lunes, 25 de junio de 2007

EL CAOS ES UN ORDEN INCOMPRENDIDO


“El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos.”
Alberto Einstein
El llamado orden es al final una decisión. Objetiva, mística o cósmica. Individual o colectiva. Tomada conciente o inconscientemente. Fruto del consenso o de la imposición. Fundamentada en los hechos observables o en las razones reveladas. Pero algo decidido no necesariamente es algo totalmente verdadero. Una decisión sólo es una decisión y, repito, el orden no es más que una decisión producto de la percepción e interpretación de la realidad. ¡Y la realidad es tan difícil de atrapar en nuestras pretenciosas definiciones!
Así fue que nació el desprestigio del caos. Con tanto esfuerzo invertido para que una decisión adquiera el estatus de orden, ¿Cómo permitir el libre tránsito del sedicioso caos? Es que puede que el caos sea algo no decidido y sin interés por alcanzar el rango de cosa decidida. También, simplemente puede ser que esté más allá del alcance de nuestras capacidades y eso es un duro golpe a nuestro ego.
Sin embargo, el caos siempre, para nuestra fortuna, ha estado entre nosotros. Como un espíritu, que por desconocido, alienta el cambio, la creación, el arte y la filosofía; sobre todo, como un misterio que, cual imán, nos atrae y transforma. Involucrarse con el caos implica evolución, y eso es definido como peligroso por el orden establecido.
La tradición afirma que la realidad sólo tiene un plano posible y resulta que basta que nos movamos y la observemos desde otro ángulo, y nos daremos cuenta de que la realidad, en realidad, es una red de implicaciones y contradicciones. Si nos llenamos de temor ante esta nueva visión, la llamaremos caos; de no hacerlo, entenderemos que estamos ante una oportunidad. Entonces, parece que la única diferencia entre orden y caos es nuestra decisión: miedo u oportunidad.
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