domingo, 30 de septiembre de 2012

CUATROCIENTOS CIBERTÍCULOS



Contrastes
 
“La literatura es como echar una botella al agua y esperar a ver a quien le llegó.”
Laura Restrepo          
Una década y 400 cibertículos. Diez años y miles de aprendizajes. 120 meses y cientos de transformaciones fundamentales. 520 semanas y decenas de pasos esenciales para la profesionalización. 3 650 días y una inmensa satisfacción.
En estas últimas 8 760 horas he aprendido que para mí escribir no es un pasatiempo, es una profesión. Y no sólo por el hecho de que, en algún momento, me representó ingresos (estos cibertículos fueron publicados durante un lustro en un diario de la localidad y por cinco números aparecieron en una revista). No. No es así. Al publicar semanalmente fui moldeando mi cotidianidad con el compromiso de escribir.
En estos últimos 525 600 minutos mi persona quedó transformada totalmente, es que descubrí que los temas que más me apasionan tienen que ver directamente con la filosofía de vida, con mi ética personal. Y sí, sí tengo una moral personal. Y no, no me escudo bajo el título de poeta y escritor para ser un desastre. Tengo una moral que incluye no ser perfecto.
En estos últimos 31 536 000 segundos fui colonizado por una atípica satisfacción. La del raro. En mi adolescencia aprendí a ser raro y a sobrevivir al que dirán. Ahora, cuando voy rumbo a la tercera edad, me siento orgulloso de haber sido fiel y leal a mi raritud. Esa experiencia está reflejada en estos 400 textos. Ser raro es salirse del marco de la normalidad y es tan normal ser esclavo.
Por estos cibertículos no me van a dar el Premio Nacional de Literatura, los envío al ciberespacio sin saber cual será su destino, pero lo hago sabiendo que los escribí con un alto grado de profesionalismo, tal como se lo merecen todos los lectores del mundo.

domingo, 23 de septiembre de 2012

DE LA VERDAD, ¿O ES DEL OPINAR?



 Buho y vela sin luz
"Estas palabras son un simple punto de vista, que no la verdad." 
Isabel Herrera de Taylor  

Una supuesta razón para declarar la guerra es para imponer la verdad. Los estados y los individuos quieren tener la razón y así decir la última palabra. Y por esta causa las religiones, los caudillos y las ideologías han plagado de dolores las aguas, los suelos y el aire del planeta.
Quizás parte del problema estriba en confundir un hecho con una opinión, un testimonio con una definición. Todos estos conceptos son partes de la verdad, pero por sí solos no son la verdad. La observación de un fenómeno por una persona, es sólo eso, una observación; un hecho es la misma observación realizada por muchas personas. Si hago una declaración sobre algo que sólo yo observé, a lo sumo estoy haciendo público un testimonio personal y quien lo escuche, puede  deducir sus propias conclusiones. Las observaciones, aunque sean hechas por millones de personas, siempre tienen un grado de incertidumbre. Por miles de años, billones de seres humanos vieron salir el sol por el este, cuando en realidad es el planeta quien gira de oeste a este.
Las definiciones universales no funcionan universalmente; María puede ser la mujer idolatrada para el hombre que la ama, pero también puede ser la mujer odiada por aquella chica a quien ella le quitó el novio. Las opiniones jamás deberían ser una sentencia categórica. Pienso que mejor funcionan como sugerencias. Al final, pienso que lo importante, lo verdaderamente importante, es que las opiniones sirvan de excusa para un honesto y libre diálogo.

domingo, 16 de septiembre de 2012

HAY UN PACTO



Me voy a defender
 
“Hay un pacto entre los machos: ¡Hay que aterrorizarlas!
Conrado Cuevas
Alí Desirée Cuevas fue hija, hermana, mujer. Alí Desiré fue una persona que sabía que quería y que no quería. Ella sabía que quería  y que no. Ella sabía con quien quería estar y con quien no. Y por esa razón fue asesinada.
Feminista comprometida con la gran causa humana: un mundo más justo y falleció en manos de uno que de los dientes para afuera también decía querer lo mismo. Sí, así es. De los dientes para afuera, pues jamás rompió con el pacto milenario.
Hay un pacto, claro que hay un pacto. ¡Qué ninguna mujer se atreva a desafiar a ningún hombre! ¡Qué ninguna mujer ose romper con el hombre que ya decidió que es su dueño! ¡Qué ninguna intente levantar la voz! ¡Qué no se atreva ninguna!
¿Cuándo se habrá firmado ese pacto? Hace mucho, mucho tiempo. ¿Está escrito en piedra? A pesar de lo pensado por muchos salvajes, no lo está.  ¡No está escrito en piedra! Entonces, ¿por qué coño siguen los feminicidios?
Porque hay una matriz que garantiza que, generación tras generación, se realice la adhesión al pacto. Cultura patriarcal. Una forma antiquísima de educar a los hombres como machos dominantes y a las mujeres como muebles desechables. Y Alí Desirée Cuevas no aceptó reducirse a ser un majado sofá.
Cerca de cuatro mil millones de mujeres habitan el planeta. ¿Qué ocurriría si todas ellas asumieran el papel de mueble? Regresaríamos a las cavernas. Porque sucede que nunca lo han sido. Y ese es el meollo del pacto: una obcecada negación del papel histórico de las mujeres. De que las Alí del mundo están aquí y no tienen porque ocultarse.

