domingo, 18 de septiembre de 2016

DEL PODER DE CONVOCATORIA Y LA FUERZA INTEGRADORA

“Las noticias son el teatro y el cine de las clases medias y los pobres, allí se les impone, a través del entretenimiento chabacano y trucos noticiosos, el miedo, la subordinación, la apatía y la disciplina consumista.”
Adriano Corrales
Digamos que el poder de convocatoria es la capacidad que tienen los individuos o grupos de hacer un llamado y que este sea atendido. Así mismo, digamos que la fuerza integradora es otra capacidad de los mismos sujetos de organizar a los convocados alrededor de una causa justa. Y para terminar de decir, digamos que la causa justa es el conjunto de razones organizadas en un discurso que da sentido a todo lo anterior. No olvidar que a veces los discursos hablan claro sobre los intereses que los muevan, a veces los medio ocultan y a veces los ocultan totalmente.
Quien tenga el poder de convocatoria y la fuerza integradora para imponer su causa justa en una sociedad, tendrá la supremacía cultural en ella. La historia de la civilización es el registro de la conquista de esa hegemonía, también de las resistencias a dicha imposición. La humanidad se ha debatido en un constante defender y atacar al status quo de la hegemonía.
En Panamá se está dando un desacuerdo que ejemplifica la lid de la que hablo. Me refiero al debate generado por el proyecto de ley para la educación en sexualidad. Desde mi punto de vista, la confrontación entre opositores y defensores del proyecto mencionado es, en realidad, el careo entre férreos defensores del status quo y críticos parciales del mismo.
De darse una sana e integral educación en sexualidad, que no es educación sexual, se afectarían las relaciones de poder tradicionales, las que tradicionalmente discriminan y someten a la mujer. Una mujer educada en sexualidad, es una mujer con capacidades de enfrentar al machismo predominante. Defender esta propuesta no significa obligatoriamente una crítica total al status quo. Por esta razón hablo de críticos parciales del mismo.
Sin embargo, los opositores al proyecto sí son férreos defensores del status quo. Quienes se benefician del estado actual de inequidad en el cual vivimos, los convocaron y organizaron alrededor de su causa justa: seguir enriqueciéndose ilimitadamente. Paso a explicarme.
Tomemos dos de las declaraciones hechas por los contrarios a la educación en sexualidad. La primera es una confesión de ignorancia: ¿Quién dijo que necesito conocer una ley para oponerme a ella? Pienso que esta lapidaria pregunta no necesita mayor argumento en contra.
La segunda es una mentira: El virus del papiloma humano se transmite a través del sudor. Esto no sólo es falso, sino peligroso, mejor dicho, canallesco. Es una falsedad con la suficiente contundencia para confundir a una mente adolescente y convencerla de la inutilidad de usar el condón y así exponer al chico a contraer una infección sexual más grave, por ejemplo, el SIDA.
El condón está maldecido por los defensores de la moral cristiana que abogan por la abstinencia. Sin embargo, los hechos demuestran que la abstinencia no es una práctica masiva, ni el VIH logró asustar a la gente, y que el no uso del preservativo se traduce en niñas embarazadas y a la larga en gente pobre dispuesta a vender barata su mano de obra. Estas declaraciones ¿son o no defensoras eficientes del status quo fundamentado en el empobrecimiento de las masas?
Es meritorio añadir la supuesta conspiración internacional llevada adelante desde la Organización de las Naciones Unidas. ¡Cómo si, de no aprobarse la ley, el mercado de condones fuese a desaparecer! Sembrar la incertidumbre genera miedo y los temerosos prefieren que todo quede igual a tomar el riesgo de asumir los cambios necesarios para su propio bienestar.
Al final, los oponentes a la educación en sexualidad zanjaron el asunto con la ley de protección a la menor embarazada, donde a la menor se le informan formalmente sus derechos a educación y atención médica. Repito, es a la menor embarazada, cuando ya la niña está en problemas, esto es una medida correctiva y no preventiva. ¿Reduce el número de embarazos precoces? ¡No! Se mantiene igual la situación, el status quo gana.
En lo que va del año, en Panamá han estallado varios escándalos de trata de blancas. Incluso, parece que hay involucrados políticos de alto nivel en dichos abominables negocios. Una verdadera organización criminal internacional dedicada a la prostitución y al turismo sexual. Los opositores a la educación en sexualidad han mantenido el más grande de los silencios. ¡La gran omisión! Ha habido tímidos comentarios contra los espectáculos de la realidad basura que pululan en la programación televisiva nacional. Esas prácticas criminales y esos programas porquería de televisión representan copiosas ganancias para los beneficiarios del status quo.
Al no protestar contra el turismo sexual y la basura en la programación televisiva que ven nuestros niños, tal como lo hicieron contra la ley de educación en sexualidad, los opositores al proyecto mencionado se alinearon con la corriente hegemónica de quienes sacan beneficio de la ignorancia de las niñas pobres, que traen al mundo más niños pobres, que serán los que terminen comprando grandes cantidades de licor, de cocaína y de tantas otras cosas perniciosas.
Quienes asumimos como causa justa la educación en sexualidad en las escuelas públicas de Panamá y que por dicha razón la defendemos, somos una corriente subordinada en la sociedad panameña, sin el poder de convocatoria necesario para acumular la suficiente fuerza integradora que concrete nuestro anhelo, poner fin a la desigualdad en ese tópico. Eso no significa que vamos a rendirnos, eso significa que vamos a continuar en la brega, aunque sea desde las márgenes del poder. Vamos a seguir educando, en diversos temas, para así ir socavando la matriz que genera este conflicto: la cultura patriarcal, la que nos tiene como nos tiene.
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