domingo, 2 de marzo de 2014

LOS DIABLOS EXISTEN Y NO ES CUENTO

"Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quien es el otro."
Tito Macio Plauto
El sistema colectivo de transporte urbano de la ciudad de Panamá que fue conocido como diablos rojos fue reemplazado por los metrobuses. Las unidades del nuevo sistema tienen sus ventajas, es cierto, por ejemplo, poseen aire acondicionado, que en un país tropical no es poca cosa. Pero el servicio en general es simplemente demoníaco. Hay que rezar bastante pidiendo que llegue el bus de nuestra ruta y si no se está dispuesto a gastar en taxi, es mejor desistir de las visitas a familiares y amigos en domingos o días de fiesta. Y como para rematar, los tranques no hacen más que recordar que el infierno sí existe.
En Panamá todos coincidimos en algo: la educación está en crisis. Sin embargo, docentes, estudiantes y padres de familia ya no tienen la capacidad de dialogar, por lo tanto es harto difícil  acordar cual ruta seguir. Y para contra rematar, las autoridades son campeonas improvisando; un funcionario lee hoy en Internet una innovación aplicada en Katmandú y corre a imponerla, y gasta tiempo y recurso en dicha imposición hasta que otro funcionario lee otra estrategia valida para Kampala y así se repite el ciclo de la confusión. Y como todo el mundo está confundido, es imposible dialogar. ¿Será que todo es adrede para allanarle el camino a la corrupción?
¿Y la inseguridad ciudadana? Ya no sólo se teme a la delincuencia común y al crimen organizado, ya no sólo se teme al abuso policial, ahora hay que cuidarse de cualquier ciudadano. Cualquiera tiene un arma de fuego y está dispuesto a usarla y se puede convertir en una bomba neurótica. Cualquier roce se puede convertir en un incidente que lamentar.
Dadas así las cosas y a sabiendas que hay muchas otras cosas detestables que por espacio y por mi salud hepática no he mencionado, ¿cómo dudar de que los diablos andan sueltos?
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