domingo, 19 de octubre de 2014

DE LA FELICIDAD

“En el negocio el resultado es lo importante. En la fiesta, es el acto mismo lo que cuenta. Si puedes hacer que cualquier acto tenga un significado en sí mismo, entonces estarás de fiesta y podrás celebrarlo.”

Osho
¿Qué es la felicidad? Esa es la gran pregunta. Contestarla es tan esencial como respirar o comer. ¿Qué será? Podemos comenzar diciendo que no es la felicidad. No es un artículo que pueda comprar en mi centro comercial favorito ni es un aeropuerto donde mágicamente aterrizo. No depende ni del grueso de mi billetera ni de cuanta gente digo conocer. Ni siquiera de mi muy ferviente activismo político, cívico o religioso.
¿Qué será la felicidad? Ella es una actitud, es inclinarse a pensar y sentir, cuando se sufre, que el dolor pasará, que no es eterno, que será vencido por el tiempo. ¿Que qué es la felicidad? Es saber, tener la total certeza, cuando se está alegre, de que la alegría tiene mi mano agarrada y me está invitando a bailar. Es aceptar la invitación y gozar la danza intensamente y con entusiasmo. La felicidad es aprehender al dolor y también a la alegría, para aprender de ellos y así saber dejarlos ir cuando les toca irse.
Es equivocado pensar que la felicidad es un estado permanente y constante de bienestar, de risas y alegrías. ¿Y por qué no? Porque en la vida nada es inmutable, todo tarde o temprano va a cambiar. Ahora sonrío, más tarde lloraré. Entonces, ¿ahora soy feliz y más tarde infeliz? Depende. ¿Depende de qué? De aprender algo de cada situación. De ejercer mi libertad, en algún grado, bajo cualquier circunstancia. De entender que lo que se fue, se fue y lo que llegó, llegó. De tener, al final, la capacidad de estar en paz conmigo mismo. Comprenderme y comprender mis circunstancias me permite ser mi mejor amigo, y eso, amigo mío, es la felicidad.
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