domingo, 1 de julio de 2012

DE LOS HÉROES Y LAS INFAMIAS


Don Álvaro atento

“La Máquina de la Pesadilla de explotación rapaz ha derrocado la decencia y la razón de la humanidad y su sangrienta traición inhumana florece sobre nosotros. Esto tiene que terminar. Que tu vida sea la contra fricción que pare la Máquina.”
Germán Leyens
Los libros de la historia panameña deberían estar llenos de héroes. Sin embargo, la historia panameña se ha especializado en ocultarlos. Mucha infamia, maldad y vileza se ha encargado de ello. ¿Cómo resistir tales bajezas? Persistiendo en la memoria. Recordar a los héroes es la vacuna contra el oprobio. También el no olvidar la ofensa. Pero, en un país de historia amañada, ¿cómo nutrir la memoria?
Se dice que un individuo recuerda selectivamente los acontecimientos que le sirven de sostén a su actualidad. Tal selección puede ser sana o patológica. Es en la infancia donde mayormente ocurren fenómenos asociados con la memoria selectiva y está situación está agravada por el hecho de la confusión infantil entre realidad y fantasía. Es posible que muchos de nuestros recuerdos pueriles no ocurriesen tal cual los recordamos. Por ejemplo, como adultos, inconcientemente,  no queremos recordar un acontecimiento vergonzoso y “olvidamos” parte de los hechos y la fantasía infantil los completa. ¿Ocurrirá algo parecido con la memoria de los pueblos? Pienso que, guardadas las proporciones, la memoria de los pueblos puede comportarse igual de selectiva como la memoria de los individuos.
No por gusto cada cierto tiempo ocurre un rescate y aflora a la palestra un nuevo personaje olvidado, o acontecimientos hasta ese momento desconocidos. Sino fuera así, la historia de los derrotados y conquistados nunca sería conocida.
Rufina Alfaro es un personaje histórico o de leyenda dependiendo de quien la mencione. Muchos hacen escándalo con la sola mención de su nombre, pues no hay registros documentales que confirmen su existencia. De ella se dice que era una joven bella y soltera que vendía verduras. Por joven bella y soltera nos abocamos a pensar que era una clásica santeña: pelo azabache, ojos café oscuro y piel blanca como la leche. Pero, ¿y si no era blanca como la leche, sino negra como el ébano? ¿Qué tan eficientemente estaban registrados los esclavos y sus hijos libertos? ¿Qué tan categóricos se puede ser y afirmar sin ninguna duda: Rufina Alfaro nunca existió?
En caso tal nuestra bella verdulera sea una leyenda, no es la única. Mucho de lo narrado sobre los acontecimientos que culminaron en la Separación de Panamá de Colombia el 3 de noviembre de 1903, también suena a fábula y no es gratuito que reciba el nombre de Leyenda Dorada. ¿Cómo es posible afirmar que la vida de los próceres estaba en peligro, pues las tropas colombianas, de llegar a la ciudad capital, los fusilarían de inmediato, si la armada usamericana garantizó que ningún batallón colombiano cruzase el istmo?
La Leyenda Dorada ha sido razón de profundas controversias a lo largo de la historia republicana. En cambio, Rufina Alfaro es símbolo de unidad y orgullo regional. Para un santeño ella es el icono de la valentía azuerense. Entonces, la pregunta que cabe es: aunque la Alfaro sea un mito, ¿es o no es importante en el imaginario de la panameñidad?
En la segunda mitad del siglo XX panameño abundan los héroes. Los eventos de diciembre de 1947, de mayo de 1958 y de enero de 1964 fueron encabezados por la juventud istmeña. Sin aquellos jóvenes, muy probablemente, hoy no gozaríamos las mieles de la soberanía sobre todo el territorio nacional. Pero con el golpe de estado de octubre de 1968, la trayectoria histórica de aquella juventud sufrió un quiebre irreparable. La infamia jugó su papel. Y hay un especial acontecimiento que es representación triste de lo sufrido por la juventud rebelde que no se sumó al nuevo proyecto político dirigido por los militares.
Floyd Britton, excepcional representante de la juventud revolucionaria de los 50 y 60, murió torturado en la isla penal de Coiba. Nadie duda de la existencia histórica de Floyd, pero la versión oficial de la causa de su muerte fue un infarto. Un hombre joven y fuerte ¿un infarto? Difícil de creer. Lo más probable, es que fruto de los golpes, Britton sufriera un desprendimiento de los riñones y que la falla cardiaca fuese el resultado de los choques eléctricos recibidos.
¿Qué interés podría haber en ocultar las verdaderas razones de la muerte de Floyd? Algo increíblemente humano: miedo a la justicia. Hasta los golpistas y torturadores se cuidan de ella. Como que en el fondo de sus negras almas saben que ella los puede alcanzar; esa es la razón del por qué se tergiversa la historia, la historia de los derrotados y conquistados.
Rufina Alfaro, una supuesta leyenda, y Floyd Britton, un real icono revolucionario, tienen un insospechado nexo. Bueno, ni tan insospechado. Dada la trayectoria de quien sirve de vínculo, la relación Alfaro-Britton es harto conocida. ¿Quién no conoce al poeta Álvaro Menéndez Franco?
Durante las últimas décadas, Álvaro y su persistencia, se han dedicado a defender la importancia para la panameñinidad de Rufina Alfaro y a no permitir el olvido de la muerte infame de Floyd Britton. ¿Que está defendiendo un mito? ¿Acaso podemos imaginarnos a Roma sin Rómulo y Remo criados por una loba? ¿Que está fortificando la causa de un terrorista? Si Britton es un terrorista por buscar el bienestar de su pueblo por la ruta de las armas, ¿qué es Simón Bolívar?
Con leal perseverancia, Álvaro Menéndez Franco ha contribuido efectivamente a la conformación del imaginario social panameño. ¿No es precisamente la destrucción de ese tejido lo que nos tiene metidos en tantos problemas? ¿Acaso no siempre vivimos acusándonos de no poseer identidad? ¿Acaso no es obligatorio nutrir el orgullo nacional?
Precisamente, el orgullo nacional de los conquistados es el principal blanco de los conquistadores. El orgullo nacional es el fundamento de las independencias y liberaciones.
Gracias don Álvaro, por no permitirnos el fatal lujo de olvidar nuestro orgullo.
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