domingo, 9 de febrero de 2020

POESÍA, POETAS Y ¿FAMA?


“¿Dónde está lo que quiero decir? ¿Dónde está lo que debo decir?”
Clarice Lispector  

¿Quieren ser famosos? ¿Exitosos en redes sociales? Pues basta con irse a la entrada del Puente Centenario y esperar que ocurra un accidente de tránsito, nunca falta uno en ese punto; con suerte habrá un par de fallecidos y con mucha más suerte, uno de los cadáveres será de una embarazada. ¿Les parece buena idea? ¿No? Entonces, permítanme hacerles otra propuesta.
En los últimos siglos consideramos a los científicos como las personas más sabias. Pero antes fueron los filósofos y antes los sacerdotes. Sin embargo, ¿saben quiénes fueron los primeros sabios del género humano? Los artistas. Así fue en el inicio de la humanidad.
Los primeros cazadores y recolectores se reunieron alrededor de las fogatas a contarse historias, pintaron las cuevas y también danzaron bajo el cielo estrellado. Así resumieron su día a día y expresaron sus fantasías. Así comenzaron a explicarse el mundo, su mundo.
Ellos, por su corto desarrollo tecnológico, se demoraban en terminar sus obras, pero, gracias a esa limitación, tenían el tiempo suficiente para insertarlas en la vida de su clan; esas obras terminaban dándoles identidad y sentido de pertenencia. Y esa es la gran diferencia entre ese mundo primitivo y el de las redes sociales.
Durante milenios la obra era la vista, ahora es el obrador. El obrador, al que no me atrevo a llamar artista, usa la obra como excusa para ser visto y, por tanto, existir. La calidad de la obra no importa, lo importante es su frecuencia. La obra prolifera sin explicar el mundo. Y así, existir es recibir los anhelados me gusta. Kimberly Noel Kardashian West es el epítome de ese canon y el selfi la obra perfecta. Resumen total del paradigma: ser visto es existir.
El paradigma contrario, y el tradicional, por cierto, es que sea la obra quien de la cara por el artista. Que la obra sea la vista y que, por ella, al final, sea aplaudido el artista.
Y eso, estimados, sólo se logra, a la antigua, con intenso trabajo. La fórmula para crear una obra que valga la pena ser vista es, en el caso de la poesía, la de siempre: leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, escribir, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar. Hay que convivir con otros que tengan el mismo interés. Que también se dediquen a leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, escribir, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar. Y juntos leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, leer, escribir, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar, tachar.
En resumidas cuentas, no porque las redes sociales faciliten la publicación, significa que las Kardashianadas tengan algún valor estético; no es la inmediatez quien da valor a una publicación, es que le sirva al lector para explicarse el mundo. Y eso toma su tiempo.
Transformarse de obrador a artista, de escribidor a poeta, toma su tiempo. Tiempo para contestar una pregunta como esta: ¿Qué convierte en poeta a alguien que escribe versos? Porque no basta escribir versos para ser poeta.
Tampoco asistir a un taller literario. Las razones para asistir a un taller de creación poética que tiene la fortuna de culminar en una publicación pueden ser muchas y variadas. Curiosidad, matar el ocio, buscar amistades, inquietudes artísticas, apasionado compromiso con la poesía. Asistir a un taller no me convierte en poeta. Es más, he conocido casos donde con solamente ver su nombre impreso en un libro le basta al tallerista para satisfacer sus auténticas necesidades.
¿Qué convierte en poeta a alguien que escribe versos? ¿Basta expresar los propios sentimientos y pensamientos? No. No basta. En este caso estaríamos hablando de terapia ocupacional. A lo sumo de versos que serán leídos una sola vez, versos que no logran ni lograran engancharse a la vida del lector. ¿Puede haber mayor homenaje que éste: caminar por los pasillos de una feria del libro y toparse con un lector que dice: sus versos los tengo en mi mesita de noche, son mi libro de cabecera?
¿Qué convierte en poeta a alguien que escribe versos? Muchas cosas. Pero unas cuantas son esenciales, entre ellas: leer, escribir y tachar; sobre todo leer y tachar. Hay una cuarta: buscar. ¿Buscar qué? Una verdad. ¿Dónde? En el interior de quien escribe. El poeta busca en su interior las palabras con las cuales va a construir una verdad que el lector asumirá como propia.
Esa verdad en versos le sirve al lector para organizar sus emociones. Esa verdad nunca le perteneció al poeta, siempre fue del lector. ¿Quién es poeta? Aquel que asume, como su gran verdad, que la poesía siempre se trata del otro.
Para llegar a ese convencimiento hay que caminar, y caminar toma tiempo. Un seminario sirve para arrancar, también tener amigos con los propios intereses, amigos que se acompañan, se critican, se pelean, se reconcilian, se acompañan; sin embargo, tarde o temprano hay que enfrentar y asumir la lectura de la propia alma y que los poemas fruto de tal lectura le permitan al lector leer su propia alma. Así un escribidor de versos aprende a ser poeta.

domingo, 15 de diciembre de 2019

PAPAYAS Y VERSOS



“Mientras el corazón late, mientras el cuerpo y alma siguen juntos, no puedo admitir que cualquier criatura dotada de voluntad tiene necesidad de perder la esperanza en la vida”.
Julio Verne

En 1992 me convertí en cómplice del taller literario José Martí. Allí conocí a un papayero, un bachiller agropecuario que llegaba corriendo desde Pacora, luego de pasarse la mañana velando por el bienestar de un sembradío de…papayas.
Tiempo después supe que combatió contra el invasor en aquel aciago diciembre. También que, al igual que mi persona, es sobrino de un Mártir de la Gesta de Enero. Y si no queda claro que el mundo es un pañuelo, también me entero que un tío suyo, fue jefe de un tío mío. Conocí a su madre, y entendí, mejor dicho, comprendí, de quien aquel trabajador aprendió el significado de la palabra amistad.
Y el bachiller agropecuario hoy es doctor en pedagogía, y profundizo su compromiso con la patria, ya no con las armas, si no con la educación, específicamente, con la educación ambiental. Fundó su familia y siguió escribiendo poesía.
El pasado 4 de diciembre, la Universidad de Panamá le otorgó el galardón poético Tobías Diaz Blaitry por su poemario Noticias de Comarca. Hay mil decenas de razones y una más (el premio fue de B/ 10 000.00 más la publicación del libro) para asegurar que en dicho concurso participó lo más ilustre de la poesía panameña. Además, y es muy importante mencionarlo, es un concurso que hace homenaje a un poeta de obra significativa.
Ese bachiller agropecuario convertido en poeta es el doctor Martín Ricardo Testa Garibaldo. Martín, un ejemplo digno a seguir, su historia nuestra juventud debe conocerla. Martín es el resumen de ese adagio que dice: un buen escritor, es un buen hombre.

