domingo, 27 de enero de 2013

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE LA MISERIA



“Es decir, es contradictorio en semejante estado de ánimo, y ante tremenda pérdida, seguir pergeñando poemas para una minoría que se exilia en la poesía y el arte para no olisquear el carnaval del mundo y su galopante autodestrucción.”
Adriano Corrales                                
Las cifras lo dicen: somos muchos seres humanos y muchos están sufriendo. Pobreza y pobreza extrema, enfermedades que hace apenas medio siglo casi habían sido erradicadas, desnutrición y hambrunas, guerras y delincuencia, corrupción y peculados. Miedo y más miedo.
Reciento que ante este panorama la poetada viva, vivamos, como si la miseria no la tocase, no me tocase. Reciento que hablen, hablemos, de literatura pura. Y es que si cultura es el quehacer humano y si literatura es el oficio de la palabra y si la palabra es patrimonio de la humanidad, ¿cómo salvar a la literatura sin salvar a la humanidad?
Aplaudo los festivales, recitales, publicaciones, talleres y giras. No tengo mayor problema con esos eventos. Mi problema es al responder la pregunta: ¿para quiénes son todos estos sucesos? Si en este instante se dejaran de publicar libros, si no se escribiese ni un nuevo poema, si todos los escritores del mundo enmudecieran, aún así habría literatura, hay suficientes libros impresos para que eso sea así y será así mientras haya lectores. Entonces, ¿quiénes son las verdaderas estrellas?
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