domingo, 9 de junio de 2013

LOS PROYECTOS DE LOS SABIOS



 Latouche


“Más que cualquier pócima, sortilegio, ciencia o unción, las cicatrices nos hacen sabios…”
Darle Avalus Zimertan
Sabiduría es entender que el mundo va más allá de la propia piel, es saberse mortal y finito; el sabio no justifica, con la muerte, su propia mediocridad. La mujer sabia, el hombre sabio, tienen un proyecto de vida.
Pero no todo proyecto es de persona sabia. Los hay donde el individuo crece como persona e incide en el desarrollo de la sociedad, y también hay otros donde el individuo busca su beneficio económico y político, sin que ello signifique que deje de ser un enano emocional. Hay proyectos decididos y asumidos por el individuo, y los hay impuestos al individuo.
A veces los proyectos comienzan con un sueño. Soñar es una capacidad de la mujer y el hombre sabios. Soñar no es romper relaciones diplomáticas con la realidad, soñar es abrir las alas y volar por encima de la realidad y así poder verla mejor. Un sueño no es una alucinación.
La mujer y el hombre sabios rápidamente dan los pasos necesarios para que el sueño se aleje de la alucinación y se acerque a la realidad, que se concrete en un proyecto. En las alucinaciones no hay tropiezos, en los proyectos sí. Para el inepto las adversidades son producto de la mala suerte, para el sabio son retos a superar. Un reto es una lección, nunca un castigo.
La mujer y el hombre sabios nunca culpan a los otros de sus propios tropiezos. Practican la autocrítica. Son humildes, eso no significa que viven humillados, eso significa que viven en la verdad, en su verdad. El éxito no se reduce a alcanzar la meta anhelada, es más, a veces eso es lo de menos; la victoria es enfrentar, asumir y superar las propias contradicciones. En eso consiste el triunfo de la mujer y el hombre sabios. El proyecto de vida de la mujer y el hombre sabios no es una carrera en pos de trofeos, el proyecto de vida de los sabios es un estilo de vida.
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