domingo, 9 de septiembre de 2012

EL MAESTRO AMIGO



 El maestro amigo en acción
“Un  conocido te ofrece el sofá para que duermas. Un amigo te brinda su cama, se acuesta en el suelo... y no te deja dormir en toda la noche conversando contigo.”
Anónimo
Varias veces he mencionado los nombres de Collado Mendieta, Ríos Torres y Jaramillo Levi como los responsables, pasada la Invasión a Panamá, de la reorganización del mundo literario en la última década del siglo pasado. Pero luego del regreso del territorio canalero a la soberanía del estado panameño, este país se transformo. La literatura también, pasaron a la palestra otras figuras y una de ellas fue y es fundamental para las nuevas voces narrativas.
Hablo del maestro amigo, de la mano extendida que da la bienvenida a los escritores recién nacidos, hablo de Ariel Barría. Pienso que el auge editorial que se ha dado en Panamá no tendría su actual tesitura sin las palabras de aliento de don Ariel.
Sí, porque cuando uno indaga sobre las relaciones entre los escritores del siglo XX panameño encuentra mucha discordia, conflicto, enfrentamiento y franca guerra. Tal vez la actitud del profesor Barría ha determinado, en algo, una actitud entre los noveles escritores; ya que han sido recibidos con cariño, les queda poco espacio para riñas infantiles.
Además de amigo, don Ariel es maestro. En cualquier foro donde se encuentre imparte, esparce e inculca no sólo conocimiento, sino cariño por la literatura panameña. ¿Su técnica? Las analogías: por ejemplo, esta me encantó, en estos días explicó la pérdida de la memoria en los individuos como la negativa de una neurona a dialogar con otra, negación que se concreta con ella, la neurona que no quiere platicar, dándole la espalda a la neurona que desea conversar.
Estas palabras mías nacen del deseo de imitar la camaradería, del anhelo de plasmar por escrito este sentir: la literatura es amistad y la amistad es un fenómeno gratuito y no un negocio.

domingo, 2 de septiembre de 2012

MIS PARTICIPACIONES EN LA FERIA DEL LIBRO DE PANAMÁ





David y Rodolfo


LA LITERATURA ES UN RIESGO
“La literatura (no la escritura ni la redacción) nació como arte. Esto presupone una visión singular a compartir, una intencionalidad estética y el empleo de un lenguaje expresivamente eficaz que confieren un carácter peculiar a su realización.”
Manuel García Verdecia  
¿Qué transforma un texto escrito en literatura? ¿Qué poseen las palabras de un excelente cuento que nuestros ojos sólo pueden abandonarlas luego de leer la resolución del mismo? ¿En qué consiste la mágica metamorfosis?
No es fácil resolver tales cuestiones. La literatura no es una ciencia positiva de mediciones mecánicas y leyes de implacable cumplimiento. No siempre una causa tiene la misma consecuencia. La tesitura de los significados varía con el fluir del tiempo y el desplazamiento espacial.
La literatura, arriesgándome a opinar sobre ella, es fruto de la invención humana y es gracia a su progenitora que la literatura no es ni resumen ni retrato de la realidad objetiva existente. Más bien, es una recreación estética de la misma, cuya intención es señalarnos la existencia de otros mundos especiales, mundos donde se encuentran algunas respuestas a los misterios de la vida. El escritor, pues, busca rasgar los velos con el filo de las palabras escritas y su esperanza absoluta es que dicho evento sea comprendido por un desconocido lector.
En el caso particular del cuento, y siguiendo con el riesgo de opinar, un gran cuentista siempre cuenta dos historias en un mismo texto. La una es evidente, la otra un secreto. De entre las rendijas de la una, la otra emerge maravillosamente. Y es en esa sorpresa súbita o bien en ese asombro poco a poco constituido en donde radica la maestría del narrador.
Ahora bien, un escritor novel e ingenuo se caracteriza, precisamente, por sorpresas haladas por los cabellos. Sin crear mayor tensión, por ejemplo, aparece un personaje insospechado que en los últimos dos renglones resuelve la anécdota. No es de eso que estoy hablando; hablo de oficio, no de facilismo.
Un gran cuento, escrito por un gran cuentista, sobrevive al discurrir de los años, no porque esté anclado en el tiempo, todo lo contrario, sino porque el entretejido de historias admite tantas lecturas posibles, como espacios y momentos diferentes haya; el ordenamiento de los palabras de un cuento llamado a sobrevivir la implacabilidad del calendario permite la evolución de sus significados.
Aterricemos el discurso en el libro ganador del Premio José María Sánchez BAJO PROPIO RIESGO, cuyo autor es Rodolfo Alfredo De Gracia Reynaldo. En esta obra, el profesor De Gracia vuelca todo el conocimiento que posee sobre el cuento y vamos, humildemente, a tratar de demostrarlo.
Para empezar, el libro demuestra que fue escrito por alguien con una gran cultura literaria. Trasuda a Borges, por allí vi la sombra de Wilde, incluso, me pareció ver a doña Elsi Alvarado de Ricord saludarme con su mano extendida. Tantas veces se ha dicho que un buen escritor es un buen lector, que ya es un axioma literario. Y el señor De Gracia lo cumple.
Para seguir, si bien es cierto que el libro consta de doce cuentos, bien podemos decir que hay veinticuatro  historias. Las historias de un estricto profesor y un anciano atrapado en un asilo, de un tonto niño y un drogadicto desesperado, quizás ese mismo drogadicto y un genial escritor, tal vez ese mismo escritor y un personaje por él odiado, una fría oficinista y una mujer humanizada en su suicidio, la cordura de un vieja cruel y la demencia de una mujer afanada en darle cariño a su madre, un niño del futuro y los recuerdos que no atina a recordar, un testamento y una biblioteca vacía de conocimientos, un asesino y una vida sentenciada a perecer, una pensante y un mundo insospechado, una poetisa y los egos reencarnados, una vieja fea y la belleza; todos estos pares de historias se encuentran realizadas en cada uno de los textos analizados. Chéjov afirmó que un gran cuento narra dos historias y Rodolfo prueba que es un buen seguidor de las huellas del escritor  ruso.
La humanidad es la especie biológica propensa al sufrimiento. Y las razones por las cuales esa propensión es una dura realidad humana son un gran misterio. El señor De Gracia en su libro BAJO PROPIO RIESGO las aborda, no esquiva el riesgo y se lanza a rasgar el velo con el filo de las  palabras. Las páginas de este cuentario exponen valientemente el pecho a una pregunta como: ¿Por qué la inocencia es un camino tan corto a la desdicha?
BAJO PROPIO RIESGO es un buen libro de cuentos y el profesor De Gracia un gran cuentista. ¡Quedé con sed, con hambre de más cuentos! Lamenté que sólo fuesen doce y no 24 o 48. Por supuesto que es un buen libro de cuentos, por supuesto que Rodolfo es un gran cuentista. Su mayor mérito es que, siendo un académico, este libro huele a humanidad y no a húmeda biblioteca. Y este país está ávido de humanidad. De lecturas que nos recuerden que el dolor no es para siempre, aunque parece que nuestro destino es toparnos con él periódicamente. Cuentos que nos permitan profundizar en ese misterio eterno que es la vida. Pues de eso se trata la gran literatura y ese es el oficio del escritor y hoy estamos frente a dos dignos representantes de ella: Rodolfo y su cuentario BAJO PROPIO RIESGO.