domingo, 2 de junio de 2019

LA CIUDAD DE LOS ODIOS Y LOS AMORES

LA CIUDAD DE LOS ODIOS Y LOS AMORES
“Cada uno es hijo de sus obras, no de sus apellidos.
Miguel de Cervantes Saavedra


¿Qué es la ciudad? ¿Un espacio físico? ¿Una forma de relacionarnos? ¿De convivir? Y si es una forma de convivir, ¿la ciudad de Panamá nos detesta o nos tiene cariño?
A veces pienso que esta ciudad mía y nuestra, nos odia. Y no son los altos edificios, ni el asfalto de sus múltiples avenidas atascadas y llenas de baches. Es la forma en que nos tratamos. A veces pienso que esta ciudad no es más que el espacio que habitan nuestros resentimientos.
Llegué a esta conclusión en el mes de enero pasado. Yo estaba fuera del país, pero me contaron que durante la Jornada Mundial de la Juventud la ciudad de Panamá estaba irreconocible, era otra, era la ciudad amable de los alegres istmeños.
Las autoridades cumplían sus funciones a tiempo y de buena gana, y los ciudadanos, sí, los ciudadanos abandonaron, por unos cuantos días, ese afán por agredirse. Las ganas de quedar bien frente al mundo pesaron tanto, que la ciudad fue esa ciudad que toda persona sana desea habitar por el resto de su vida.
Este próximo agosto se conmemoran los 500 años de fundación de esta nuestra querida ciudad. Habrá funciones de gala, eventos con invitados internacionales, desfiles fastuosos y mucho más. No dudo que la ciudad brillará a todo fulgor, pero sigue allí la inquietud: ¿y después de la fiesta la ciudad de Panamá volverá a ser la el hábitat de nuestros rencores o el festejo será el punto de inicio de una nueva forma de tratarnos? Somos excepcionales, culturalmente hablando, vivimos en la única ciudad caribeña en las costas del océano Pacífico, somos divertidos y bulliciosos, ¿tendremos la suficiente entereza para después de la fiesta construir cada día buenas razones para seguir felices?

miércoles, 20 de marzo de 2019

ME HABLASTE A TRAVÉS DE ELLOS


ME HABLASTE A TRAVÉS DE ELLOS
(Una poética envuelta en luz y lágrimas)



