domingo, 9 de enero de 2011

DIÁLOGOS CON HÉCTOR GALLEGO


“El mundo parece vivir bajo la tiranía del mono: el monoétnico, monoteísta, monolingüístico. Como si el mundo fuera un monoambiente, sin un lugar para todos.”
Mex Urtizberea


La historia esta llena de derramamientos de sangre motivados por la codicia, el odio y por creer que hay seres humanos de segunda, tercera y de hasta décima categoría. A los campos de la república de Panamá, llegó un pastor llamado Héctor que siempre predicó la igualdad de todos los hijos de Dios.


“El objetivo de nuestra lucha es el concientizar a las persona para que reconozcan sus derechos. Debemos ser conscientes para así ayudar a otros también a serlo. Debemos usar el diálogo para concientizar, así cambiar la situación y la mentalidad del hombre y la mujer.”


Casi cuarenta años más tarde de su desaparición, quizás algún ingenuo sienta lejana y resuelta la causa del padre Gallego. Pero resulta que la situación de abandono que sufren las zonas rurales aún es una realidad. Quizás ahora es más pecaminosa la situación: tanta tecnología, tanto crecimiento económico y las juventudes campesinas perdiéndose en el olvido.


“Porque sentimos la necesidad en que vivimos. Para que haya un cambio en la sociedad, y las personas pueden vivir como seres humanos. Porque hemos considerado los problemas y vemos la necesidad de que se terminen los atropellos…”


Además, hay un dato histórico importante que jamás debemos olvidar. Gallego siempre va a significar la contradicción entre el discurso y la praxis de la llamada revolución octubrina. En un momento crucial de la historia panameña, se favoreció a los intereses de los terratenientes por encima de la vida de un sacerdote comprometido con las víctimas de los latifundistas.


“Para ayudar a que nos desarrollemos como personas humanas. El hombre y la mujer son personas y no instrumentos, y la sociedad actual no nos permite desarrollarnos plenamente. ¿Para qué cambiar esa mentalidad? Para llegar a una sociedad junta que considere a la persona humana por lo que es y no por lo que tiene. Donde el dinero sea un medio y no un fin.


“El hambre nunca dice adiós, sólo dice hasta luego”


Dumas Muñoz


“Necesitamos que se reconozcan nuestros derechos y luchar contra las injusticias, que se reconozcan nuestros valores y la igualdad entre los hombres.”


A Héctor lo hace especial el hecho de haberse alejado del fatal concepto que afirma que la vida es un valle de lágrimas y espinas, que debemos resignarnos ante el dolor, pues seremos consolados en la otra vida y, la más terrible de todas las afirmaciones, que hay que obedecer a quienes se adueñaron de todo y dejaron sin nada a muchos, porque esa es la voluntad de Dios.


“El dinero es un fin, el Dios dinero se usa para esclavizar y humillar, y nos somete. ¿Qué debería? Un medio para desarrollarnos como persona y no para explotarnos, un medio para vivir dignamente.”


Si hay algo denigrante es la beneficencia, más cuando se hace iluminada por grandes aspavientos publicitarios y con el privilegio de la exoneración fiscal. La gente no necesita limosnas, necesita justicia. Que se le permita organizarse para descubrirse como hijo de Dios, del Dios que lo ama, no del ídolo que lo detesta. Pero claro, eso significa permitirle a la gente liberarse de los procesos de empobrecimiento, procesos que por cierto, no tienen nada de divinos.


“¿Cómo concientizar, en que forma?: Dialogando en todo momento cuando se presentan oportunidades para que se reconozcan nuestros derechos. Conocer y analizar la situación actual y sus causas. Ver como quisiéramos que fuese. Buscar un compromiso. Hacer un plan de acción. Evaluar nuestra acción.”


El asesinato sin corpus criminis del Padre Héctor Gallego no fue un accidente. Fue una crueldad manifiesta. Pero la gente que sabe que el hambre siempre regresa, no lo han olvidado.
(Gracias Raúl)
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