domingo, 10 de julio de 2011

POESÍA: FORMA ESPECIAL DE HABLAR Y VIVIR

Amarillo en gris (Dece Ereo)

“La industria cultural es una máquina productora de nadies o de cualquieras. La tv obliga a la gente a cambiar de atención constantemente, lo que le impide formar las conexiones neuronales básicas para el aprendizaje. Eso son los nadies. A los cualquiera se le impide la elaboración de criterios propios y actúan por imitación de los otros.”
Mauro Zúñiga
Se dice que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Yo digo que al cielo se llega con intenciones vestidas de voluntad y coraje. Y en estos tiempos del mercado y la superficialidad totalitarios, hace falta mucho valor para ser poeta. Por lo menos, para serlo de acuerdo a la definición que doy a continuación.
Ser poeta es lanzar al mundo un grito personal sobre lo que es la belleza o sobre lo que no debe considerarse hermoso. Se podrá hacer énfasis en la forma (la palabra por la palabra) o en el fondo (poesía comprometida). Pero no se puede renunciar a opinar sobre lo bello.
Ser poeta es una forma especial de hablar. Es hablar con fricción. ¿Fricción? Sí. Es provocar una alteración en el lenguaje comúnmente utilizado. Una alteración que provoque un cambio de ánimo en el lector. En el caso de la poesía, la fricción se encuentra en el choque de las palabras: cincuenta bueyes aran tu rostro hasta convertirlo en sonrisa. En el caso de los cuentos, está en el choque de las acciones: tuve que matarte para saber si te extrañaría.
Ser poeta es una forma particular de vivir. Es vivir en la búsqueda constante. Ver con los ojos de la cara y con los del corazón lo que ocurre alrededor, pero también es buscar y rebuscar en el propio interior. Y reflexionar sobre lo buscado y encontrado. Ser poeta es convertir dichas reflexiones en un texto escrito y, ¿por qué no? En la propia vida. Ser poeta es escribir poesía y convertirse en un poema.
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