“Me derrumbo en el hondo mar de los espectros
Que vienen a silenciar mi voz.”
Aura Sibila Benjamín Miranda
Aún no me acostumbro a tus silencios, tus misterios, tus esfinges. Tantos años persiguiéndote y no me hablas directamente, siempre buscas mediadores. Hoy tengo suerte. Me hablaste a través de 26 de ellos, de sus lágrimas y de sus luces.
Primero me hablaste en boca de Aura y me dijiste: “La poesía es escribirme…” ¿Escribirme? ¿Representarme con palabras? ¿El gran secreto a develar siempre será el propio? ¡Ah! Es decir que rasgar el velo es obligatorio. Luego añadiste: “Escucha… ¿Escuchas? Cierra tus ojos y mira este momento eterno en que vuela una mariposa clandestina”. Volviste a tu idioma bello y misterioso. Siempre hermoso.
A través de María Gabriela, la siguiente medium, me dijiste: “Ondeo el papel virgen como la bandera blanca de la tregua ante las guerras no planeadas, ni propiciadas. Esa bandera se mancha con mi intento de escribir poesía”. En estos años en que te he estado buscando, encontrado y vuelto a perder, he entendido que eres la guerrera que asalta espíritus, los exprimes, les sacas tinta y con ella haces algo más que manchar una página. ¿Será que con esa tinta purificas lo recóndito de cada ser?
Por medio de Isabel me expresaste: “Que atrevimiento el suyo, tocar sin entrar”.  Eso es lo que me haces todos los días. Me choco con tu silencio, con tu cordial y cercana lejanía. Así eres poesía, una atrevida que se anuncia tras la puerta y que nunca acepta la invitación a pasar, a sentarse cómodamente en el sofá de la sala, a tomar una infusión de canela. Así eres, la que prefieres que abra la puerta y corra tras de ti.
“Vive, convierte tu piel en rocío o en lava, que la indiferencia no congele tu sudor”. Me estremeces, poesía, estremeces mi apatía al poner en Danae estas palabras. Sé que nunca eres neutral, jamás buscas ser objetiva. Nadie te puede acusar de ser un témpano de hielo. Por el contrario, eres el mismo volcán que nos traes el mensaje de lo profundo.
Es muy conocido aquel adagio que reza así: una imagen vale por mil palabras, pero una vez escuché a un amigo aseverar que sí una imagen vale por mil palabras, mil palabras provocan un millón de imágenes. Así entiendo lo que me mandas a decir con Osvaldo: “Simplemente me dejo poseer por las imágenes”. Una cascada de imágenes provocando palabras y palabras provocando imágenes; una cascada que no para.
Alguna vez, querida fugitiva, te he alcanzado, rodeado con mis brazos y besado tus labios. Tú me has correspondido. Que acertada eres al decirme por medio de Laura: “Te llamo de tiempo en tiempo y soy dicha cuando me contestas.”
“Nació el día con sus testigos silenciosos, el viento, el mar, el sol girándole”, estas palabras me las mandaste con María Beatriz y comprendo que eso es lo que me queda después de tanta fatiga: ser testigo, ser silencio, ser el que escucha.
Y escuchando le di la bienvenida a una forma especial de sapiencia; bien lo expresaste en labios de María Eugenia: “Cura la ignorancia” y añadiste “Las sombras se sientan a beberse en mi café”. Siempre reducimos el conocimiento a lo racional, al uso de la corteza cerebral y desdeñamos al resto del encéfalo, ese que no acabamos de entender. Poesía, bien lo resumió tu mensajero Erasto: “Para espantar las sombras, inmolar mi carga, y alcanzar, corazón, de nuevo, el rumbo”.
Buena brújula eres, guías a tus adeptos hasta el nido de lo imposible. Me lo recordaste con las palabras de Claudia: “La tierra yerma engendra peces”.
Y es que de eso se trata, precisamente, de tomarle la mano al imposible, saltar la soga juntos y descubrir tu magia tal como hiciste que Greisy lo cantara: “Con pocas líneas puedo decir o callar mucho”. Eso es el oficio literario: poner una palabra al lado de otra, una tras otra, unas cuantas, no muchas, y con esos pocos vocablos ordenar un nuevo universo nacido desde el caos del más profundo rincón del poeta.
No es fácil tal aventura. Es la eterna pregunta. La larga inquietud. La del poeta que busca y busca. En esa vereda tienes encaminado a Héctor Aquiles y lo hiciste trovar: “Todavía me busco. Busco esa poética. No sé donde está. Quizás al lado de mí tratando de conquistarme”.
Y esa búsqueda, donde el premio es hallar lo buscado y dejarlo ir, la misma búsqueda se convierte en tibio hogar. ¡Linda paradoja! Ayudaste a Mirna a descifrarlo: “Escribo para refugiarme de la tormenta…Vida y muerte se abrazan en cada texto. Es entonces cuando entiendo por qué escribo.”
Descubrir, conocer, entender, comprender, asumir. Así transcurren las horas del poeta, así hasta que la poesía se adueña de su vida, y te adueñaste de la vida de Dionisio: “Te pertenezco, incluso, cuando un desconocido, que soy yo mismo, se convierte en mí y deja de llover sus cenizas”.
Pertenecerte, a ti poesía, es caminar en una dirección específica. La de los valientes, que llenos de corajes, se atreven a profundizar en ellos mismos. Ya iniciaste a Irasema en esa marcha, en ese rumbo: “Quién diría que mirar hacia adentro atemoriza más que la vida… La vida afuera es nada, pero aquí, adentro, todo es poesía”.
Y hay que regresar a escuchar, abrir los oídos, los conectados al cerebro y los otros, los conectados al alma. Y dejarse llevar por la música, así como lo lograste con Emily: “Es interesante cómo se escucha el mundo”.
Y uno se convierte en caja de resonancia, desde donde las sinfonías alzan el vuelo, en espejo, desde donde el Arco Iris dobla el cielo. Se lo revelaste a Guillermo: “Proyectar de vuelta lo que en uno se refleja”. Ese es el compromiso del poeta.
Le dijiste a Sara que me dijera: “Devuélveme la vida en un poema”; sé, y lo sé muy bien, que se puede respirar, caminar y haber perdido la vida, pero ¿acaso un poema podría restituirla? ¿Tanto poder tienen unas palabras colocadas con especial cuidado en un orden exclusivo? Sí, según el maestro Roberto Manzano, sí. De acuerdo al poeta cubano la poesía ordena las emociones, así visto el asunto, la muerte sería la entropía emocional y la vida, la claridad emotiva.
Y tú, amiga, no permites encontrar ese albor en el mismo espacio sensible utilizado ayer; Argelia me dio tu mensaje: “Se observan nuevos territorios”, bueno, siempre que se esté dispuesto a viajar contigo. ¿A dónde? Esa no es la pregunta. ¿Cómo? Esa sí lo es.
“El camino se hace y deshace mientras lo transito…Voy juntando trozos de historias rotas, imágenes robadas de algún sueño”, parece que ya se lo aclaraste a Zaquira, como hacer el viaje: con los ojos del alma abiertos y prestas las redes de la mente.
Ese viaje resulta, finalmente, tener sus peligros. Quien acepte acompañarte tendrá que enfrentar al más aguerrido de los guerreros, Rafael ya fue instruido sobre quien es ese combatiente: “El tiempo ha sido un asesino con plusvalía”.
Un instante sin ser vencido por ese cruel sicario, es un momento ganado para la vida; herido, sí, perder de vista la victoria, nunca; así me lo mandaste a decir con Maninaindi: “Y así renazco en cada verso, me hago verso y mi soledad es menos”.
Pero caminar a tu lado es deambular por rutas dulces y vías amargas. Conseguiste que Félix lo resumiera muy bien: “Soy por la palabra…Mas no era mía, era de otros”. Por ti poesía crecemos, sin embargo, nunca seremos tus dueños, al contrario, tú eres la ama.
Aunque pensándolo bien, tiene sus ventajas no ser tu patrón. Los señores, muchas veces, usan antifaces para amedrentar y así no perder los títulos de su poder, pero “Escribir poesía es dejar caer las máscaras”. Las caretas impiden el mutuo descubrimiento. No ser tu dueño es “pensar que la poesía me ha elegido. Que hay un poco de mí en cada poema, y que al mismo tiempo es posible que quien lo lee encuentre algo de sí mismo en lo que escribo”. ¡Ah! Esto me lo mandaste a decir con  Elicena.
Al final, lo único que importa, ¿qué es lo único que importa? Al final, lo importante es ser, como pusiste en labios de Glenda: “Musgo que es beso en las piedras de mi nombre, grita y aúlla lo que soy”.
Al final, me lo dijo Rosamaría en tu nombre: “Poesía, ¿vendrás a abrasar lo oblicuo de mi ser? Ignora mi llanto, no pares de escarbar mi vientre hasta que erupciones tú”. Al final, lo único que importa, lo que de verdad es importante, es que te invoquemos y que tú nos respondas, amada poesía.


