domingo, 15 de mayo de 2011

LA OTRA GLOBALIZACIÓN

Abrazo (Dece Ereo-Panamá)
“Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada.” Antonine de Saint-Exupéry

Los resultados de la globalización neoliberal son muy evidentes: riqueza para pocos, pobreza para muchos. ¿Será reversible dicho proceso? Pregunta retórica. Más bien otro debe ser el cuestionamiento: ¿Será posible otra globalización simultánea?
Acabo de regresar del 7° Festival Internacional de Poesía Quetzaltenango (Guatemala) y estoy tentado a contestar que sí, que el florecimiento de festivales poéticos a nivel mundial es un sólido argumento a favor de la globalización de la poesía. Pero no puedo hacerlo. Y no por algo desagradable que ocurriera en Quetzaltenango, sino por defender lo observado allí.
Observé que Marvin García y el resto de los metáforos (los responsables de organizar el festival) son un grupo de amigos que están escribiendo parte de la historia, su parte de la historia, de la poesía del continente. No son un equipo de interesados en construirse una plataforma de promoción. Vi a una mujer de 61 años (discúlpame Ámbar Past) ametrallar al público con el más desparpajado de los vocabularios. No vi a una poetisa jugando a la repostería. Noté a la poetada bebiendo y hablando paja hasta tarde, dormir dos horas, levantarse y marcharse a las actividades programadas. No vi poses histéricas y narcisistas. Pero, siempre un pero se me atraviesa en la garganta, ¿podremos hacer más? ¡Ojalá que sí! ¡Necesitamos que así sea!
La globalización neoliberal engendra poetas ególatras. La otra globalización necesita de otro tipo. Los exige fieles a la vida y a lo humano. Por ejemplo, le sobran los que dicen que es una locura llevar poetas a un colegio popular, pero si aparece un patrocinador gritan al viento: poetizar a los jóvenes de los barrios es la columna vertebral de nuestra promoción poética. La otra globalización necesita de poetas que dejen de verse el ombligo. ¿Ya entiendes mi duda?
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