domingo, 18 de octubre de 2015

TALIBANES DEL CARIBE

“El país de hoy no se diferencia al del pasado. Relativamente no hay mucha diferencia, sólo han cambiado los personajes detrás de una gran palabra: Democracia. Hay conocimiento, lo que no hay es aplicación de ese conocimiento; no se está preparando para vivir a plenitud con honestidad. Yo no estoy satisfecho, como no lo está el resto de los panameños.”
Félix A. Dormoi B.
Hace mucho tiempo leí que la historia humana es una especie de secuencia cíclica de tres tipos de poderes: teocrático, autocrático y democrático. En la teocracia los representantes de Dios ejercen el poder en su nombre y la ciencia no tiene mayor cabida; en una autocracia una minoría, en nombre de su causa justa, cualquiera que esa sea, que incluso puede ser la misma democracia, ejerce el poder y la ciencia sólo es tomada en cuenta mientras sirva para sostener el poder de los dictadores; en una democracia los ciudadanos ejercen el poder en nombre de su propia soberanía y el uso del método científico debería ser obligatorio al momento de tomar decisiones.
Pienso que estamos adentrándonos en una nueva era teocrática. Y no me refiero sólo al crecimiento del Islam. El mundo cada día es más religioso. Las religiones tradicionales, aunque parecen estar en pleno retroceso, en realidad se están radicalizando. Y los baches dejados por ellas los están llenando nuevas formas de pensamiento mágico. Obviamente, eso significa menos respeto a las instituciones democráticas, menos tolerancia a las opiniones disidentes. ¿Será que ya en Occidente, en secreto, se está reuniendo la leña para las hogueras?
Quizás me repliques diciendo que en Europa y en el resto del primer mundo el cristianismo está en franca retirada. ¿Sí? ¿Recuerdas que el hoy San Juan Pablo II fue pieza esencial en la derrota del bloque socialista en la Guerra Fría? ¿Que Benedicto XVI definió a Europa como cristiana y que ningún jefe de estado europeo lo contradijo? ¿Te atreverías a negar que el actual Papa Francisco sea una fuerte corriente de opinión mundial? Te recuerdo que en nombre de Dios George W. Bush le declaró la guerra a Afganistán y que Mel Gibson, en el estreno de su película La Pasión de Cristo, declaró ser católico fundamentalista.
Ojalá y la fuerza de la negación no te cierre los ojos y así puedas ver lo que pasa en el planeta. Y el planeta incluye tu pequeño entorno. En el colegio secundario donde laboro, me percato como los estudiantes cristianos me miran con condescendencia al momento de explicar temas como la evolución y la biotecnología genética. A veces tengo la sensación que contestan mis preguntas con lo que suponen yo quiero escuchar. ¡Y eso es terrible! Una vez metí la pata, pero hasta el fondo; una chica dice en el salón que los homosexuales no entrarán al cielo, le digo que si la Biblia maldice a los homosexuales, también la obliga a ella a someterse a los varones; desde ese día es mucho más dócil a la voluntad de su novio.
Temo que el pensamiento mágico no se agota en las religiones tradicionales. Temo que está infiltrado en otras actividades que deberían tener otros fundamentos. ¿Han escuchado a un vendedor de esos productos nutricionales que maravillosamente tienen efectos positivos en la salud? ¿Lo han escuchado discutir con otro vendedor de otra marca de tales productos? ¿O a un defensor de la omnipresencia y omnipotencia de las fuerzas mercantiles renegar de la evidencia que señala la manipulación que realizan las corporaciones sobre la economía mundial? ¿De como guarda silencio cuando se mencionan los sobornos, chantajes y actos violentos consumados por las potencias económicas y militares del mundo sobre los países más débiles?
Conocer algo es relacionarse con ese algo. En la ciencia tal relación está cimentada en el estudio de los hechos verificables y la magia, por el contrario, se asienta en las creencias. Creer en la existencia de Dios, es una creencia. Creer en la inexistencia de Dios, es una creencia. Creer en un comprimido con efectos asombrosos, es una creencia. Creer en la omnisciencia del mercado, es una creencia. ¡Y las creencias no necesitan ni pruebas ni evidencia, les basta el hechizo que ocurre en la mente del creyente!
¿Quieres hacer un experimento? Poco antes de un juego de la Selección Nacional de Fútbol haz una encuesta sobre cuales van a ser los resultados del partido. Y escucha las respuestas. He escuchado cosas como: ¡Hay que creer! ¡El que no cree no es panameño! ¿Por qué tales argumentos? ¡Por preferir pensar mágica y no científicamente!
Si esto sigue así, si seguimos rumbo a la teocracia, al mundo de la verdad única, prácticas despreciables como el racismo, la xenofobia, el machismo y otras porquerías parecidas destruirán la civilización tal y como la conocemos hoy. Estos vicios en más de una ocasión histórica se han disfrazado de defensores de la fe verdadera, para así impunemente agredir a sus víctimas, para difundir el odio con toda libertad, para regresarnos a la barbarie.
