miércoles, 10 de noviembre de 2010

MEDIO SIGLO

“Me encanta la muerte. Simplifica todo, como un haikú. Es que la muerte nos confronta con los retazos no terminados, con los sueños perdidos y con todos los pendientes.”
Leda Abril Moreno


Medio siglo de amores y dolores, ilusiones y desengaños y sobre todo de vida intensa. ¡Y qué rápido han pasado estos 50 años! Aún me recuerdo quejándome con la maestra de quinto grado de primaria lo largo que me parecía el año escolar; ella me contestó: Mijito un año pasa rápido. Pues resultó que cuatro décadas se pusieron zapatillas atléticas y se me pasaron en un tris.


Ahora pienso en todo lo que he logrado, pero sobre todo en lo que no he logrado. Y lo que más me asombra, casi me asusta, es lo poco dispuesto que estoy a preocuparme por aquello que no alcancé. Porque en este medio siglo lo que aprendí fue a amar lo que tengo y lo que hago. Gracias Carlos Matías.


Ahora pienso en todos los amigos que tengo, pero sobre todo en los que he perdido. Y lo que más me asombra es que comprendí que los amigos no se pueden perder porque no son de nuestra propiedad. Porque en este medio siglo aprendí que uno no tiene amigos, sino que uno es o no es amigo. Gracias Héctor Collado.


Ahora pienso en todo lo que he estudiado sobre los procesos de enseñanza, pero sobre todo en lo inútil de tantas teorías del aprendizaje. Y lo que más me asombra es que descubrí que enseñar no es más que animar a aprender. Porque en este medio siglo aprendí que nadie puede enseñarle nada a alguien que no quiera aprender. Gracias Myriam Garay.


Hay tantas cosas que he descubierto y tanta gente a quienes agradecer. Medio siglo me ha demostrado que es mejor vivir agradeciendo, que creyéndose el descubridor del agua tibia.
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