domingo, 22 de marzo de 2009

¿EL ABISMO ABATIÓ UN HÉROE?



El abismo cayó sobre su espalda. Después de ser amigo. Después de ser leal. Y no hubo suficiente olvido para sepultar sus huesos, para esconder su sangre.


El abismo cayó sobre su espalda. Luego de caminar entre los abrojos. Luego de incendiar espinas. Y no hubo suficiente oscuridad para apagar su estrella, para sofocar su luz.


El abismo cayó sobre su espalda. Sin preparación alguna. Sin la adecuada despedida. Y no pudo la humareda ocultar la nobleza, desorientar al héroe.


El abismo cayó sobre su espalda. Y su polvo quedó entre nosotros. Y su aliento también.

jueves, 12 de marzo de 2009

LA RAÍZ DE LA VIOLENCIA


“Pero…¿Y para qué llorar? / ¿Podrá una lágrima cambiarnos? / Vamos / Lágrima de mis lágrimas / Conviértete en acero.”
Rafael Góchez Sosa
No se trata de una meritocracia. La muerte no se lleva a quien se lo merece, sino a aquel con quien se tropieza. Pero dejemos aparte a la filosofía. La muerte violenta que azota nuestra patria camina de la mano con el crimen organizado y sus estamentos: capos gatilleros, banqueros lava dinero y políticos corruptos. Ellos nos tienen sumergidos en el terror y lo pueden hacer porque nosotros, sí, nosotros, hemos propiciado las condiciones necesarias para que así sea. Somos el caldo de cultivo que alimenta a la violencia.
¿Qué no lo somos? ¿Qué nos vale más: el dinero o la amistad? ¿A quién aplaudimos: al que tiene un carro de lujo o al que sabe ser solidario? ¿Hasta dónde somos capaces de llegar por aparentar prestigio y riqueza? Cada vez son más los dispuestos y las dispuestas (porque la cosa no tiene exclusividad de género) a usar un fúsil de asalto con tal de tener plata rápidamente en el bolsillo. Porque de eso se trata, de dinero sin trabajo ni sacrificio. Hablando de fusiles, ¿cuántos panameños y panameñas tomaron las armas para defender a la patria el 20 de diciembre de 1989? ¿Cuántos la tomarían ahora? Es muy cómodo y fácil aterrorizar con una AK-47 a una persona desarmada.
La violencia callejera en Panamá es primeramente responsabilidad de nosotros los panameños. Esta patria es nuestra, no de los extranjeros. Sin embargo, tantos años de venderla por pedazos tienen consecuencias. Más cuando se vende sin que importe un pepino la procedencia del capital con que se paga. ¡Y quien hace negocios con el diablo, hediondo a azufre queda!
Hablar de los sicarios colombianos que delinquen en el territorio panameño, sin mencionar a los funcionarios que reciben sustanciosas coimas por permitirles sus oportunas entradas y salidas de este terruño es simplemente demagógico. Pero raya en burla cuando quien da esa declaración es alguien vinculado a capitales colombianos mal habidos.
Una cultura que antepone los dólares por encima de la gente, tarde o temprano termina matando personas. Ahora todo el mundo pide mano fuerte contra los capos gatilleros. Yo estoy de acuerdo. También pido mano extra-dura contra los banqueros lava dinero y los políticos corruptos. Mientras éstos vivan gozando de los beneficios de la impunidad, la violencia será el pan nuestro de cada día.
Quiero terminar señalando algo muy importante. El 10 de marzo de 2009 el Director del Instituto Nacional de Cultura de la República de Panamá fue asesinado en las calles de la ciudad capital. Quedó atrapado en una balacera producto de un asalto frustrado. Triste. Lamentable. Pero me siento obligado a resaltar la razón por la cual el señor Anel Omar Rodríguez se encontraba en esa fatal calle. Estaba despidiendo a unos amigos cubanos. Estaba cumpliendo con su deber como funcionario público. Amistad. Responsabilidad. Prefiero quedarme con estas palabras. Quien quiera hacer homenaje a la memoria del amigo asesinado, que no las olvide y que las convierta en fundamento de su quehacer cotidiano. Quien es amigo, quien es responsable, no mira para otro lado.

miércoles, 4 de marzo de 2009

MUJERES, ¿QUÉ HABRÍA HECHO NERUDA SIN USTEDES?


"Tú eres la única mujer que he conocido que tiene su propia ventana al absoluto."

Pablo Picasso
¿Existe la Mujer Perfecta? Y sí existe, ¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que tiene mucho que lucir en un escote o la que procura que nazcan musgos sobre las fauces? ¿La más popular de una discoteca o aquella que sólo se conoce en la noche del desierto?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que espera su Príncipe Azul o la que nunca llama a las puertas? ¿La que aún cree en fantasías o la que nunca aguarda sentada en el sofá un beso de las hadas? ¿La que busca un compañero con un timón fácil de maniobrar o la que espera que sean dos navíos los que partan del muelle?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que tiene una casa que parece una vitrina o la que vive en una estancia donde los vegetales se quedaron sin dominios? ¿La que es madre al tanto de cada detalle de sus hijos o la que corta con sus muelas el cordón de sus crías y luego con mano inflexible las aleja del pezón?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que consuela con su mano la frente de su acongojado compañero o la que le grita: Resiste que el dolor no es perpetuo? ¿La que tiene un rostro perfecto o la que ríe sin importarle la invasión de las arrugas? ¿La que huele a perfume o la que permite soñar con la posibilidad de atrapar el aroma de la bahía?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que emocionada escucha un poema o la que obligó a Cupido a caminar sobre la Tierra? ¿La que tiene mil habilidades o la que sólo sabe convertir una nota solitaria en sinfonía orquestada? ¿La que es siempre fiel o la que con un beso logra que ya no importe tanto el doloroso desierto?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿Existirá? Y sí existe, ¿Quién decide que ella es perfecta?