domingo, 5 de septiembre de 2010

¡EVOLUCIÓN! ¿EVOLUCIÓN?

La espada de Damocles

“De la vida no hay que esperar nada, en la vida hay que ir al encuentro de tu vida.”



Adriana Macías


Acabo de leer un libro (Summerhill de A. S. Neill) que fue escrito hace medio siglo. Habla de los problemas del individuo, de la familia, la escuela y la sociedad. Los mismos problemas de hoy en día. Entonces, ¿de qué evolución, progreso y desarrollo estamos hablando?


Darwin no fue el primer evolucionista, pero el nacimiento de su teoría coincidió con la cúspide de la revolución industrial y la consolidación del imperio británico. ¿Será que llamamos progreso humano al desarrollo del capitalismo? El capitalismo margina a millones de seres humanos, aún mueren un promedio de 25 mil niños cada día de enfermedades curables, entonces, ¿el éxito del capitalismo es el triunfo de la humanidad?


¿De qué evolución hablamos? ¿O será que hay varias evoluciones? Es irrefutable que en el campo de las tecnologías el desarrollo ha alcanzado cimas que tan sólo hace cincuenta años eran inimaginables, pero así mismo, es irrebatible que gran parte de la humanidad vive fuera del mercado de tales progresos. Millones de seres humanos no tienen acceso a la luz eléctrica, mucho menos al Internet; es más, a ratos, parecen haber involucionado al tiempo de las tribus nómadas. ¿Será entonces que esa evolución lineal, incorruptible, siempre progresista no es más que otro cuento para engañarnos y que no veamos las nuevas formas de inequidad?


Ahora esperamos y exigimos más de la sociedad y por eso mismo no podemos dejar de señalar, en nombre de una débil esperanza, las falsedades del supuesto progreso de nuestra actual civilización. Pienso que tenemos que convertirnos en francotiradores de la pregunta. Pensar y preguntar. Y enseñar ese arte a las niñas y niños. ¿Qué pasaría si comenzamos a cuestionar los mitos en los que estamos sumergidos? ¡Todos los días! Creo que no habría suficiente bala para fusilar a tanto preguntón.
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