domingo, 27 de septiembre de 2015

LOS ANARQUISTAS

Detalle de estatua de Leda Astorga

“Si se cree que el gobierno es necesario y que sin gobierno tiene que haber desorden y confusión, es natural y lógico suponer que la anarquía, que significa la ausencia de gobierno, tiene también que significar la ausencia del orden.”
Errico Malatesta
Es muy difícil mencionar la palabra anarquía y que quien escuche no salte sobresaltado a buscar refugio del inminente estallido de una o varias bombas. También es muy probable que esa misma persona no pueda dar una definición acertada de esta visión social a la que le teme.
¿Y por qué el miedo a la anarquía? Por lo que conlleva: responsabilidad.
En el anarquismo los individuos acuerdan libremente los pasos que son necesarios dar para su sana convivencia y bienestar común. Este pacto voluntario rechaza toda imposición y acoge como práctica cotidiana la construcción del consenso. La anarquía es una forma posible de organizarse, pero si los individuos no aceptan responsabilizarse de sus propias vidas y del destino de la comunidad, claro está, sólo será una quimera.
El consenso anárquico se sostiene en una confianza inquebrantable en el individuo, en que las mujeres y los hombres libremente pueden conformar comunidades de iguales. En nombre de dicha confianza rechaza los poderes establecidos que por siglos han subyugado a la humanidad.
Vivir convencido de que todo ser humano, cualquiera que este sea, es más importante que cualquier institución sedienta de poder, es caminar como ácrata, es decir, como anarquista. Y eso despierta el miedo a los clérigos, funcionarios y directivos beneficiados del orden establecido. Temen que caiga el velo encubridor de nuestra historia de dolores y ofensas, que los ojos de los ofendidos dejen de dedicarse a ver espejismos y comiencen a ver las pupilas de sus hermanos. No se puede predicar el anarquismo sin practicar la confianza en las mujeres y los hombres.
Confiar, creer, tener fe en los prójimos obliga a que los acuerdos se concreten de cierta forma: libremente y desde abajo hacia arriba. Los afectados resuelven y no reciben, pasivamente, respuestas impuestas. El éxito o el fracaso dependen de ellos y no de un mecenas, un partido o un gobierno que tarde o temprano exigirá el pago de la deuda, que a cambio exigirá la esclavitud de sus supuestos beneficiados.
El consenso anarquista es una coordinación entre iguales, que conlleva una acción directa de quienes crearon el consenso, sin intermediarios (redentores o libertadores que al final terminan convertidos en opresores y explotadores) y auto gestionada por ellos mismos (sin subsidios ni patrocinios). Únicamente, apoyo mutuo y solidaridad; nadie está por encima de nadie. Como nadie acumula poder, nadie tiene que convertirse en violento para defender el poder acumulado. Eso sí, todos perfeccionan su vida en libertad al resistirse, entre otras cosas, a ser víctimas corderiles de los violentos, sean estos personeros del estado o de las corporaciones.
El compromiso anarquista es para superar las perversiones que frenan el libre y diverso desarrollo humano. Tal compromiso se fundamenta en el juicio de los individuos y en su capacidad de construir consensos a lo interno de las sociedades de iguales. No cabe la coacción. La comunidad anarquista subsiste gracias a que no es dirigida por un hombre, la autoridad personal no es reconocida, sino por la capacidad de diálogo y compromiso en la acción de todos sus miembros. En esta comunidad el orden nace de la libertad. ¡Y eso no es motivo de miedo!
Quienes defienden las dictaduras, lo hacen en nombre de la seguridad y el orden. De un precepto que dice, equivocadamente de acuerdo con el anarquismo, que una persona o grupo puede saber lo que es mejor para todos. ¿Cómo alguien ajeno a mi vida puede saber lo que a ella le conviene? ¿Cómo la gran ciudad capital se atreve a decidir el destino de los pequeños poblados alejados de su periferia? ¿Pueden, en serio, los dirigentes capitalinos disponer cuáles necesidades de los barrios de la ciudad serán atendidas y cuáles pospuestas?
El mero sentido común indica que las prioridades deben ser determinadas por el diálogo entre los afectados que culmina en consenso y en acción directa. Sólo puede haber una comunidad sana si la soberanía de los individuos, su patria íntima, es respetada.
Una comunidad sana es aquella que vive libremente defendiendo los derechos que garantizan la vida libre de sus miembros. En ella cunde el entendimiento de que la libertad individual se perfecciona con la práctica de la solidaridad. ¿Ser libre rodeado de esclavos? Dentro de la lógica anarquista eso es un total absurdo. A muchos ofende el discurso y la praxis anti-capitalista del anarquismo. La actual fábrica de esclavos se llama capitalismo. ¿Qué el comunismo bolchevique también fabricó esclavos? ¿Cuál fue la suerte de los anarquistas durante el período soviético?
El anarquismo no admite la esclavitud por ningún motivo. Todos somos iguales en derechos sin importar más que el haber nacido humanos. Esta defensa de la equidad nunca se aleja de la realidad. Los hechos están allí para ser analizados, no ocultados. ¿Qué en este momento histórico es grande la enajenación del público en general? Eso es un hecho real que no puede ser obviado al momento de llevar adelante alguna estrategia liberadora. Hacerlo significa dejar de confiar en los seres humanos.
La responsabilidad, la habilidad de responder en cada situación, es una cualidad genética del ácrata. Sin ella no podemos hablar de anarquismo. No hay concreción de la nueva sociedad, sin individuos que se hagan responsables de construirla y asuman sus propias vidas.
Y gracias a este punto el anarquismo recibe el título de la más utópica de todas las utopías. De acuerdo a la historia de dolores que hasta el día de hoy hemos sufrido, es imposible que todos seamos seres responsables. Pero ¿por qué no? Porque nuestra educación no lo permite.
                    