Autógrafo


DE LAS CATEDRALES MÍNIMAS
"Yo construiré edificios muy distintos de lo que otros construyen."
Antoni Gaudí
Hoy deseo cavilar sobre la micro ficción. ¿Será el minicuento un género aparte? Buscaré la respuesta en la lectura del libro SINCRONÍAS del escritor Enrique Jaramillo Levi.
Si la novela es un maratón y el cuento es una carrera de cien metros, ¿con qué podemos comparar al minicuento? ¿Será con un salto? Un salto que, por increíble que parezca, es ¿un salto largo?  ¿Un salto a dónde?
Llevamos más de dos mil años de literatura en occidente, así que suponer que un cuento recién escrito hoy es una absoluta innovación es una ingenuidad. La literatura se nos infiltra aunque no entremos en contacto con ella directamente. ¿Quién no conoce la escena del Quijote y los molinos? Pues resulta ser que de los muchos, muchos, muchos que la conocen, hay muchos que nunca la han leído. Es decir, ningún lector que en estos momentos esté abriendo un libro, lo enfrentará sin un previo bagaje literario. Hacia allá es el salto que antes mencioné, hacia esa especie de maleta que ya cargamos antes de la lectura.
Tal vez la famosa teoría del iceberg se refiera a ese oculto equipaje. En literatura quien mejor explicó dicha hipótesis fue Ernest Hemingway, quien dice:
"Yo siempre trato de escribir siguiendo el principio del iceberg. Hay siete octavos del iceberg bajo agua por cada parte que se muestra sobre la superficie. Cualquier cosa que uno sabe y puede eliminar, refuerza el iceberg. Lo que vale es lo que no se muestra. Pero si un escritor omite algo porque no lo sabe, aparece un agujero en su historia."
De acuerdo a esta teoría, la información que se oculta es un acto deliberado y no una negligente omisión. La literatura en general y el minicuento en particular, son un salto hacia el secreto creado por el autor, para beneficio del lector. Sin dicho secreto, no hablaríamos de cuentos sino de informes o de inventarios.
El lector ya posee los referentes que hacen posible la literatura. El arte del minicuento consiste en localizarlos y pulsarlos a voluntad. Los recursos literarios que se explayan en la novela y se economizan en el cuento, en el minicuento, simplemente, no están. Y, según mi opinión, Enrique Jaramillo Levi y la compilación que hoy nos reúne así lo demuestran.
Por ejemplo, el minicuento SINCRONÍAS sólo se puede comprender sí se conoce quien fue Galileo, las razones de su juicio y el temor que debió despertar en sus entrañas las muy católicas hogueras de la Inquisición. 
En el caso de LA SILLA DE RUEDAS, el referente que hace posible comprenderlo incluye las tensiones familiares del día a día; tensiones agudizadas por el odio al más querido de los parientes; el odio que lleva a cometer, con alevosía, un horrible crimen; crimen que al final resulta un traspaso del poder hogareño; poder que siempre será frágil, amenazado. Quien conozca de como el amor y el rencor se entremezclan en las familias, en nuestras familias, comprenderá este minitexto. En el caso de EXTRAÑA BENDICIÓN basta conocer apenas lo mínimo del Alzheimer y sabremos en que estriba la bendición.
Para dar el salto a los referentes que tiene el lector hay que manejar la teoría literaria. Conocer perfectamente en que consiste un cuento; diferenciarlo, por ejemplo, del relato, es tarea fundamental. En el cuento debe ocurrir algo, en el minicuento también. No es eliminar palabras, es plasmar un acaecimiento con las únicas palabras que lo plasmen. Y la teoría literaria se aborda leyendo y leyendo mucho.
Así la lectura de esta antología es la concreción de lecturas anteriores. Si Pirandello fue reclamado por sus personajes, el narrador del minicuento A RAJATABLA abandona a los suyos para así no hacerse bolas. Una mínima comprensión de que es la metaliteratura, permite gozarlo más. Y en esta reunión de minicuentos hay muchos ejemplos de ella.
