sábado, 11 de agosto de 2012

LAS SOCIEDADES MEDIOCRES


Gallito amarillo

“¿Cómo es posible que un grupo de especuladores pueda hundir la economía de un país o del mundo entero? Esto es así porque las leyes de la economía mundial no sirven al conjunto de la sociedad, sino al interés de una minoría. Eso no es democracia, es capitalismo salvaje; dos conceptos, en la práctica, antagónicos.”
Pablo Paniagua
Una sociedad democrática es la suma de sus ciudadanos y sus instituciones. Una sociedad no democrática es el resultado de sus relaciones de poder. Panamá no es una democracia, por  ende, la sociedad panameña es el resultado de sus relaciones de poder. Las dos más poderosas son el tradicional caciquismo y el folklórico juega vivo.
En Panamá un diputado que no falta ningún día a las reuniones de comisiones o del pleno, que tiene un alto record de iniciativas legislativas que favorecen la sana convivencia nacional, que aprovecha a los medios de comunicación social para hacer docencia, ese diputado, sino maneja populista y patriarcalmente su partida circuital, está condenado a no reelegirse. Partida circuital es el dinero que en Panamá se le da a los diputados para gastar en su circuito electoral. Ese diputado del que estoy hablando no es un ejemplo hipotético, fue un caso real: Víctor Méndez Fábrega, incluso, el fracaso de su reelección fue tomado de ejemplo por otros diputados para sustentar la necesidad de las partidas circuitales.
¿Cuáles son las funciones de un diputado? ¿Hacer aceras vecinales? ¿Cortar la hierba en los parques? ¿Comprar el trofeo que se va a entregar en la final de béisbol? Obviamente hacer leyes, pero esa labor está tamizada por el caciquismo y el juega vivo, por lo tanto, por más probo que un diputado sea en sus funciones legislativas está condenado a no reelegirse. Para vergüenza, en Panamá los caciques son mediocres rodeados de mediocres. ¿Hay mayor desgracia?
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