domingo, 20 de diciembre de 2015

PATRIOTISMO SUBSIDIADO

“Queremos pensar algo fuera de la lógica capitalista de mercado, pero sin poder estar real, física, cultural y económicamente fuera de esta lógica liberal y mercantil. Esa es nuestra realidad... aspiramos a ver la vida más humanistamente dentro de un sistema ajeno a dicho humanismo.”
Fernando Penna
Tengo sentimientos encontrados. Por un lado considero necesario y obligatorio hacer justicia y convertir cada 20 de diciembre venidero en fecha de luto nacional. Mis amigos asesinados (Demetrio y Becerra) así lo reclaman, también el resto de los inocentes inmolados y mucho más aquellos hombres y mujeres que cayeron en combate, en especial, Gustavo Torreglosa. ¿Cómo olvidar el malestar de ver a los marines que desde los hummers saludaban como reinas de carnaval? Pero, y este es el otro lado del asunto, ¿cómo no recordar con irritación que hubo ciudadanos que, en efecto, celebraron el sangriento jolgorio?
A los pocos meses del cruel asalto, cuando aún las calles eran patrulladas por las tropas invasoras, en una de las cafeterías de la Universidad de Panamá (la más alta casa de estudio del país), un individuo gritaba: “Este pueblo es marcista”. El susodicho no hablaba de ser seguidor de Carlos Marx, sino de Marc Cisneros, el comandante de los agresores.

En misa campal el arzobispo declaró que ojalá el 20 de diciembre se recordase como liberación. Un escritor panameño dijo que le perdonaba a los gringos el 9 de enero por haberse llevado a Noriega. ¿Exagero? ¿Y el 9 de enero hoy en día? ¿Acaso el 8 de enero no se vacían de licor las bodegas? ¿Qué significa el 20 para los menores de 30 años? Temo que el 20 de diciembre se convierta en un carnaval de recordación del día en que los gringos nos liberaron del dictador. ¿Exagero o bien el 20 de diciembre se puede convertir en una extensión del blak fraidei? No basta el día libre, es necesario, obligatorio, el compromiso con la memoria patria.
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