lunes, 7 de enero de 2019

PALABRAS A MI SOBRINO


“El proyecto de Nación no es el Canal de Panamá, ni tampoco nuestra posición geográfica privilegiada. El proyecto de Nación son nuestros hijos, las futuras generaciones, el porvenir.”
Marcos A. Gandásegui
Querido Davisín, querido sobrino, sobrino que cargué en mis brazos, mis brazos que también abrazaron a Monina, mi bella hermana, tu bella madre, te hablo desde mi oscuro podium de ánima penitente. Mi alma no descansa, no puede descansar.
Querido Davisín, querido sobrino, sé y lo sé muy bien que no recuerdas mis sonrisas. Pero también sé y lo sé muy bien que tú y yo estuvimos conectados. Fuiste tú quien dio la alarma: ¡Tío Pipo pum, pum! ¡Tío Pipo pum, pum! Sino hubieses dado ese pitazo, yo hubiese muerto sin volver a ver el rostro tierno de mi madre, el rostro tierno de tu abuela.
Querido Davisín, querido sobrino, la historia está escrita, la de Ascanio, la mía no. Te la cuento. Estudié hasta el I bimestre de 6° año en el Instituto Bolívar, de allí pasé a la nocturna del Instituto Nicolás Victoria Jaén, me cambié porque quise trabajar, quise hacerme responsable de mi vida, quise dejar de ser una carga para mis padres. Además, trabajando en Salsipuedes, recogía algunos reales con los cuales patrocinaba una que otra actividad de la federación de estudiantes. El 9 de enero de 1964 era ya casi el final del IV bimestre, faltaba un mes y unos cuantos días para graduarme del bachillerato. Pero la ocupación colonial no quiso que fuese así.
Aquella tarde de dolor y gloria, de sangre y honor, los aguiluchos llegaron hasta mi aula de clases y nos contaron la humillación, y nos hablaron del escarnio, y mi pecho no pudo menos que estallar y marchar hasta la frontera impuesta. Sabes muy bien que, al igual que tú, soy panameño hijo de inmigrantes, tu abuelo es colombiano, tu abuela es peruana, pero tu abuelo y tu abuela quisieron más a esta patria que muchos malandrines nacidos aquí. 
Caminamos desde Bella Vista hasta la frontera impuesta, la que hoy conoces como avenida de Los Mártires. Allá tomé la bandera y marché con ella y marchamos todos, varias veces, entre el comisariato de Curundú y el Nido de Águilas. Veníamos de regreso desde el Instituto y en la esquina del Hotel Tívoli, en esa  maldita esquina y desde ese maldito hotel, cerca de las diez de la noche dos  balas del 45 me alcanzaron. Una atravesó mi cuerpo, la otra reventó mis pulmones. No creas que me causó alguna consternación saber que saquearon ese hotel.
Me llevaron al Santo Tomás y me dieron por muerto. A la una de la madrugada del 10 de enero se percataron que aún vivía y hasta a esa hora comenzaron a atenderme. La noche del 9 de enero fui herido y di la batalla por mi vida hasta la noche del 11 de enero. Dicen que si el banco de sangre no hubiese colapsado, quizás me hubiese salvado. Quizás en el siguiente mayo hubiese celebrado mi cumpleaños número 19. Pero Panamá es tierra de paz, ¿cómo estar listos para la guerra? ¿Quién iba a imaginar que el odio se atrevería a tanto? Antes de partir, al ver el rostro lloroso de mi madre, sólo pude consolarla con estas palabras, mis palabras: todo es por la patria.
Pero Davisín, a pesar de los muchos frutos de la sangre derramada, mi sangre, no puedo descansar, no me dejan hacerlo. Desde acá te digo que hay seres peores que los demonios del infierno. Los hombres, las mujeres que se burlan de la sangre del sacrificio valiente, los que se mofan de los muertos por la patria, esos son peores que Belcebú y sus legiones.
Querido Davisín, querido sobrino, estoy cabreado, estoy cabreado de tanta pose. Estoy asqueado de tanto turismo. Porque parece que de eso se trata, de ir a tomar el aire fresco frente a mi sepultura, de tomarse la foto a pocos pasos de la placa que identifica mis restos. ¿Será que los  más honestos son los que de una vez se marchan a las playas y olvidan el día de mi asesinato? Gobiernos van, gobiernos vienen y ni uno sólo ha sido capaz de reivindicar la totalidad de nuestra causa: Panamá para todos los panameños y no para unos cuantos.
Querido Davisín, querido sobrino, estoy cabreado, estoy cabreado de tanta mentira. Estoy cabreado de ver que aquellos que gritaron: ¡Maten a todos esos comunistas! Ahora son los que pelechan del canal. Esos que decían que la soberanía no se come, son los mejor alimentados por la soberanía. Estoy cabreado sobrino, muy cabreado.
Querido Davisín, querido sobrino, estoy cabreado, estoy cabreado de tanta incoherencia. Estoy cabreado del turismo revolucionario, de ver a tanto joven de mi edad que estudia en la universidad a la que las balas no me permitieron asistir, verlos ser patriotas hasta que se gradúan y el gobierno o el partido o alguna ONG patrocinada por mis asesinos los contrata. Son patriotas hasta que comienzan a cobrar un cheque por dejar de serlo. Y claro, mientras hacen la revolución no dejan de enriquecer a los dueños de las cervecerías, a los cómplices de mi asesinato.
Estoy cabreado, sobrino, estoy cabreado de ver a tanto turista del primer mundo exclamar con gran asombro en las marchas del tercer mundo: ¡Esto ser da revolución! ¡Que gud es ser revolucionario! Sobrino, ¿tú no crees que sería mejor que ellos regresasen a sus países a revolucionar las leyes de migración que nos impiden ir a sus tierras a hacer la revolución que ellos no se atreven a hacer allá y así nosotros poder regresar y hacer la revolución acá?
Davisín, soy Estanislado Orobio Williams, tu tío, la razón por la cual te sientes orgulloso de no tener la visa de los gringos. Pero también espero ser la razón por la cual te sientes orgulloso de tu trabajo, de tus amigos, tu bandera y tu país. Pero querido sobrino, te pido un gran favor, te lo pido desde mi oscuro podium, sigue conectado a mí. No a mi fantasma, a mí. No a mí nombre, sino a mi persona. Fui un muchacho que aún ama este país, que como hijo amó y también como hermano y como enamorado; apenas pude comenzar a trabajar lo hice y siempre que pude fui solidario; cuando tuve que cargar la bandera también lo hice. Mi pecho fue atravesado por el plomo y morí por no recibir la correcta atención médica. Sé y lo sé muy bien que jóvenes como yo aún abundan en Panamá. Davisín, conéctate a mí y diles mis palabras, diles que no las olviden: Todo es por la patria. Todo es por la patria. Que todo es por la patria. Sólo así podré abandonar este oscuro podium, sólo así podré descansar. Sólo así mi Panamá, tú Panamá será la patria, por fin, la patria de todos los panameños. 

domingo, 2 de diciembre de 2018

LA CUERDA Y LA CAJA


“Buscar lo que es verdad no es buscar lo que se desea.”
Albert Camus
La realidad existe independiente de mi persona, pero lo que puedo entender de ella es una interpretación realizada por mi subjetividad. En otras palabras, la realidad que puedo comprender es la relación simbiótica entre el mundo exterior y mi mundo interior.
Tal relación se me parece a la relación que hay entre la cuerda de la guitarra y su caja de resonancia, donde el sonido de la cuerda, el mundo externo, es potenciado por la caja de resonancia, mi mundo interior. Juntas, cuerda y caja, son la guitarra. Juntos, mundo exterior y mi mundo interior, son lo que puedo percibir de la realidad.
Sin embargo, esa relación que he mencionado no siempre es totalmente fluida, por lo menos así es en mi caso personal. No siempre tengo las herramientas ni para observar la realidad tal como es, ni para interpretarla de manera inteligente. Muchas veces mi inconsciencia y arrogancia me impiden poder hacerlo de la mejor manera. La falta de herramientas la resuelvo leyendo e investigando. La inconsciencia y la arrogancia ya necesitan un trabajo más intenso.
Ser inconciente es ser ignorante de lo que ocurre, tanto en el mundo exterior como en el interior. Ser arrogante es renegar de la propia condición de ignorante. Pienso que con la actitud conveniente ambas condiciones tienen solución. Por lo menos, eso estoy intentando.
Estoy haciendo los siguientes ejercicios: busco en mis prójimos mi propia humanidad y en mí la humanidad de los otros. Pero el asunto no me ha sido fácil, he descubierto que he sido educado para no tener buenas relaciones diplomáticas con la realidad, que he sido instruido para dejarme arrastrar por los espejismos. Esto me ha obligado ha deseducarme. Me tuve que matricular en una anti escuela. Gracias a mi desinstrucción, soy mejor amigo de la realidad.

