domingo, 11 de diciembre de 2011

DE GAVILANES Y HUMANOS


Los pies de la marginación

“-¿Creéis -dijo Martín- que los gavilanes siempre han comido palomas cuando las han encontrado? -Sí, sin lugar a dudas -dijo Cándido.
-Pues bien -dijo Martín-, si los gavilanes han mantenido siempre el mismo carácter, ¿por qué pretendéis que los hombres cambien el suyo?"

Voltaire

¿Qué mueve a la historia? ¿La cooperación o el conflicto? Voy a sonar cruel, pero cuando  reflexiono el tema, concluyo así: la cooperación se da entre iguales y el conflicto entre no iguales. Cuando dos grupos humanos que se consideran diferentes entre sí cooperan en alguna empresa, es porque han calculado que irse al conflicto les resultará muy caro. En todos los sentidos. Por  suerte, existen las almas altruistas que le han evitado mucho dolor a la humanidad. El altruismo y el temor a no ganar el conflicto son dos grandes alicientes de la cooperación. El servilismo no es cooperación, es una forma abyecta de resolver el conflicto.

¿Y cuál de los tantos conflictos que atormentan a la humanidad ocupa el lugar de motor central de la historia? ¿Será el tan mencionado choque de civilizaciones? Admitir esa premisa sería admitir que a lo interno de las civilizaciones no hay conflictos, además, sería fácil concluir que una de las civilizaciones es la buena y la otra la mala. ¿Será la discriminación de género? Igual, hay mujeres en conflicto abierto contra otras mujeres. Caso parecido ocurre con el racismo, negros oprimiendo negros, indígenas oprimiendo indígenas, blancos oprimiendo blancos.

¿Entonces? ¿Cuál es? ¡La lucha de clases! ¿Te pusiste en guardia? ¿Por qué será? Porque te educaron para ignorar ese conflicto. Desde que alguien dijo: este pedazo de tierra es mío y no tuyo, el conflicto de clases se ha perfeccionado y no da signos reales de que va a desaparecer.
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