aman procuran construir juntos una vida. Sueñan con ella. Piensan en ella. La buscan y si tienen éxito, la realizan.


Por eso, es totalmente absurdo vivir sumergidos en la violencia física o sicológica y a ese estado aberrante llamarlo amor. Ese tipo de situaciones sólo se les puede llamar de una forma: enfermedad. Lamentablemente, hay mucho enfermo entre nosotros. Gente descompensada que anhela compensarse con el sufrimiento de quien bien lo quiere.


Cada día viene con una o varias oportunidades de usar la mente y construir el amor. Para poder verlas hay que abrir los ojos, escuchar con atención, despertarse y despertar al ser amado. Es necesario vivir y vivir es estar despierto cada día. Dejar pasar una oportunidad de amar, es anotar pérdidas en el libro de contabilidad de la vida. Al aprovecharla no hay garantía de triunfo, pero lo intentamos y en los intentos también hay ganancia.


Hoy es el tiempo de amor y lo primero por hacer es no maltratar ni dejar que nos maltraten

domingo, 28 de marzo de 2010

PORQUE TE QUIERO DEJO QUE ME APORREAS

“Cuando el ser humano abandona la imaginación creadora el futuro se le presenta como amenaza. Lo nuevo atemoriza. Entonces se refugia en la nostalgia, como si en el pasado residiera el mejor de los mundos. Es el retorno al Edén bíblico, al “paraíso perdido” de Milton, a la seguridad del útero materno diagnosticada por Freud.”


Frei Betto

Cuando niño, en mis primeras visitas al médico y luego de sacarme sangre de las venas, siempre regresé a casa convencido de ser miembro de la realeza. Como la sangre de las venas de todos nosotros es azul, por lo menos oscura, me creía un hijo de reyes. A propósito, la sangre de las arterias es roja.


Con el tiempo comprendí que no soy un príncipe, y no tengo ningún problema de autoestima; simplemente entendí que mis privilegios deben ser fruto de mi trabajo y no del color de mi sangre. Pero, en pleno siglo 21, mucha gente vive creyendo en las castas reales. Especialmente, muchas mujeres aún creen en los príncipes azules. Pienso que esa es la raíz de su complicidad en la violencia familiar. Y es que algún grado de responsabilidad debe tener una mujer maltratada que es una profesional y tiene autonomía económica.


Los príncipes azules no existen. Existen hombres de carne y hueso que pueden ser agresores o protectores de sus compañeras. Es posible que se disfracen, pero puede ser que estos personajes muestran lo que son desde el inicio. El novio que le propine un bofetón a su novia, de casados le va a dar tres. El novio que se preocupa porque su novia llegue a salvo a casa de sus padres, lo hará tres veces mejor. Lamentablemente, pocos agresores dejan de serlo y muchos protectores se quitan, en cualquier momento, las pieles de oveja con las cuales escondían sus cueros de fieros lobos. Moraleja: nunca cerrar los ojos; el estar enamorada no es árnica que alivia un dolor en las costillas rotas.

viernes, 19 de marzo de 2010

PORQUE TE QUIERO TE APORREO


“Ah, la razón, esa vieja hembra embustera.”
Friedrich Nietzsche

Entre nosotros, los seres humanos, hay un afán que raya en enfermizo por el poseer la razón; no por encontrarla, sino por tenerla. Siendo así las cosas, las conclusiones prácticas son bastantes simples: un desprecio campante por las evidencias y por tanto, una concepción mágica y no realista del universo. ¡Enajenación total!


También, y esto es lo grave, nace una disposición permanente al uso de algún grado de la violencia. Por lo menos, se está muy dispuesto a justificar los ataques y agresiones que sufran aquellos que nos disputen la posesión de la razón.


De allí el racismo, la xenofobia, la intolerancia ideológica y religiosa. De allí la peor de todas las violencias: la violencia intra-familiar, específicamente, la violencia contra la mujer, mucho más específicamente, la violencia contra las esposas, las novias, las compañeras.


¿Y cuál es la razón que, a punta de trompadas y patadas, defiende el agresor? ¿Y cuál es la razón que la mujer le disputa a su compañero? Pues una tan simple que asusta: ¡Los hombres se respetan! Y que argumento tan idiota. ¿Por qué? Porque no se fundamenta en la valía del hombre sino en la depreciación de la mujer.


Tradicionalmente, en el más común concepto sobre los géneros de nuestra sociedad, se es hombre porque al lado se tiene a una mujer, y en la más enferma de las nociones sociales, un hombre tiene más valor en la medida que tiene sometida a una mujer que no vale nada.


¡Y encima se disfraza esa aberración con el traje del cariño y del amor! Pienso que en realidad sólo es mera cobardía el suicidarse después de asesinar a la compañera. ¡Miedo! Sí, temor a tener que enfrentar a otros hombres en la cárcel, hombres que van a estar más que dispuestos a infringirle dolor. Hasta ahora no conozco a nadie que le pegue a una mujer que aguante la mano de otro hombre.

domingo, 14 de marzo de 2010

EN LA GENEROSIDAD ESTÁ EL TRIUNFO


“La educación hace a la gente fácil de dirigir, pero difícil de manipular; fácil de gobernar, pero imposible de esclavizar”.
Henry Brougham


Todos, en algún momento, hemos escrito pensamientos en un cuaderno o dedicado una tarjeta navideña o de cumpleaños; incluso, algunos han osado escribir un poema. Mundos, pasillos, playas o aldeas brotan de la mente, fluyen por el bolígrafo o el computador hasta el papel o la pantalla del monitor; buscando afanosamente la auténtica y objetiva meta: los lectores, por lo menos, un lector. Un amigo, la novia o el psiquiatra. Es en esa pradera de incitaciones donde un taller literario surge como potro salvaje; potro cuyo relincho resuena en los cráneos en forma de pregunta: ¿Seré acaso un escritor?