domingo, 25 de noviembre de 2018

LECTURAS Y POLÍTICA

"El yo humano solo puede actualizarse y ser entendido en el contexto condicionante y posibilitador del nosotros (la solidaridad es indispensable para el desarrollo de la individualidad); la consciencia/autoconsciencia solo puede surgir en la interacción; fuera de la interacción no hay sujeto humano." 
Roberto Ayala Saavedra
¿Qué interés puede tener un sindicato en organizar un círculo de lectura? ¿Acaso su función no es velar por los intereses de sus agremiados? En caso tal, ¿no debería el sindicato tener un círculo de lectura de la legislación laboral? ¿Sindicato y poesía? ¿Para qué?
La Unión Nacional de Artistas de Panamá (UNAP) entre sus actividades tiene un círculo de lectura que, en sus sesiones, incluye un conversatorio con el autor del libro leído. Ya se han reunido con escritores de la talla de Álex Mariscal y Héctor Collado. Una novela y un poemario.
Un sindicato tiene la función de defender los intereses de los trabajadores, para ello debe negociar con los empresarios y gobiernos; también tiene la obligación de educar a sus afiliados. Y un círculo de lectura educa. No únicamente en el tema plasmado en el libro leído, sino en el mismo funcionamiento del cerebro. Hay que transformar los códigos escritos (letras y palabras) en pensamientos e, incluso, sentimientos. Este ejercicio permite que la mente este entrenada en el arte de descifrar los procesos en los que se ve envuelta. Le es más fácil sacar sus propias conclusiones.
Por si fuera poco, la metodología al momento de discutir la lectura educa en la práctica de la democracia. En el círculo todos los asistentes tienen la libertad de participar con opiniones sustentadas en el texto leído. Ninguna opinión que respete ese principio está equivocada.
Conclusión, un sindicato sí debe organizar círculos de lectura. Es su obligación.

domingo, 18 de noviembre de 2018

VERSOS Y POLÍTICA

“He aquí la verdadera política: ese momento en el que una reivindicación específica no es simplemente un elemento en la negociación de intereses sino que apunta a algo más y empieza a funcionar como condensación metafórica de la reestructuración de todo el espacio social.”
Slavoj Zizek
¿Por qué insistir en formar grupos literarios formados únicamente por mujeres? ¿Acaso la literatura no es un cuerpo homogéneo que no hace distinciones de género? ¿Habrá alguna otra forma de lograr la integración de las mujeres al corpus de la literatura panameña sin tener que formar grupos de mujeres literarias separadas de sus contrapartes masculinas?
Bueno, la insistencia es necesaria. La sociedad panameña sí hace distinciones de género: mientras las mujeres sean las que den a luz serán discriminadas laboralmente y mientras los hombres seamos educados en el machismo, el feminicidio será una cruel realidad. El mundillo literario panameño no escapa a estas realidades de la sociedad panameña. La literatura no es un cuerpo homogéneo y ninguna literatura puede serlo. El canon dominante es el reflejo de la ideología dominante. En la práctica, la literatura universal es mayoritariamente europea. ¿O no? Si la mayoría de quienes escriben son hombres, la literatura tendrá la visión masculina, la femenina no tiene quien la defienda. Por eso son necesarios los grupos de mujeres literatas, para que el punto de vista femenino sea defendido.
Integración puede convertirse en una mala palabra cuando integrarse significa someterse. Si una mujer tiene que escribir desde el punto de vista masculino para ser aceptada por el canon dominante, ¿no se convierte en un escritor cuya una particularidad es menstruar?
Y precisamente, para no ser sometidas, aún en Panamá son obligatorios los grupos literarios formados únicamente por mujeres.

P. D. : DÍA: 25 DE NOVIEMBRE | LUGAR: TEATRO GLADYS VIDAL, EDIFICIO HATILLO, MUNICIPIO DE PANAMÁ | El colectivo Feminas, de mujeres artistas y feministas, principalmente teatristas, van a realizar un Festival de arte y cultura que busca visibilizar por medio de las artes un problema social cada vez más frecuente: la violencia hacia la mujer. Las mujeres que han muerto necesitan justicia y las que son maltratadas, requieren orientación y atención. Recuerden, el próximo domingo.

domingo, 11 de noviembre de 2018

REFLEXIONES EN TORNO A MI PAPEL COMO JURADO EN EL MIRÓ


“Nuestras vidas se definen por las oportunidades, incluso las que perdemos”.
F. Scott Fitzgerald
¿Cuáles fueron mis motivos para aceptar ser jurado del Concurso Nacional de Literatura Ricardo Miró 2018, sección poesía? Debo confesar que la primera razón que tuve para aceptar tal responsabilidad fue el pago por el servicio dado. Cuando me fui adentrando en la lectura de los 74 libros concursantes, descubrí que ser jurado de este prestigioso premio era, es, una gran oportunidad: la de votar a favor del concepto que tengo y practico de la poesía. Concepto que, por cierto, es fruto de leer y escuchar a quienes conocen el tema.
¿Cómo llegué a mi voto dado a la obra ganadora? Al recibir las obras participantes me puse un calendario y horario de lecturas que me permitiera leer los poemarios las veces que fuese necesario. Al final de la primera ronda de lectura, 29 libros despertaron mi deseo de volverlos a leer. Los 45 libros restantes no lograron conmoverme. No me vi en ellos. Volví a leer los 29 y hubo 5 de ellos que tenían una propuesta estética (y ética) que los distinguía del resto. Los otros 24 se me parecieron muy similares entre sí. Volví a leer los 5 mencionados y no pude ni eliminar ni inclinarme por alguno de ellos. Llegada la mañana del 15 de octubre, día de las deliberaciones del fallo final, descubro gratamente que los otros dos jurados eran los poetas y amigos Otoniel Guevara de El Salvador y Luís Méndez Salinas de Guatemala. Nos tomó unos cuantos minutos ponernos de acuerdo en que la discusión giraría en torno a 4 libros y 4 horas en ponernos de acuerdo en el poemario ganador: La edad de la rosa de Ela Urriola.
¿Qué concepto de poesía defendí con mi voto? En mi opinión, poesía es construir un puente. ¿Hacia dónde? Hacia el otro. El poeta panameño Héctor Collado dice que la poesía trata, siempre, del otro. El egotismo no es poesía, es una enfermedad aburrida. Y lo es más en una sociedad afanada en atomizarnos al destruir el tejido social que nos mantiene unidos.
¿Cómo lograr que el lector se descubra en los versos que lee? Esa es la pregunta a contestar. De acuerdo al poeta cubano Roberto Manzano, el oficio poético consiste, precisamente, en buscar dentro de quien escribe la humanidad de quien va a leer los poemas escritos. No se trata de escribir pensando en complacer al futuro lector, se trata de empatía. Nuevamente menciono a Héctor, quien añade que el gran poema es producto de la observación del mundo, la imaginación, la sensibilidad y la cultura fruto de la lectura. La poeta costarricense Leda García afirma que hay poemas primitivos y poemas rotundos. Entiéndase primitivo como inacabado y rotundo como sin fisuras. Regresando a Roberto, él afirma que el gran poema pone en orden las emociones y crea un lazo entre bardo y lector. O como dice el poeta guatemalteco Marvin García, la poesía es la amistad.
El vate, a diferencia del escritor de versos, no sólo quiere expresar lo que piensa y siente, busca escribir poemas con significados verdaderamente trascendentales. Ela Urriola escribió sobre mujeres icónicas de la cultura universal y esa fue su excusa para hablarme de lujuria, asfixia y luto. Ela hizo una exhaustiva investigación y le cantó al dolor de mujeres esenciales de siglos pasados, permitiéndole a hombres del siglo 21 identificar el propio.
Realmente, esta experiencia fue enriquecedora. Crecí con ella. Menciono de nuevo que la deliberación demoró 4 horas, lo cual, junto al resto del proceso, me dio una oportunidad única, la de plantearme el siguiente dilema: ¿Se puede ser poeta sin ser rotundo?