También podemos observar la aplicación de la famosa vuelta de tuerca. Esta no es más que una técnica literaria que consiste en un cambio abrupto en la dirección de la narración. Generalmente, el giro se realiza hacia el final del cuento; si el sentido del giro es adivinado estamos ante una obra fracasada; pero, que el lector piense que adivinó y que resulte no ser así es, el éxito rotundo. Así ocurre en SE LE NOTA. Y en EL PÁJARO. Y en EL ABRELATAS. Y en EL EQUÍVOCO. Y en FINAL DE UNA NUEVA VIDA. y en muchos otros textos aquí compilados.
En cuanto a las temáticas, hay una que atraviesa la obra en general: las vicisitudes de un escritor, sus angustias y malestares despertados por chocar con una sociedad que él espera lo trate mejor. Así ocurre en ¿ESO DE LOS VERSOS CON QUÉ CARAJOS SE COME? En este y otros minicuentos que abordan la misma materia, el narrador plasma una especie de manifiesto ético. Por ejemplo, declara: “Escribir no es un hobby ni una manifestación enfermiza del ocio, como suele creerse entre quienes sólo piensan en ganar dinero y más dinero a como dé lugar; es una vocación, a veces un destino.” Con tan sólo 35 palabras deja clara sus prioridades vitales, reniega del escribir literatura como pasatiempo y deja abierta la puerta para que el lector decida inclinarse por las cosmogonías de su preferencia, entre la causalidad y la casualidad; y esto únicamente con 7 palabras.
En esta misma línea de reflexión en MÍNIMA EXPRESIÓN queda plasmada una teoría literaria, y esta es la que más nos interesa, porque, ciertamente, funcionan para el minicuento, pero también para todo cuento escrito, independiente de su extensión; sus puntos son los siguientes: reducir la historia a lo mínimo sin que deje de ser cuento, presentar lo esencial concentradamente sin perder el sentido, partir con una frase que genere controversias, incorporar las reflexiones propias del autor, cambiar de plano: del autor hablando sobre una teoría literaria al personaje que sufre el conflicto. Así se matan dos pájaros de un solo tiro: se teoriza y se cuentiza.
Hablando de los narradores, el minicuento los admite todos y así lo prueba Jaramillo en esta obra. Incluso, en 30 líneas del texto PERO YA NO IMPORTA…, utiliza dos narradores en coreografía de estilo que agudiza la angustia y el fatal desenlace que sufre el protagonista. Por cierto, tengo la ligera impresión que el narrador en primera persona es el preferido de Enrique. Y lo prefiere mucho más si se trata de un narrador que resulta ser un escritor que relata sus avatares.
El misterio, sembrar el misterio, es esencial en el arte del cuento, sea este mínimo o extenso. A veces Jaramillo lo busca mencionando planos insospechados de la realidad, a veces aludiendo a lo mágico, a veces mencionando datos que parecen inconexos; pero lo encuentra en los finales que no dan mayor información. Así ocurre en INICIO DEL FINAL. Aquí el secreto convierte el escrito en un maravilloso escrito.
Pues bien, regresando a la pregunta original: ¿es el minicuento un género literario aparte? Puedo, con las reservas necesarias, afirmar que tiene todas las características propias del cuento, eso sí, con menos adornos y más ahorro; en el minicuento se termina de construir un universo que ya está en parte construido en la memoria del lector. Pero, ¿acaso no es así en todos los  géneros literarios? Jaramillo Levi, en esta obra, demuestra su ya muy comentada maestría en la escritura de cuentos, sólo que lo hace exigiéndose más frugalidad y menos movimientos y aún así, arribando al puerto deseado: una historia verosímil. Esta última exigencia, no me parece suficiente para catalogar al minicuento como un género aparte, me parece que eso mismo afirma Jaramillo en el discurso subyacente de sus textos aquí analizados. Por lo menos esa es mi lectura, sería interesante escuchar de viva voz al autor de SINCRONÍAS si de verdad piensa que el minicuento no es un género aparte del cuento. Hasta aquí mis palabras, sólo me resta dar la bienvenida a esta nueva obra y felicitar a su ya muy reconocido autor, Enrique Jaramillo Levi.

lunes, 27 de agosto de 2012

LA HISTORIA DE DIANA


Diana cuando era Ponky
 


“Pero a los humanos nos encanta otorgarle sentido a todo y desdeñamos las coincidencias y los accidentes, sentimos que le restan magia a nuestras vidas.”