Sea en nombre de Dios o del mercado los equivocados, según los fanáticos, serán extinguidos. ¿Y quiénes son los equivocados? Los que piensen diferentes. En una democracia la diversidad de pensamiento es esencial, pues mientras más respuestas se presenten a la hora de resolver un problema, más posibilidades habrá de que el consenso efectivamente solucione el inconveniente. En una teocracia el enemigo no es un autócrata, es un demócrata.
En el estado democrático la ciencia debe ser la principal herramienta usada en la administración de la cosa pública. ¿Por qué? Porque si en la democracia conviven múltiples visiones de como ha de ser la sociedad, se hace necesario un método que nos conecte lo mejor posible a la cambiante realidad, que nos permita discernir cual es la acción que más nos conviene en un momento dado, cual la mejor estrategia.
Desconocer las evidencias recogidas por las ciencias siempre tendrá graves consecuencias para las democracias. ¿Por qué hay crisis ambiental? Por renegar de los estudios biológicos que nos enseñan como funciona un ecosistema. ¿Por qué cada día aumenta el número de neuróticos en las calles? Por renegar de los estudios psicológicos que nos dicen que nacemos seres humanos, pero que tenemos que hacer el esfuerzo necesario para crecer y convertirnos en personas humanas. ¿Por qué hay crisis social? Por renegar de lo que ya han probado ha saciedad las ciencias políticas: si no eres parte de la solución, eres parte del problema. Las autocracias se pueden dar el lujo de repudiar los estudios científicos, total en ellas sólo importa el bienestar de los tiranos. A las teocracias no les interesa el tema, total, al final Dios velará por el bienestar de la sociedad y si no lo hace por toda la población, lo hará por lo menos por sus vicarios.
¿Por qué la democracia debe tener su sostén en la ciencia? La ciencia estudia a la realidad, aquello que está fuera de nuestra mente y que para no ser traicionados por ella, nuestra mente, a la hora de interpretarla a ella, la realidad, debemos realizar las mejores observaciones posibles, preguntarnos sobre lo observado, proponer posibles respuestas, comprobarlas, sacar conclusiones. Un régimen democrático para ser sano debe basar sus planes de gobierno en dichas conclusiones.
¿Por qué la democracia históricamente termina siendo sólo un lindo discurso? Porque sus planes de gobierno olvidan el método científico y se fundamentan en las opiniones, deseos e intereses de sus elites dirigentes. Aunque sean buenas sus intenciones, esos individuos terminan por enajenarse y usando la fuerza para imponer sus opiniones. Eso es lo que hacen los dictadores, ¿no? Y un buen amigo de un teócrata es un autócrata. ¿Las elites dirigentes de los gobiernos llamados democráticos son responsables de esta vuelta a la teocracia?
Hace muchos años, durante la construcción de la hidroeléctrica del río Bayano, edificaron unas casas de concreto para los indígenas desplazados por la inundación causada por la represa; las casas nunca fueron habitadas, al final fueron demolidas. ¿Por qué ocurrió ese desperdicio de recursos? Porque los indígenas duermen en hamacas y las casas de cemento no tenían donde colgarlas. ¿Quién falló? ¿No fue aquel que partió de su visión del cómo deberían vivir los indígenas y no de cómo realmente viven?
El desarrollo de la ciencia conlleva el desarrollo tecnológico. Y por eso mismo en las teocracias ortodoxas la tecnología es abandonada. ¿Qué en estos días el uso de la tecnología es lo cotidiano y eso contradice la entronización del pensamiento mágico? Pero. ¿Para qué se usa cotidianamente la tecnología? ¿Para pensar? ¿Para idiotizarse? ¿La idiotez no es una  forma de abandono del mejor uso posible del progreso tecnológico? ¿Acaso los fanáticos se están montando sobre los hombros de los idiotas para adueñarse del mundo?
Imaginemos que vas a una fiesta y te ofrecen una bebida alcohólica y la rechazas. Quien hace el ofrecimiento te pregunta si estás enfermo y tú contestas que no. Luego de escucharte, y para dejar de mirarte como bicho raro, tu interlocutor deduce que te convertiste en siervo del Señor, sin preguntarte sí en verdad te convertiste en siervo del Señor. ¿Por qué ese antojo? Porque el paradigma que afirma que la decencia es hábito exclusivo de los cristianos llegó para quedarse entre nosotros sin ser cuestionado. Y hay más. Se dice que la educación sexual de los niños es competencia exclusiva de los padres de familia, sin embargo, esos mismos padres de familia exigen que en la escuela se enseñe religión. ¿Eso no es manipular al supuesto estado laico panameño? ¿Serán estas las condiciones necesarias para que un grupo de fanáticos instaure aquí en el Caribe, una teocracia estilo taliban, pero de confesión cristiana?
Si esto sigue así, cualquier día se pedirá suspender la enseñanza de la evolución biológica en las escuelas y cuidado dicha petición la realicen profesores de biología. Si esto sigue así, cualquier día nos despediremos de las instituciones democráticas y sabremos lo que es vivir bajo el régimen de los talibanes del Caribe. Si esta corriente de pensamiento mágico sigue creciendo y ganado poder, cualquier día amanecemos en una era de oscuridad iluminada por las hogueras listas a incinerar a los herejes.
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