domingo, 20 de mayo de 2012

DOS POR TRES A VECES ES SEIS


El elefante blanco se abre paso

“Mañana llega Ulises y pone orden.”
Benjamín Ramón
¿Cuándo dos por tres no es seis? ¿Acaso la aritmética puede fallar? Si puede fallar. Hay ciertas operaciones que las matemáticas no pueden resolver. Es más, no deben intentar resolverlas. Por ejemplo, tratar de dividir o multiplicar las verdades poéticas. Inicialmente, podría pensarse que las verdades poéticas están más alejadas de la realidad objetiva que las matemáticas. No necesariamente siempre es así. Si hay algo permanente en la realidad objetiva es que permanentemente pierde parte de su objetividad. Puede ser minúscula, incluso microscópica, pero constantemente cambia y al cambiar, quien la observa pierde capacidad de observarla tal cual verdaderamente es. Así el observador se ve obligado a hacer ajustes que le regresen la lucidez de atención de la nueva situación, pero cuando ya supone haber logrado las adaptaciones pertinentes a la nueva situación, resulta que la nueva situación ya es una  vieja situación.
Las verdades matemáticas se fundamentan en verdades ideales e incambiables, ninguna transformación en la realidad objetiva las afecta. La poesía se fundamenta en las verdades del mundo interior del poeta. 
Un poeta, una poeta no es un marciano. Su mundo interior es fruto de interacciones con el mundo exterior. Así su poesía es un producto procesado de la realidad objetiva. Por ejemplo, un poeta o una poeta panameña al mostrarnos parte de su mundo interior, puede que nos muestre parte de Panamá. Puede ser que nos hable de folclore, ruinas o canal. Puede que nos hable de un multitudinario escándalo que esconde a la soledad. O puede ser que nos hable de un bus musicalizado donde todos cantan, no en coro, sino en medio del caos.

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