Glenys Álvarez          
Diana se graduó de maestra de educación inicial. Y comenzó a buscar trabajo. Y no lo conseguía. Y de mi boca salieron estas palabras: busca nombramiento en la provincia de Darién, allá te va a salir la permanencia. Así lo hizo y, en efecto, fue nombrada en dicha región. Y allá no sólo fue maestra de una escuela, allá se involucró con muchos esfuerzos e iniciativas a favor del desarrollo y el progreso de dicha olvidada provincia.
Diana cumplió su labor con dedicación y mucho cariño para con los niños y las niñas indígenas de la provincia del Darién. Darién es la provincia a donde Diana se fue a construir patria. Darién es la provincia panameña colindante con la República de Colombia. Darién es la provincia panameña colindante con la guerra librada en la República de Colombia.
Diana muchas veces fue equivocadamente diagnosticada como asmática. En Darién Diana, mi prima Diana, descubrió que no lo era, que tenía una grave cardiopatía. Y lo descubrió de la peor forma. El pueblito donde trabajaba y residía, fue atacado por tropas irregulares colombianas. Diana corrió para salvar su vida, así supo de su corazón enfermo. Un infarto, una embolia y su cerebro pagó los equivocados diagnósticos médicos, pagó las negadas excursiones de guerrilleros y paramilitares colombianos en territorio panameño. ¡Pagó! ¡Pagó! ¡Pagó!
Diana no fue trasladada por aire a la ciudad capital, sino por tierra, así lo dispuso un médico. 10 horas más tarde arribó a un hospital.10 horas trágicas para su salud. Pero Diana sobrevivió. Esto ocurrió hace dos años. Pero Diana acaba de fallecer. Fue hospitalizada por una bronconeumonía que resultó ser mortal. Y ahora te pregunto, esta historia, ¿tiene algún sentido?

viernes, 17 de agosto de 2012

LA DERROTA DE LOS PUEBLOS


El 3 de mayo de 1808-Goya 
 
“La pobreza y la exclusión son un indicador de la derrota política y no a la inversa.”
Janio Castillo Candanedo
La diferencia entre la victoria y la derrota es la diferencia entre quien se queda con el poder y quien lo pierde. El derrotado pierde potencia (capacidad de ejecutar algo) y no puede acumular poder. El victorioso gana potencia, acumula poder. A un mayor poder, una mayor y mejor capacidad de aplicar potencia. Por ende, bajo los parámetros de esa ecuación, el futuro del derrotado es más derrota, más dominación, más pauperización.
¿Cómo romper, entonces, dicha ecuación?  Pienso que lo primero es reconocer que se está derrotado. Es obvio, pero no fácil. Por ejemplo, aún hay personajes que hablan como si la Guerra Fría no la ganó el Bloque Occidental, como si la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas aún existiera, como si la OTAN no hubiese superado militarmente al Pacto de Varsovia.
Lo segundo es comenzar procesos de acumulación de poder y rescate de la potencia perdida. Todo ello debe hacerse a pesar y en contra del victorioso. Conclusión: hay que conocerlo. Otra obviedad, para conocer al opositor, hay que conocerse. Fortalezas y debilidades. Así hizo en su momento el General Omar Torrijos Herrera, así fueron las negociaciones entre Panamá y los Estados Unidos para recuperar el Canal.
Dado que nadie va a entregar la victoria a quien ya derrotó, el derrotado está obligado a ser creativo, debe inventarse nuevas manifestaciones de poder, nuevos escenarios donde el victorioso no pueda ser protagonista. Imagino que algo parecido tuvo que ocurrir con las comunidades indígenas; buscaron y encontraron nuevos interlocutores, crearon y fortalecieron nuevas redes sociales, priorizaron lo importante: territorio propio y cultura. Todo lo contrario a lo que hacen, e insisten en seguir haciendo, gremios como el docente.
En resumen, no se puede jugar a recuperar la victoria, hay que ir a fondo, sin tembladera.

sábado, 11 de agosto de 2012

LAS SOCIEDADES MEDIOCRES


Gallito amarillo

“¿Cómo es posible que un grupo de especuladores pueda hundir la economía de un país o del mundo entero? Esto es así porque las leyes de la economía mundial no sirven al conjunto de la sociedad, sino al interés de una minoría. Eso no es democracia, es capitalismo salvaje; dos conceptos, en la práctica, antagónicos.”
Pablo Paniagua
Una sociedad democrática es la suma de sus ciudadanos y sus instituciones. Una sociedad no democrática es el resultado de sus relaciones de poder. Panamá no es una democracia, por  ende, la sociedad panameña es el resultado de sus relaciones de poder. Las dos más poderosas son el tradicional caciquismo y el folklórico juega vivo.
En Panamá un diputado que no falta ningún día a las reuniones de comisiones o del pleno, que tiene un alto record de iniciativas legislativas que favorecen la sana convivencia nacional, que aprovecha a los medios de comunicación social para hacer docencia, ese diputado, sino maneja populista y patriarcalmente su partida circuital, está condenado a no reelegirse. Partida circuital es el dinero que en Panamá se le da a los diputados para gastar en su circuito electoral. Ese diputado del que estoy hablando no es un ejemplo hipotético, fue un caso real: Víctor Méndez Fábrega, incluso, el fracaso de su reelección fue tomado de ejemplo por otros diputados para sustentar la necesidad de las partidas circuitales.
¿Cuáles son las funciones de un diputado? ¿Hacer aceras vecinales? ¿Cortar la hierba en los parques? ¿Comprar el trofeo que se va a entregar en la final de béisbol? Obviamente hacer leyes, pero esa labor está tamizada por el caciquismo y el juega vivo, por lo tanto, por más probo que un diputado sea en sus funciones legislativas está condenado a no reelegirse. Para vergüenza, en Panamá los caciques son mediocres rodeados de mediocres. ¿Hay mayor desgracia?

