domingo, 18 de marzo de 2012

EL TERRORISMO EN PANAMÁ



Llegó la hora

“Si las instituciones existentes no sirven, es necesario reformarlas o crear otras. Hasta que esto ocurra, es legítimo y democrático actuar al margen de ellas, pacíficamente, en las calles y plazas.”
Boaventura de Sousa Santos
Difícilmente alguien con dos dedos de frente se atrevería a afirmar que en la República de Panamá hay terrorismo. Pero como no los tengo, me pregunto si es verdad tal aseveración. Primero, ¿qué es terrorismo? Es practicar el terror para conseguir un propósito. Terror es la angustia despertada por la idea de perder la vida. Segundo, ¿qué necesita una persona para convertirse en terrorista? Sufrir una gran injusticia, estar convencido de que no hay salida de esa injusticia, y conocer a los responsables de esa injusticia.
Pues, si bien es cierto que en las calles de Panamá no ha ocurrido ningún bombazo, si es una gran verdad que las causas que provocan la gestación de un terrorista existen sobradamente. Este es un país de graves inequidades.
Ahora, pesándolo bien,  si hay veladas formas de terrorismo. Y a veces no son tan veladas. Y son precisamente las acciones que sostienen la permanente injusticia. La casi eterna e inmortal injusticia.
Una economía de embudo, lo ancho para pocos, lo angosto para muchos. Una policía que parte del  supuesto de que los blancos no cometen delitos y por lo tanto, hay que perseguir a los que no los son. Y lo peor de todo: el feminicidio a la alza. En lo que a mí corresponde, me toca lidiar con el terrorismo ejercido todos los días en las escuelas contra los estudiantes. El trato de odio que reciben es espeluznante. He tenido que hacerme el esquizofrénico y declarar el salón donde doy clases como territorio de asilo para los odiados.
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