domingo, 18 de diciembre de 2011

LA NOCHE DE LA CAUSA INJUSTA


La muerte se sonríe

"Hace algún tiempo, me preguntaba un chiquillo por el significado de la palabra patria.”
Rubén Blades

Adolfo Hitler escribió un libro que se llama Mi Lucha. Martin Luther King dijo un discurso que ha pasado a la posteridad con el nombre de Yo tengo un sueño. El libro de Hitler defiende la destrucción de las razas inferiores, el discurso de Luter King defiende la igualdad de las razas. En este ejemplo, es fácil concluir cual obra está en el lado oscuro de la humanidad y cual en el lado de la luz.

Mi amigo Demetrio López fue literalmente cremado en vida a la una de la madrugada del 20 de diciembre de 1989. Murió atrapado por el incendio provocado en el barrio de El Chorrillo por las bombas lanzadas por el ejército estadounidense casi al inicio de la Invasión a Panamá; la mal llamada operación causa justa. La versión oficial del gobierno, sostenida por algunos chorrilleros refugiados en un campamento a cargo de los invasores y por el clero de la parroquia de Fátima, fue que el incendio inició a las siete de la mañana del día 20 y que fue provocado por los Batallones de la Dignidad. En este caso, ¿Cuál versión de la historia está del lado oscuro de la humanidad y cuál del lado de la luz?

La hora y forma de muerte de mi amigo Demetrio las tengo sobradamente confirmadas. Lo que me contaron familiares y vecinos, luego fue recogido en un libro de testimonios compilado por los ilustres escritores Pedro Rivera y Fernando Martínez. ¿Mintieron aquellos que afirmaron que el incendio empezó a las siete de la mañana? Las cenizas de Demetrio dicen que sí.

Hoy, 22 años más tarde, ha llegado la hora de abandonar los mitos y afrontar los hechos lo más objetivamente. Es muy probable que un incendio en un barrio construido con madera podrida tuviese muchos puntos de inicio, pero no elijamos uno, uno solo, con el fin de justificar un mediocre discurso politiquero. Demetrio, mi amigo Demetrio, no se lo merece.
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