sábado, 4 de agosto de 2012

LA VIDA ES LA VIDA


Mano en peligro
“Una persona que aprende a vivir con lo que tiene, pero no siente temor de perderlo se puede considerar verdaderamente libre. Aquel que no acumula bienes, objetos o personas sino que disfruta de todo cuanto tiene y no tiene es una persona feliz y sabia.”
Carolina Renzetti
La vida parece una playa donde las olas van y vienen. La vida parece una playa donde las mares suben, donde las mareas bajan. Nos alegramos cuando vienen las olas, nos ponemos tristes cuando baja la marea. Y olvidamos algo simple: las olas se retiran para poder regresar.
Así mismo en la vida, las alegrías se retiran para poder regresar. Amigas, amigos, mi padre falleció, pero estoy tranquilo. Todo lo que él y yo teníamos pendiente hace años lo habíamos resuelto y él descansa ya del sufrimiento que le provocaba su enfermedad (cáncer pulmonar). Gracias a todas y a todos los que me acompañaron en este momento cuando la alegría se retiró de mi vida, gracias a todas y a todos los que con su solidaridad me han regresado un poco de la alegría.
Les cuento que siempre pude aprender algo de esta experiencia. En medio de todos estos acontecimientos comprendí la magnitud de mi vida junto a mi padre. Fue vida al fin y al cabo. Y la vida siempre es grande. Vivir lo placentero es grandioso y superar el dolor, también lo es.
Al observar los diversos comportamientos de quienes se me acercaron, entendí que lo humano es un prisma y no un lente. Por ejemplo, un dirigente gremial asistió al sepelio de mi padre para reafirmarse como dirigente gremial. ¡Wao! 
 Y días antes del funeral, Jesús Antonino me dijo lo siguiente: no te digo que lo siento, pues no fue mi padre quien falleció; pero te confieso que saber que sientes lo que estás sintiendo, me duele, porque tú eres mi amigo. ¡Doble Wao! De verdad que en la humanidad hay de todo.

viernes, 20 de julio de 2012

LOS 31 DÍAS DE CÁLOX: DE LO QUE NOS DEJÓ EL MIEDO


David Classen Robinson Taylor
“La lección más importante es que estar vivo es una 
alegría por todo lo que podemos sentir.”
Bruce H. Lipton  
6 días de resfriado. Una visita al médico. Otra visita a otro médico. Los días pasan sin cura. Rumbo al cuarto de urgencias. Cálox, 65 años fumando no pasan en vano. La sentencia fue dictada. Vi acercarse tu final con una aceleración constante. Terrible espectáculo.
Recuerdo que un día me llevaste a comprar Hush Puppies (unos botines de piel), fue todo un ceremonial, incluyó una visita a un restaurante chino. Cuando regresábamos, nos bajamos en la entrada de La Radial y un reto flotó en el aire: ¿Qué? ¿Una carrera hasta la casa? Y arranqué primero que tú, y te saqué una gran ventaja, y daba de por hecho que te ganaba, y sólo escuché un tropel de pisadas, y me pasaste cual raudo pura sangre. Cuando llegamos a casa, tú, mamá y mis hermanas me recibieron con sonrisas burlonas; así de aplastante fue la victoria. Todo esto fue antes de que mi adolescencia y tu crisis de los cuarenta chocaran en guerra abierta. Y todos los días que duró esa guerra son nada con el recuerdo de aquella carrera.
23 días en una cama de hospital. Tus pies hinchados te picaban por regresar a casa. Algo sospechabas. Una cama fría, a la que nunca te acostumbraste, te parecía un horrible lecho para terminar. Preferías volver a tu cuarto, a donde tu y Monina tantas veces hicieron el amor.
Ahora que soy viejo y pellejo, entiendo y comprendo, que si bien es cierto que Monina adornó mi vida con libros, por ti soy amante de la lectura; es que te veía leer, allá en tu esquina del balcón. Años más tarde supe que leías el programa de carreras de caballo, pero ya el daño estaba hecho, ya yo era un entusiasta lector.
2 días. Mejor dicho, casi dos días. Y después de tu regreso a casa. Y después de ver como peleabas por respirar. Y después de 41 horas y 25 minutos de angustia. Triste serenata la del respirador. Te vimos dormir. Te vimos sumergirte en ese largo sueño que condujo tus pasos de retorno a donde tu amada Monina.
¿Qué que me queda del miedo de ver acercarse tu final con una aceleración constante? Me queda que fuiste mi padre. Que a pesar de la guerra, los últimos nueve años fuimos amigos. Que voy a extrañar tus visitas a mi cuarto. ¿Cómo es que me llamabas? David, por favor. Y salía yo a escuchar alguna de tus historias.
¿Qué que me queda del miedo de ver acercarse tu final con una aceleración constante? En 25 años de docencia he sido testigo de como los padres siembran la discordia entre los hermanos, y me siento orgulloso al confesar que tú y mi madre Monina, a pesar de mi exuberante rebeldía, sembraron en sus hijos un profundo y sólido amor fraternal. Cálox, papá, tus hijas cuentan con un hermano, imperfecto, por cierto, pero a tiempo completo. 
¿Qué que me queda del miedo de ver acercarse tu final con una aceleración constante? Sólo una cosa más, Cálox. Viviste como te tocó vivir, nunca te arrepentiste de nada y yo no tengo ningún pesar con ello. Hasta luego.

