domingo, 23 de mayo de 2010

ANARQUÍA


“Muy pocas personas se preocupan por investigar la verdad; la mayoría trata de confirmar los propios errores y perpetuar el prejuicio.”
Kane O’Hara.


Al escuchar la palabra anarquía, el grueso de la población se asusta al imaginarse bombas estallando y aviones chocándose con edificios. Pero resulta que hay un principio anarquista que me parece esencial para la vida individual que da frutos en la vida social. Hablo de la auto-organización.


Organizarse uno mismo. Poner en orden la propia vida. Y eso incluye desde las finanzas, hasta las relaciones matrimoniales, pasando por los pensamientos. Y de esto último quiero hablar. Me parece fundamental. Para tener derecho a la libertad de pensamiento, hay que saber que se está pensando, ¿no?


Nuestra sociedad nos tiene atrapados en una especie de maraña de ideas que, al final, sirven para mantenernos inmovilizados e idiotizados. Porque un idiota, ya es tiempo que nos aclaremos, originalmente para los griegos era un ciudadano egoísta que no se preocupaba de los asuntos del resto de los ciudadanos. Hoy en día un idiota, más bien es la persona que, a pesar de su engreimiento, carece de capacidades profesionales y personales.


¿Qué es el conocimiento? Es lo contrario de la idiotez, es una relación entre aquel que quiere conocer y aquello que se puede conocer. Mientras más íntimo sea ese encuentro, más entendimiento. Estoy convencido totalmente que la sabiduría convierte a la gente en seres libres y autónomos.


Auto-organizarse implica poner en el cesto de basura las ideas que nos idiotizan. Organizarse uno mismo exige buscar el conocimiento necesario que reemplace las idioteces. Vivir organizado por voluntad propia nos transforma en personas sedientas de sabiduría. Y ella nos hace libres y autónomos.


Con razón tantos por allí le temen a la anarquía. Temen a las bombas puestas en las mentes de las personas que las obligan a pensar y a volver a pensar y a auto-organizarse. ¿O no es así?
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