martes, 17 de diciembre de 2013

DE LOS CAPRICHOS DEL EMPERADOR

¿Qué esconde la plata?

"Siento que hay una actitud de desafío."
Luis Eduardo Camacho
Un óleo no es una acuarela y un mural tampoco es un graffiti. Puedo comprender que no toda la población de una nación entienda en que consisten las diferencias, pero no puedo aceptar que el más alto magistrado de mi país no lo sepa y que sus asesores no comprendan que es su obligación ilustrarlo antes de que él haga funestas declaraciones al respecto. Eso no es más que una simple y llana manifestación fascista. Sólo para quedar claro: los fascistas cuando escuchan la palabra culturan desenfundan las pistolas.
Los funcionarios públicos sólo pueden hacer lo determinado por la ley, los particulares pueden hacer todo lo que la ley no les prohíbe. Ha estallado un conflicto entre el presidente Martinelli de la República de Panamá y el grupo artístico El Kolectivo. Este colectivo quiere pintar un mural conmemorativo a los cincuenta años de aniversario de la Gesta Heroica del 9 de enero de 1964 en, precisamente, la Avenida de los Mártires, el presidente con aspiraciones imperiales amenazó con pintarlo con pintura gris las veces que sea pintado; el vocero imperial dejó entrever la posibilidad de acciones más enérgicas. Ni el emperador ni su arrastrovocero han mostrado ningún decreto ni ley que prohíba el pintar el mural mencionado. En esta confrontación desigual me queda muy claro que para el gobierno lo que importa son los caprichos del emperador y no el cumplimiento de la ley.
Sin embargo, de este caso emana un tufo que no deja de asustarme. Y es que deja entrever que para el gobierno panameño la libre iniciativa ciudadana es un acto de  rebeldía. Me imagino que para los nazis eso era un problema, igual para Franco o Pinochet. ¿Será que este dilema está sacando a la luz la ideología que está imperando? ¿Será que caminamos rumbo al fascismo?
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