domingo, 16 de septiembre de 2018

DE VOCACIÓN REBELDE


“El hombre rebelde es el hombre situado antes o después de lo sagrado, y dedicado a reivindicar un orden humano en el que todas las respuestas sean humanas, es decir, razonablemente formuladas.”
Albert Camus            
A esta altura de mi vida, llamarme ateo, católico o agnóstico no tiene mayor importancia; tampoco definirme democrático, fascista o comunista. Y aunque el título de humanista, en estos tiempos de rampante bestialismo, me es muy querido, no hago mucha cosa para que me identifiquen como tal. No me interesa etiquetarme. Y si alguien siente la obligación de etiquetarme, le debo advertir que está perdiendo el tiempo. ¿Por qué? Porque a esta altura de mi vida me interesa vivir sumergido en mi realidad y mi realidad, que constantemente cambia, no puede ser etiquetada sin mi complicidad. Y ya lo dije, no me interesa etiquetarme.
Me interesa construir mis valores; los míos, no los de la humanidad. Mis valores de hoy, no los de la eternidad, ni siquiera los de toda mi vida. Los de hoy.
Sin ayudas mágicas, ni instrucciones magisteriales, ni tradiciones de cumplimiento obligatorio, un simple mortal como yo aspira a tener una vida significativa. Que los demás la aplaudan, ¡maravilloso! Que la reprochen, ¡maravilloso! ¿Cómo así? Pues que a esta altura de mi vida he aprendido que los aplausos se acaban y también los reproches.
A esta altura de mi vida he comprendido que, precisamente, madurar consiste en aceptar que las etiquetas que los otros insisten en poner sobre mi persona les pertenecen a ellos y no son mías. He entendido que aquellos que opinan sobre mi persona, en realidad, más veces de lo que están dispuestos a admitir, no están opinando sobre mi persona, sino sobre ellos mismos. Asumir este último punto me convirtió en rebelde, en liberto, en amigo.

domingo, 2 de septiembre de 2018

REFLEXIONES SOBRE UNA FOTO


“El absurdo surge de la confrontación entre la búsqueda del ser humano y el silencio irracional del mundo.”
Albert Camus
Hace unos días publiqué en redes sociales una foto donde aparezco con una soga al cuello. Casualmente, es la que ilustra este artículo. Obviamente, su narrativa sobre el suicidio despertó múltiples y diversos comentarios. He querido agruparlos y reflexionar sobre ellos.
El primer grupo que mencionaré es el de los comentarios mágicos, aquellos que parecen creer que el suicidio es un espíritu que se convoca mencionando tres veces su nombre. Pues no, el suicidio no es un ente maligno que camina por las calles buscando almas incautas; no, el suicidio es una decisión que lo único que necesita para concretarse es la convicción del suicida de habitar una celda sin ventanas que le lleven un rayo de luz a su ánimo oscurecido, y donde sólo le queda una puerta que puede abrir: la de quitarse la vida. Puede tardarse unos años para llegar a ese encierro, pero también puede sucederle en un instante. Me parece que callar el tema no evita tal encerrona, por el contrario, tiene el efecto de favorecerla.
El segundo grupo de comentarios fue el realizado por los ofendidos; aquellos a quienes no les cuadraron el desparpajo de la foto. Palabras más o palabras menos me acusaron de faltar a mi deber de servir de ejemplo. Lo primero que vino a mi mente, luego de leer estos comentarios, fue esta pregunta: ¿reaccionarían igual frente a un diabético que constantemente rompe la dieta que lo mantiene con vida? Y con respecto a ser ejemplo, yo David Classen Róbinson Orobio, el único ejemplo que puedo dar es como ser David Classen Róbinson Orobio, y eso incluye ser un libre pensador dispuesto a compartir el fruto de sus reflexiones. Y reflexiono sobre cualquier tema que me llame la atención. ¡Cualquiera!
El tercer grupo de comentarios es el que hizo la buena gente que aprovecha cualquier oportunidad para ser buena gente. Sus palabras de aprecio son tesoros valiosos que guardo muy bien en mi corazón. Se los agradezco.
El cuarto y último grupo fue el de aquellos que se fueron por la ruta del buen humor. Hasta me ofrecieron ayuda para ahorcarme. Tomaron el asunto a chiste, ¿y por qué no hacerlo? La risa exorciza a cualquier demonio, le quema la cola y lo hace huir.
Termino así: me parece que fue positivo que la foto provocara reacciones, cualesquiera que fueran; significa que no somos indiferentes al tema. Una última pregunta, si el suicidio de un individuo nos conmueve, ¿por qué parece que el suicidio de nuestra sociedad no nos perturba?

