sábado, 19 de enero de 2013

LAS PROMESAS DE LA DEMOCRACIA



Pa rriba

“La democracia no se defiende, se vive.”
Humberto Maturana 





La democracia tiene fama de fracasada y de ser la más utópica de las utopías. Somos  millones los ciudadanos hastiados de los torneos electorales que nada resuelven. Es que las elecciones tienen dueños. Los mismos déspotas que también son amos del planeta. Las elecciones no son para consolidar la democracia, son para justificar su poder.
La democracia es un modo de convivir entre iguales. Entre ciudadanos que tienen el derecho y el deber de participar en todos los asuntos de la comunidad. Que pueden opinar, discutir y decidir sobre cualquier tema que afecte el bienestar común. Y entre iguales no hay división entre dueños y siervos. Y entre los iguales todos son colaboradores y participantes.
Quien vive sometido por una fuerza que lo obliga a obedecer, no es un ciudadano. Entre ciudadanos no hay sumisión, hay discusión y acuerdos, hay planes y colaboración. Y ese es el detalle fatal. Los patriarcas, los autoritarios, los dueños de la tierra se aseguraron que ese sueño de colaboración entre iguales fuese cuartado.
Y ellos, los saduceos, triunfarán cada vez que se reduzca la democracia a un discurso. Y ellos, los filisteos, serán vencidos cada vez que un ciudadano cumpla las promesas democráticas: convivencia, respeto, colaboración y corrección de los errores que ocurran en la comunidad.
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