miércoles, 10 de julio de 2013

¿QUIÉN ES EL QUE SOBREVIVE?





“No sabemos cuál de las sociedades humanas se adaptará mejor al futuro inmediato. Puede ser la Yanomami, puede ser un grupo que tenga muy pocas personas. Por lo tanto, tenemos que preservar a todos los grupos, porque en uno de ellos está el futuro de la humanidad.”
Rita Segato
En la selección natural, motor esencial de la evolución biológica, quien sobrevive no necesariamente es el más fuerte, sobrevive quien sea capaz de adaptarse al ambiente. Para ello cuenta con su información genética, quien lo provee de las herramientas indispensables para llegar hasta la edad reproductiva y así pasar sus genes a la siguiente generación. El efecto de las mutaciones, los cambios ocurridos en el genoma, demora muchos, pero muchos años en notarse.
Algo parecido acontece con la cultura, ella no es inmutable. A pesar de los culturalistas  que la vislumbran como éter divino y permanente, la cultura cambia y cambia más rápido que las especies orgánicas. Aunque, valga la aclaración, hay un sustrato sostenido a fuego y oro por las minorías con poder y riqueza, sustrato cultural que a su vez las sustenta a ellas. Confundir cultura con los intereses de las minorías entorpecen la natural transformación que deben sufrir las costumbres humanas.  A la larga, cualquier discurso guardián de la inalterabilidad de la cultura, es una defensa de ese sustrato mal agraciado que sostiene los intereses de unos cuantos.
Otra coincidencia, así como una selva sobrevive gracias a la biodiversidad, a la variedad de especies que la habitan, así mismo la humanidad ha sobrevivido gracias a su multiplicidad cultural. ¿Qué seríamos sin los chinos inventores del papel y sin los árabes y sus matemáticas? Y ese es el gran peligro que veo en la actual globalización neo liberal: la endogamia o repetición cultural. Ya estamos viendo sus frutos, la creciente estupidez al mejor estilo de Homero Simpson.
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