martes, 14 de agosto de 2018

14 FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE QUETZALTENANGO

“La poesía es pan para comer.”
Alberto López Serrano
Inventario. Madrugar, taxi, viaje de ida. Reencuentro, encuentro, los viejos amigos, los nuevos. Poetas y trashumantes en versos. Logística y logísticos, escoltas y escoltados. Equipo de apoyo. Inauguración. Recitales. Traslados. Más recitales. Reuniones de trabajo, reuniones de festejos. Jóvenes descubriendo el agua tibia, viejos quemándose con ella. Sonrisas danzantes en islas de xeca mojadas y ubérrimas.
Reseña. Homenaje al Grupo Nuevos Signos. 1968-2018. Julio Fausto, Luís Alfredo, Antonio, Francisco, Delia, Roberto y José Luís. Poesía versus violencia. Todavía hay violencia, también poesía. Ningún poeta se ha rendido. Los versos siguen en marcha y a la carga.
Reflexión. ¿Y por qué un festival de poesía dedicado a los emigrantes desaparecidos? ¿Y por qué no? ¿Por qué no? Pensemos. Sintamos. ¿Quiénes son los desaparecidos? Antes fueron los desplazados por esa perra rabiosa, la que arrasó la tierra, la guerra. Hoy son los mordidos por la hiena sarnosa, la que aleja los frijoles de la mesa, la que condena a la infancia a la ignorancia y a las madres a la enfermedad. Crocuta crocuta, pobreza de los pobres. Huyendo de la miseria, se toparon con el vacío de, ¿de qué? ¿Qué les ocurrió? Ese es el dolor. Nadie lo sabe.
El oficio poético consiste en que el lector descubra su propia humanidad en los versos paridos por el poeta. Un festival debería imitar esa virtud. ¿Acaso el padre de Claudia patricia no merece escuchar un verso como: “ese rocío de la aurora, hoy es plasma que mancha la tierra”?
Tuve una conversa con el Tata Juanito. Le entendí que la espiritualidad Maya trata sobre equilibrio. Armonía y discordia. Si desaparecen los emigrantes, los poetas, ¿no deben aparecer?
Finalizó el festival, al día siguiente madrugué, tomé un taxi, un avión y regresé a casa.

domingo, 15 de julio de 2018

UNA CONVERSA SOBRE LA FELICIDAD

“Toda generosidad hacia el futuro reside en darlo todo al presente.”
Albert Camus
Hace unas semanas, tuve la dicha de tener una conversa muy interesante con mi amiga Priscilla. Me contó de cómo en la vida le ha tocado ganar, perder y recuperarse de las pérdidas. Conversamos sobre el cómo aprendió a recuperarse de las pérdidas y de cómo eso le ha permitido alcanzar cierta dicha. Felicidad.
Hablamos sobre las expectativas, las irreales por ilógicas, las que nos amargan la vida. Esperar algo que está más allá de toda posibilidad de realizarse es hacer cola frente al despacho de la infelicidad; pese a lo que los autores de auto ayuda digan, ese tipo de expectativas sí existen. Por ejemplo: no milito en ningún partido político, ni en ningún otro tipo de organización social, ni siquiera conozco a todos mis vecinos, y no pretendo cambiar de actitud, pero espero ser el próximo presidente de la república. ¿Exagerado el ejemplo? ¿Seguro?
Por eso seguimos, Priscilla y yo, hablando sobre la aceptación. El primer paso para cambiar una realidad es aceptar la existencia de esa realidad. Es mortal atascarse en un lastimero ¿por qué a mí? Más provechoso es preguntarse: ¿qué puedo aprender de todo esto? Y por último, hablamos de ubicarse, ¿dónde? En la realidad circundante. ¿Tengo alguna responsabilidad con lo que ocurre? ¿Quién la tiene?
Muchos espejismos nos impiden ver nuestra realidad tal cual es, y como no la vemos tal cual es, estamos incapacitados para aceptarla tal como es, y como no la aceptamos, es imposible para nosotros cambiarla. Y aún así, cumplidos todos estos pasos, no necesariamente tendremos la capacidad de transformar a la realidad. Recursos, oportunidades, fuerza de voluntad y un extenso etcétera potenciaran o anularán dicha capacidad. Parece que no voy a ser el próximo presidente.

domingo, 17 de junio de 2018

LO QUE DESCUBRO DE MI PADRE EN MÍ

“Algún día, en cualquier parte, en cualquier lugar, indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas”.
Pablo Neruda
Hoy día del padre me toca confesar, tarde por cierto, todo lo que he descubierto de Calox, mi padre, en mi actual personalidad. Para empezar, recuerdo que él se sentaba en una esquina del balcón de la casa a leer. Por la fuerza de la imitación comencé a leer los libros escolares, principalmente los de cuento. Años más tarde, cuando ya era un adulto, supe que lo que Calox leía era el programa de carrera de caballos. Pero yo ya estaba enganchado con la lectura.
Calox bailaba, cocinaba bailando, le gritaba a los perros bailando, caminaba al baño bailando y me imagino que seguía bailando bajo la ducha. Nunca me dio una lección, pero de tanto verlo bailar camino al baño bailando y sigo bailando bajo la ducha.
Nuestra relación durante décadas fue de lo peor. Por lo general, nuestras discusiones terminaban con este reclamo suyo: tú has pasado por la universidad, pero la universidad no pasó por ti. Hoy, viejo y pellejo, entiendo y comprendo. Y asumo. Los estudios, la cultura, los discursos son nada si no se encarnan en la vida, no la abstracta, sino la concreta, la diaria y cotidiana. La erudición es nada sin las mágicas palabras: por favor y gracias. Lo mínimo.
Guardó silencio sobre su enfermedad. Calló hasta que la tos hizo imposible ocultar su condición. Su mortal condición. Estuvo 28 días hospitalizado, o más bien, de vacaciones. Aprovechó para pedir la comida que le apetecía, para que las enfermeras lo mimasen con baños de esponja y agua tibia. Para decirnos, a mis hermanas y a mí, que si existía la tecnología y que si Dios quería se salvaba y que si no…y se encogía de hombros. Murió en casa. Sin lamentarse de nada. Enseñándonos, a mis hermanas y a mí, lo inútil del temor a la muerte. ¡Feliz día, Calox!

