domingo, 12 de septiembre de 2010

LOS CULTUROSOS Y LA SOLIDARIDAD


“Y en un mundo de conflictos, en un mundo de víctimas y verdugos, la tarea de la gente pensante debe ser, como sugirió Albert Camus, no situarse en el bando de los verdugos”.
Howard Zinn


Una necesidad es una discrepancia entre lo que se es y lo que se debe ser: tengo hambre, debo alimentarme. Una necesidad genera un derecho, de cada derecho se deriva un deber. Los derechos y deberes son universales, si no pueden tener el carácter universal, si sólo pueden tener carácter particular, son privilegios. La solidaridad, ¿es una necesidad o un privilegio?


Delimitar el problema es un tercio de la solución. Concebir y meditar sobre las posibles respuestas, es el segundo tercio. Ejecutar la acción, es el último tercio de la solución. Este proceso, ¿debe sustentarse en la solidaridad o en las ganancias individuales?


A veces, cuando escucho tanta campaña de beneficencia, pienso que la solidaridad es un privilegio del que gozan unos cuantos afortunados que fueron localizados por alguna organización cívica interesada en "resolverles" sus problemas.


Pero otras veces, cuando veo gente haciendo un esfuerzo colosal para no dejarse arrastrar por la marea del desamparo, me convenzo que la solidaridad no es un proceso donde uno da y otro recibe. Más bien es un caminar juntos, te acompaño mientras no lo puedas hacer solo.


Si, practicar la solidaridad es soldarse a la vida del que necesita y desoldarse cuando ya no sea necesario. Pienso que quien desee ser solidario, desde el inicio debe saber que ha de retirarse y dejar caminar a su beneficiario con sus propios pies.


El asunto también tiene otro ángulo. La limosna es buena, hay quienes la necesitan con urgencia para cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo, aquel que piensa en la solidaridad, también debe hacerlo en forma preventiva. Vivir evitando ser parte del sistema que orilla a seres humanos a tener que limosnear. La solidaridad adelantada: no ser parte de la miseria humana.
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