martes, 21 de noviembre de 2006

CIEN, CIEN, EL NÚMERO CIEN

CIEN, CIEN, EL NÚMERO CIEN

“Es necesario sentir la obra, no sólo durante su lectura sino posteriormente, con el fin de mezclarla con nuestra condición humana en su contexto particular y saber pues qué uso darle dentro de la vida.”
Diego Mora
Emblemático 100. Un centenar de cibertículos. Quizá deba hablar más claro. Estos artículos publicados cada viernes en el diario Día a Día, en la columna llamada Heurísticas y difundidos en el ciberespacio (Por eso el nombre de cibertículos), con éste, el de hoy, llegan al No. 100.Todo comenzó así. ¿Recuerdan aquella película EL SASTRE DE PANAMÁ? Para mí fue un verdadero desastre. Una total ofensa a nuestra patria. ¡Y reaccioné! Con un artículo escrito que, a falta de un periódico que lo publicase, fue circulado a través de mi lista de direcciones de correo electrónico. Me imagino que muchos amigos y amigas coincidían con mi opinión sobre el susodicho filme, pues los comentarios recibidos de vuelta fueron bastante positivos. Hubo uno en particular que me valió mucho. En realidad fueron dos. El primero fue de Rafael Álvarez quien me dijo: “Ya sabes lo que sienten los vietnamitas cuando los gringos hacen películas sobre ellos”. El segundo fue de Héctor Collado, quien me aupó a buscar un medio impreso donde publicar el artículo. Ambos comentarios me hicieron pensar en lo poco comprensivos que solemos ser con el mal ajeno y en el reto que significaba circular en el Internet información diferente a los chistes y cadenas que ya son instituciones en la red cibernética. Debo aclarar que nunca fui censurado por ningún medio de comunicación impreso. En realidad, no los busqué. Fue Eduardo Soto a quién se le ocurrió crear la columna en este diario. El nombre se le debe a Ricardo Quiel. La heurística se asocia a la invención. Debo agradecer los comentarios (en realidad los retos intelectuales) que he recibido hasta ahora desde el primer cibertículo (diciembre del 2001). En especial a...mejor no menciono nombres pues podría quedarme corto y hacer una injusticia por omisión. Seguiremos en la invención.
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