domingo, 27 de mayo de 2018

CREER, ESPERAR Y DECIDIR


“Si uno no cree en nada, y nada hace sentido, si no podemos encontrar ningún valor, todo está permitido y nada es importante. Uno es libre de atizar el fuego crematorio o dar la vida al cuidado de los leprosos.”
Albert Camus
Si todo está permitido, el bien y el mal son igual de lícitos. ¿No hay diferencia? Sí la hay, pero, ¿en dónde son diferentes? Porque esa es la pregunta. ¿Qué es el bien? ¿Qué el mal? Son  preguntas que no pueden tener una sola respuesta. La humanidad, gracias a la diversidad cultural, no es un bloque homogéneo, más bien es un conjunto de terrenos aluviales. Nuestras actuales sociedades son el producto de miles de año de sedimentos de experiencias y saberes.
¿En dónde son diferentes? El bien y el mal surgen de la misma matriz: nuestras expectativas, de lo que esperamos del mundo, de los otros y de nosotros mismos. Allí difieren. Aquello que cumpla con ellas es lo bueno; lo que no, es malo. Lo demás es discurso.
Las culturas se diferencian por sus esperanzas. Por ellas actúan de esta o aquella forma. Entonces, siendo así las cosas, ¿puede haber un concepto del bien y otro del mal, absolutos y universales? Para los machistas, una mujer económica y emocionalmente independiente es la misma encarnación del demonio; esas mismas cualidades son el ideal vital de miles de mujeres.
Las esperanzas de una sociedad, esas que determinan lo bueno y malo en ella, pueden poseer matices que pintan de diversos grises a un mismo precepto. En Occidente se exige el cumplimiento obligatorio del mandamiento judeocristiano de no matarás, sin embargo, en esta misma civilización hay opiniones encontradas sobre la pena de muerte y la guerra.
Las expectativas, lo que se cree ocurrirá y será, tampoco son absolutas a lo largo del tiempo. Lo que hoy es, mañana no lo será. Entonces, ¿qué hacer? Decidir, sólo decidir.

domingo, 6 de mayo de 2018

¿QUIÉN ES LA VERDADERA ESTRELLA?

“Los pintores necesitan maestría para pintar, el público no la necesita para apreciar su obra.”
Aldo Hinojosa
¿Qué pasaría si en este momento todos los poetas, cuentistas, novelistas, dramaturgos, ensayistas y demás escritores dejasen de escribir? Ni una sola publicación nueva en libros, revistas, periódicos, desplegados; ni siquiera en el ciberespacio. ¿Qué pasaría?
La verdad es que la literatura no desaparecería. Hay suficientes textos impresos en papel o guardados digitalmente para que el hábito de la lectura logre sobrevivir por muchas décadas. Probablemente las librerías comiencen a vender libros usados y volvería a ser popular el trueque de libros. Tal vez, tal vez regrese el protagonismo de las bibliotecas. No me parece que el uso del Internet se vea afectado.
Ahora, en caso contrario, ¿qué pasaría si a partir de este instante todo aquel que no sea escritor deje de leer? Ninguna lectura, ni siquiera en el ciberespacio. ¿Qué pasaría? ¿Aún habría literatura? Temo que no. Toda publicación sería una inversión inútil, ya que no tendría al clásico destinatario: el lector. Pero, un momento, ¿eso ya no está ocurriendo?
Cuando los escritores escriben para complacer a otros escritores, sin comprometerse con ser testigos de su tiempo, con tocar la vida de sus lectores, ¿no terminan usando un dialecto que excluye a quien no pertenezca a su secta? Y esa exclusión, al fin y al cabo, ¿no elimina de la ecuación a los lectores al convertir a la literatura en un fenómeno endogámico?
Los escritores, cuando sólo se comprometen con su ombligo y nunca con decir algo significativo a sus lectores, viven llorando el abandono al que los somete el estado. Sin embargo, cuando los escritores son referentes de los acontecimientos de sus respectivas sociedades, es imposible que los lectores puedan marginarlo, menos en estos tiempos cibernéticos. 

domingo, 18 de febrero de 2018

DE LA VERDAD Y LOS GRISES


“Nadie es superior, nadie es inferior, pero tampoco nadie es igual. La gente simplemente es única, incomparable. Tú eres tú, yo soy yo. Yo tengo que contribuir a mi vida potencial; tú tienes que contribuir a tu vida potencial. Yo tengo que descubrir mi propio ser; tú tienes que descubrir tu propio ser.”
Osho                                                                     
-Todo puede ser de otra manera, todo puede tener variables. Una situación nunca es totalmente igual a otra dada en condiciones iguales, porque dado que todo cambia, las supuestas iguales condiciones ya no lo son. Así que la nueva situación es, a lo sumo, una nueva versión de la antigua situación en nuevas condiciones.
-Así mismo es.      
-Por tal razón, no podemos ser muy categóricos al esbozar nuestras opiniones. Una opinión categórica, solamente es eso: una opinión. Una opinión con ínfulas de ejercer poder.
-¿Por qué dice eso maestra?
-Un opinante categórico busca imponerse sobre otros opinantes, siempre; y si llega a toparse con otro categórico igual a él, el universo entero se reduce a dos opiniones categóricas. Desaparecen los grises, todo es o blanco o negro. A la larga, con el  asesinato del diálogo, la verdad termina siendo víctima de la obcecación y la arrogancia.
-Mmmm…pero ¿no hay que defender siempre a la verdad?
-Si algo  ha demostrado el desarrollo tecnológico es que los paradigmas de hoy quedarán obsoletos en poco tiempo. La tecnología lo transforma todo, sobre todo, la forma en que nos relacionamos. Ya van muchos siglos de individuos, instituciones y de estados bien intencionados que, en nombre de la verdad, han realizado atrocidades, las más grandes barbaries. Y lo más curioso, ¿sabes qué es?
-¿Qué?
-Su verdad, después del obligado cambio que sufre su realidad, termina siendo su equivocación y muchos bien intencionados no están dispuestos a reconocerla, así que esos bien intencionados terminan mintiendo y persiguiendo a quienes les comprueban su equívoco.
-Bueno, la verdad es que la historia está llena de casos de ese tipo.
-La tecnología siempre ha afectado positiva y negativamente a la sociedad. Hoy en día toda la información planetaria está en el ciberespacio, pero seguimos pensando que educar es memorizar; la educación ya no puede fundamentarse en la memoria; ¿qué no está en Internet?
-Todo.
-¿Todo? No todo. La capacidad de preguntar inteligentemente no se encuentra en Internet. ¡Y preguntar nos encamina al diálogo y no a la verdad absoluta! ¿O no es así?
-Si estoy dispuesto a contestar sus preguntas y usted las mías, el diálogo es inevitable.
-Así es, pero hay una condición previa.
-¿Cuál?
-Si acepto que mi verdad no es la única verdad que existe, si acepto que eso no significa que estoy equivocada, es decir, si acepto la posibilidad de que varias verdades pueden coexistir a la vez, aunque parezcan contradecirse; si acepto esa condición, podré encontrar los grises que mi verdad tiene en común con las verdades de los prójimos y juntos, dialogando, podremos construir una nueva verdad. ¿O no es así?
-¿La verdad se construye?
-Sí.
-Maestra, ese sí sonó muy categórico.
-¡Sí!