domingo, 9 de marzo de 2014

LA ANTIDEMOCRÁTICA CIUDAD DE PANAMÁ

“Dedicar cuatro a seis horas en transporte cada día para laborar porque se vive en la periferia  promueve la penuria y la desesperanza humana.”
Ebrahim Asvat
Se dice que la ciudad de Panamá creció como un chorizo sobre la costa del Pacífico, porque la zona colonial del canal no le permitió hacerlo hacia el norte. Esa triste historia dio por resultado las grandes distancias entre el núcleo metropolitano y las periferias sub-urbanas.
Los puestos de trabajo se encuentran en el centro, pero el grueso de los trabajadores habita los suburbios. Si un empleado aborda a las tres de la tarde un transporte colectivo y se dirige desde el centro al más lejano de los barrios periféricos, es muy probable que llegue a las siete de la noche a su hogar. Al día siguiente tiene que estar abordo del colectivo a más tardar a las 4:00 de la madrugada. Quince horas fuera del hogar, de las cuales gastó siete en transportarse.
Los precios de los inmuebles en el centro metropolitano dificultan que éste pueda ser habitado por familias de estrato popular y las obliga a vivir allá, en las periferias. Allá, donde sobran las pandillas y falta el agua potable, allá, donde transportarse raya en pesadilla.
¿Así quién puede pensar en democracia? ¿Quién cansado va a querer participar en los asuntos de la comunidad? ¿En qué tiempo? Es tan angustiante esta y otras  situaciones que el habitante común de la periferia prefiere invertir el tiempo que le queda libre en  buscar a Dios o comprar cervezas frías. El país entero está estructurado en función de la ciudad capital y la ciudad capital no creció en función de sus habitantes. ¿De qué democracia podemos hablar?
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