Los talleres literarios no son instituciones donde, con el uso del papel carbón, salen poetas y poetisas seguidores de tal o cual receta. Del taller se toma lo que se necesita y no es una muleta sin la cual no se puede escribir. Dentro del taller debe haber mucho respeto. Un taller es una reunión de gente inundados por el deseo de escribir que se ponen a escribir, pero sobre todo, se ponen a leerse los unos a los otros. Yo te leo, tú me lees.

En Panamá hay una historia de los talleres. Ellos han incidido positivamente en el devenir de un grueso número de escritores. Los maestros Dimas Lidio Pittí y Pedro Correa dirigieron talleres que hicieron historia en los ochentas. En los noventa los más famosos fueron los talleres de los colectivos Umbral y José Martí. Actualmente hay pocos autores dedicados a eventualmente a dicha tarea. Carlos Fong y Héctor Collado son los escritores más dedicados a dicha labor. Consuelo Tomás y la nunca olvidada Mireya Hernández, también hicieron lo suyo. A todos los motivó el deseo de incentivar la creación literaria, a ninguno se le ocurrió hacer lo contrario. ¿Estaremos hablando de generosidad? Si los talleres escasean ¿es que la bondad escasea?

domingo, 7 de marzo de 2010

PARA APRENDER A TOMAR RIESGOS

Muchas personas pierden las pequeñas alegrías esperando la gran felicidad.”
Peral S. Buck.

Recreo y escuela son sinónimos. Un timbre, correr por el patio, abrir las loncheras, sudar el cuello de las camisas. Pero. ¿Recuerdan ustedes su quinto grado de primaria? ¿Recuerdan al chico o chica que siempre procuraba apoderarse del contenido de sus loncheras o del dinero de su merienda? Si, si. Ese que los correteaba para sonarlos hasta hacerles sudar el cuello de la camisa. Ese que les hacía desear oír pronto el timbre que ponía fin al recreo.


A pesar de los abusivos, la infancia y la adolescencia son épocas de amistad. También en esos primeros años nacen las creencias profundas, esas que han de guiar nuestros pasos por el resto de nuestras vidas, esas que llaman principios y valores.


Una de las más graves características de estos tiempos es la diversidad de códigos con los cuales manejamos nuestro día a día. Son tantos que es muy común escuchar la afirmación: Lo que es bueno para uno es malo para el otro. ¡Qué fruto de la acelerada atomización de nuestra sociedad! A veces, parece que quien mantiene unida a la humanidad es la televisión y sus comerciales.


Por suerte existieron, existen y existirán los y las imprescindibles. Los José Martí y las sor Juana Inés de la Cruz que se jugaron la vida al predicar y más que todo, practicar la libertad, la autorrealización y la solidaridad. Por suerte, aún en este territorio pasto de los centros comerciales, hay voces que paradas sobre sus fuertes piernas sueñan y construyen un mundo mejor.


Es curioso pensar que en Panamá, un país lleno de gringófilos confesos, los principios que fundamentaron el surgimiento de los Estados Unidos de América sean tantas veces olvidados: Todos los hombres nacieron para ser felices y ningún tirano tiene derecho alguno de atentar contra dicha felicidad. De repente, debo recomendar una investigación sobre las vidas de Tomás Jefferson y Benjamín Franklin y a despreocuparse por el siguiente capítulo de los Simpson.

domingo, 10 de enero de 2010

¿ESPERAR? ¿ESPERAR QUÉ?

Escultura de Leoncio Ambulo y foto de Manuel Montilla-Panamá

"El socialismo mata el individualismo, pero despierta las individualidades".


Anibal Ponce


En este año que empieza, no espero ninguna bendición para mí de los que se han adueñado del mundo, de los que están destruyendo el mundo, de los saduceos del mundo; para ellos soy poco menos que un simio recién bajado de los árboles. Sin embargo, ¿qué puedo esperar de los revolucionarios, de los progresistas, de los defensores del discurso de lo políticamente correcto? ¿De los que están subsidiados por los gobiernos del tercer mundo, gobiernos que defienden a capa y espada los intereses de los saduceos del mundo? ¿Por los países del primer mundo, países que saquean los recursos de los países del tercer mundo? ¿Por el petróleo, que es el puntal de la economía de los saduceos? ¿Pueden los progresistas del mundo tener autonomía política sin autonomía económica?


En este año que empieza, no espero ninguna bendición para mí del gobierno panameño, para él sólo soy un voto ejercido cada cinco años. Sin embargo, ¿qué puedo esperar de los ciudadanos? ¿De los ciudadanos que miran para otro lado cuando están cerca de una fechoría? ¿De los ciudadanos que se hacen cómplices de las fechorías? ¿De los ciudadanos que hacen fechorías? ¿Pueden los ciudadanos de Panamá acabar con las fechorías siendo delincuentes por omisión o por acción?


En este año que empieza, no espero ninguna bendición para mí de las autoridades educativas de mi país, para ellas sólo soy un egreso quincenal al cual hay que mantener aterrado. Sin embargo, ¿qué puedo esperar de colegas que insisten en tropezar con la misma piedra cada año escolar? ¿De administrativos ladrones y encubridores de pedófilos y de otros ladrones? ¿De padres de familia que creen que la escuela es una guardería? ¿Pueden personas así sacarnos del aprieto en que estamos?


En este año que empieza, no espero ninguna bendición, más bien espero maldiciones. Porque me imagino que la crisis se va a agudizar. En este año, sólo espero seguir sabiendo que es lo importante. ¿Qué que es lo importante? Lo importante es la gente, ¿qué más puede importar?