Así es, estamos educados para ser irresponsables, para no asumir nuestras vidas, para ser esclavos. Los sistemas educativos fueron creados para garantizar que las sociedades beneficien a  las minorías en perjuicio de las mayorías, para que las mayorías vivan enajenadas y esclavas.
Entonces, ¿qué se hace? Educarse y educar desde donde se esté. Dialogar para educarse y educar. Actuar y evaluar la acción para educarse y educar. En realidad, el consenso es un espacio educativo. Cada individuo debe hacerse responsable de educarse para la libertad. Cada comunidad debe hacerse responsable de educarse para dejar atrás a la esclavitud. Solos o acompañados, pero no hay de otra. ¿O si la hay?

domingo, 20 de septiembre de 2015

LA IMPROVISACIÓN COMO POLÍTICA DE ESTADO

“Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie.” 
Giuseppe Tomasi di Lampedusa        
El próximo lunes 21 de septiembre, el Ministerio de Educación de Panamá comienza un experimento con una veintena de escuelas: implementar la jornada única, que en los colegios se labore de 7 de la mañana a 3 de la tarde. Mi opinión al respecto es la siguiente: ¡Jajajajaja!
Doy mis razones. El gobierno pasado y su ministra Lucy Molinar crearon "las escuelas de la excelencia" que tenían jornada completa y tuvieron que olvidarse de tal horario por no poder garantizarles almuerzos a los estudiantes. ¿Las familias, mal acostumbradas por los subsidios, asumirán ese costo extra o los infantes serán candidatos a sufrir desnutrición?
Para que todas las escuelas tengan jornada única hay que aumentar en por lo menos dos tercios el número total de aulas. Las actuales estructuras en su mayoría se están cayendo y no hay recursos para resolver ese problema. ¿Y van a poder construir nuevas escuelas?
Con la población estudiantil dividida en dos jornadas la ciudad de Panamá está ahogada en tranques. Con todo el estudiantado entrando y saliendo a la misma hora, las filas de autos serán de varias decenas de kilómetros. Si hoy en día un estudiante tiene que abordar el autobús, por tarde, a las cinco de la madrugada, ¿a qué hora deberá hacerlo con la jornada completa?
La hipótesis de las autoridades es que el tiempo extra en las escuelas es tiempo que los jóvenes no estarán en las calles. Es decir, confirman la intención de convertir los colegios en guarderías. ¿Cómo es el ambiente en las escuelas? ¿Están libres de pandillas? ¿De acoso escolar? ¿De violaciones a los derechos humanos? ¿Cuáles son los planes de contingencia del ministerio?
Y sólo para que quede claro, si implementan la jornada única a nivel nacional eso se va a traducir en un aumento sustancial a mi salario. ¿Hasta cuándo la irrazonable improvisación? ¿O lo absurdo es el verdadero objetivo en Panamá? Repito mi opinión sobre el tema: ¡Jajajaja!

domingo, 13 de septiembre de 2015

DE LOS TOZUDOS

“El progreso humano se debe a los obsesionados.”
Moisés Pinzón
Puede ser que la leyenda de Nerón ordenando el incendio de la ciudad de Roma, para después contemplarlo mientras tocaba el laúd, no sea más que eso, una leyenda. Sin embargo, ella sirve de metáfora del progreso traído, o más bien impuesto, por los llamados próceres del mundo. Ficción o no, el incendio de la urbe de ladrillo tuvo como resultado final el nacimiento de la metrópoli de mármol.
Obsesionados con sus proyectos, egoístas o filantrópicos, estos personajes arrastraron y hasta, de ser necesario, empujaron a la humanidad más allá de los límites fijados por la misma masa humana que, por comodidad y miedo, prefiere mantenerse inmovilizada.
Gracias a ellos abandonamos las cavernas y también supimos de guerras y de tantos otros dolores. Occidente no sería lo que es hoy sin la irrupción romana en su historia. ¿Qué tanto del derecho y la cultura de Roma conoceríamos sin genocidas como Julio César? Sin embargo.
Por cada codicioso emperador hay cien mil tozudos que sacrifican su bienestar y el de sus seres queridos en aras de su causa. Eso hay que subrayarlo. Estos hombres y mujeres, motores de la historia, encabezan las listas de los perseguidos y torturados por la masa humana que, por comodidad, le teme al cambio. Algunos están registrados en los libros de historia, muchos simplemente fueron olvidados. José Martí habló de ellos, hombres (y también mujeres) con el decoro de muchos hombres sin decoro (y también las hay mujeres). Bertol Brecht los llamó indispensables (y las indispensables también abundan).
Codiciosos y genocidas, honestos e indispensables. Plutonio y oro. Hoy somos lo que somos gracias a los tozudos. Nuestra historia es la de su perversidad y su bondad.