domingo, 15 de julio de 2012

FRANCISCO Y LA PALABRA BIENVENIDA


Francisco Herrera
“Siguieron intercambiando opiniones durante quince días seguidos, y a los quince días no habían avanzado ni un paso. Pero al fin y al cabo hablaban, se comunicaban ideas, se consolaban.”
 Voltaire
¿Cuándo entendí y comprendí el significado de la palabra bienvenido? Cuando retorné al colegio donde hoy laboro. Allí realicé mis estudios de premedia. Y digo que conocí el significado de la palabra bienvenido, pues a pesar de encontrarme nuevamente con profesoras que me dieron clases en ese mismo plantel, ellas no me reconocieron. Habían pasado 19 años. También me aplicaron la ley del novato: el nuevo es el que tiene que amoldarse. Fue un desconocido quien me recibió con agrado y júbilo. Otro profesor de biología. Se presentó, me preguntó mi nombre y me dejó claro, muy claro, que llegaba, regresaba, a la institución que de lunes a viernes, de 7 de la mañana a 12:30 de la tarde, de marzo a diciembre y hasta el día de mi jubilación, sería mi segundo  hogar: el Colegio Elena Chávez de Pinate.  
A partir de ese día, el profesor Francisco Herrera y yo sostuvimos kilométricas conversaciones. Sobre todo de política y educación. Sobre todo de política.  Pero fuese cual fuese el tema que se conversase con él, era abordado con pasión, con fuego. La verdad es que nunca lo vi comportarse neutral, era un hombre que tomaba partido. Jamás fue indiferente a los problemas de sus estudiantes, al devenir del colegio, a los males de la patria. 
Francisco tenía dos pasiones: su iglesia y su familia. No predicaba, no hacía proselitismo, pero la fe en su Dios era, simplemente, la pasión del siervo por su amo. Pero de quien estaba verdaderamente enamorado, era de su familia, de su hija y de su nieta. Por eso entiendo que cuando su nietecita partió, él no pudo resistir mucho la tentación de seguirla. Francisco se fue, ahora su nieta es quien le da la bienvenida. Francisco ahora está con dos de sus amores.

domingo, 8 de julio de 2012

DIALOGANDO CON CONFUCIO


Confucio
“Si el príncipe utiliza las rentas públicas para aumentar su riqueza personal, el pueblo imitará este ejemplo y dará rienda suelta a sus más perversas inclinaciones; si, por el contrario, el príncipe utiliza las rentas públicas para el bien del pueblo, éste se le mostrará sumiso y se mantendrá en orden.”

Confucio, lamentablemente, hoy en día, 2 500 años después de tus sabias palabras, hay más príncipes corruptos que estadistas que den el buen ejemplo a la población. ¿Qué significa esto? ¿Qué no estamos evolucionando en la dirección correcta? ¿Qué no tenemos redención?

“Si el príncipe o los magistrados promulgan leyes o decretos injustos, el pueblo no los cumplirá y se opondrá a su ejecución por medios violentos y también injustos. Quienes adquieran riquezas por medios violentos e injustos del mismo modo las perderán por medios violentos e injustos.”

Confucio, cerrar las calles es la protesta más común en mi país. Se habla de la afectación y el perjuicio que sufren los terceros, los inocentes transeúntes, pero los protestantes replican: ¿Qué hacemos si las autoridades están más interesadas en sus propias chequeras que en atender nuestras demandas?

“Sólo hay un medio de acrecentar las rentas públicas de un reino: que sean muchos los que produzcan y pocos los que disipen, que se trabaje mucho y que se gaste con moderación. Si todo el pueblo obra así, las ganancias serán siempre suficientes.”

Confucio, ¿sabes que los nuevos príncipes aplican una vieja fórmula con nuevo nombre? El populismo. Subsidian a todos aquellos que les sirven para sostenerse en el poder. No les importa que las arcas del estado queden anémicas, siempre que así no ocurra con sus bolsillos.

“La pompa y la ostentación sirven de muy poco para la conversión de los pueblos. Los hombres ambicionan las riquezas y los honores, pero si no es posible obtenerlos por medios honestos y rectos, deben renunciar a estos bienes. Los hombres huyen de la pobreza y de las injurias, pero, si no pueden evitarse por caminos honestos y rectos es preciso aceptar estos males.”

Maestro, si te sentaras un par de horas frente al televisor y luego caminaras otras cuantas dentro de un centro comercial, verías cuanto está la gente dispuesta a renegar de su realidad y a hacer lo que sea por aparentar lo que no son, por disfrazarse.

“Un hombre digno debe ayudar a los necesitados, pero no aumentar los bienes de los ricos.”

Como se ve que no conoces de teletones, fundaciones y rifas benefactoras. Negocios maquillados de benevolencia. El significado de beneficencia, hoy en día, parece ser deducción de impuestos fiscales.

“¿Cuál es la esencia de un buen gobierno? No resolver los asuntos con precipitación y no buscar el propio provecho.”

¡Qué va! A los actuales gobernantes solamente les falta titular como propiedad suya al territorio nacional. El país lo manejan como una hacienda que únicamente debe rendirle réditos a ellos y no a la comunidad.

“Si la ganancia o el provecho se anteponen a la justicia, los súbditos nunca estarán satisfechos y el príncipe se hallará en un peligro constante.” 

