domingo, 8 de mayo de 2016

REFLEXIONES COMPARTIDAS CON UNA AMIGA

“No es ya un ruego, sino una orden que debe subir de los pueblos hacia los gobiernos, la orden de elegir definitivamente entre el infierno y la razón.”
Albert Camus
Estimada amiga, como siempre es una muy buena noticia tener noticias tuyas. Me preguntas mi opinión sobre tu temor por el inminente fin de nuestra civilización. Y estás convencida de la proximidad del fin, por las muestras de barbarie que cada día quedan en evidencia en los noticieros. Pues te cuento que las fatales noticias no son nada nuevo.
Paso a explicarme. Considero que las civilizaciones nacieron en función de los intereses de las minorías. Los jefes de los clanes se autonombraron dueños de las tierras ocupadas y con el nacimiento de las clases sociales, nacieron los ricos y los pobres.
El patriarca quedó a la cabeza de una sociedad tipificada por marginar a la mujer, a los sin tierras y al extranjero. La mujer quedó reducida a fábrica de hijos. Los sin tierra se convirtieron en siervos o soldados. Ser extranjero era la excusa perfecta para ser sometido a la esclavitud. Cuando el patriarcado fue reemplazado por el capitalismo, siguieron vigentes sus paradigmas excluyentes. Nació el racismo tal y como hoy día lo conocemos. Por supuesto que la Revolución Industrial trajo el desarrollo tecnológico, pero la tecnología no necesariamente conlleva mejor convivencia. Miles de guerra nos prueban ese punto.
La civilización está en función de las minorías. Siempre ha sido así. Lo que ocurre que tú y yo somos afortunados. ¿Sabías que el 10 % de la humanidad muere de hambre, mientras los restaurantes de comida rápida, a los que tú y yo asistimos, tiran al tinaco toneladas de alimentos cada día? A tu temor de que estamos próximos a sufrir el final de la civilización, sólo me queda decirte que millones de seres humanos llevan muchos siglos sufriendo a esta civilización.
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