Tristemente, ese no es nuestro caso, acá la mayoría de la gente en el fondo de su corazón aplaude el latrocinio; creo que piensan que les puede tocar, eventualmente, su pedazo de pastel.

domingo, 1 de julio de 2012

DE LOS HÉROES Y LAS INFAMIAS


Don Álvaro atento

“La Máquina de la Pesadilla de explotación rapaz ha derrocado la decencia y la razón de la humanidad y su sangrienta traición inhumana florece sobre nosotros. Esto tiene que terminar. Que tu vida sea la contra fricción que pare la Máquina.”
Germán Leyens
Los libros de la historia panameña deberían estar llenos de héroes. Sin embargo, la historia panameña se ha especializado en ocultarlos. Mucha infamia, maldad y vileza se ha encargado de ello. ¿Cómo resistir tales bajezas? Persistiendo en la memoria. Recordar a los héroes es la vacuna contra el oprobio. También el no olvidar la ofensa. Pero, en un país de historia amañada, ¿cómo nutrir la memoria?
Se dice que un individuo recuerda selectivamente los acontecimientos que le sirven de sostén a su actualidad. Tal selección puede ser sana o patológica. Es en la infancia donde mayormente ocurren fenómenos asociados con la memoria selectiva y está situación está agravada por el hecho de la confusión infantil entre realidad y fantasía. Es posible que muchos de nuestros recuerdos pueriles no ocurriesen tal cual los recordamos. Por ejemplo, como adultos, inconcientemente,  no queremos recordar un acontecimiento vergonzoso y “olvidamos” parte de los hechos y la fantasía infantil los completa. ¿Ocurrirá algo parecido con la memoria de los pueblos? Pienso que, guardadas las proporciones, la memoria de los pueblos puede comportarse igual de selectiva como la memoria de los individuos.
No por gusto cada cierto tiempo ocurre un rescate y aflora a la palestra un nuevo personaje olvidado, o acontecimientos hasta ese momento desconocidos. Sino fuera así, la historia de los derrotados y conquistados nunca sería conocida.
Rufina Alfaro es un personaje histórico o de leyenda dependiendo de quien la mencione. Muchos hacen escándalo con la sola mención de su nombre, pues no hay registros documentales que confirmen su existencia. De ella se dice que era una joven bella y soltera que vendía verduras. Por joven bella y soltera nos abocamos a pensar que era una clásica santeña: pelo azabache, ojos café oscuro y piel blanca como la leche. Pero, ¿y si no era blanca como la leche, sino negra como el ébano? ¿Qué tan eficientemente estaban registrados los esclavos y sus hijos libertos? ¿Qué tan categóricos se puede ser y afirmar sin ninguna duda: Rufina Alfaro nunca existió?
En caso tal nuestra bella verdulera sea una leyenda, no es la única. Mucho de lo narrado sobre los acontecimientos que culminaron en la Separación de Panamá de Colombia el 3 de noviembre de 1903, también suena a fábula y no es gratuito que reciba el nombre de Leyenda Dorada. ¿Cómo es posible afirmar que la vida de los próceres estaba en peligro, pues las tropas colombianas, de llegar a la ciudad capital, los fusilarían de inmediato, si la armada usamericana garantizó que ningún batallón colombiano cruzase el istmo?
La Leyenda Dorada ha sido razón de profundas controversias a lo largo de la historia republicana. En cambio, Rufina Alfaro es símbolo de unidad y orgullo regional. Para un santeño ella es el icono de la valentía azuerense. Entonces, la pregunta que cabe es: aunque la Alfaro sea un mito, ¿es o no es importante en el imaginario de la panameñidad?
En la segunda mitad del siglo XX panameño abundan los héroes. Los eventos de diciembre de 1947, de mayo de 1958 y de enero de 1964 fueron encabezados por la juventud istmeña. Sin aquellos jóvenes, muy probablemente, hoy no gozaríamos las mieles de la soberanía sobre todo el territorio nacional. Pero con el golpe de estado de octubre de 1968, la trayectoria histórica de aquella juventud sufrió un quiebre irreparable. La infamia jugó su papel. Y hay un especial acontecimiento que es representación triste de lo sufrido por la juventud rebelde que no se sumó al nuevo proyecto político dirigido por los militares.
Floyd Britton, excepcional representante de la juventud revolucionaria de los 50 y 60, murió torturado en la isla penal de Coiba. Nadie duda de la existencia histórica de Floyd, pero la versión oficial de la causa de su muerte fue un infarto. Un hombre joven y fuerte ¿un infarto? Difícil de creer. Lo más probable, es que fruto de los golpes, Britton sufriera un desprendimiento de los riñones y que la falla cardiaca fuese el resultado de los choques eléctricos recibidos.
¿Qué interés podría haber en ocultar las verdaderas razones de la muerte de Floyd? Algo increíblemente humano: miedo a la justicia. Hasta los golpistas y torturadores se cuidan de ella. Como que en el fondo de sus negras almas saben que ella los puede alcanzar; esa es la razón del por qué se tergiversa la historia, la historia de los derrotados y conquistados.
Rufina Alfaro, una supuesta leyenda, y Floyd Britton, un real icono revolucionario, tienen un insospechado nexo. Bueno, ni tan insospechado. Dada la trayectoria de quien sirve de vínculo, la relación Alfaro-Britton es harto conocida. ¿Quién no conoce al poeta Álvaro Menéndez Franco?
Durante las últimas décadas, Álvaro y su persistencia, se han dedicado a defender la importancia para la panameñinidad de Rufina Alfaro y a no permitir el olvido de la muerte infame de Floyd Britton. ¿Que está defendiendo un mito? ¿Acaso podemos imaginarnos a Roma sin Rómulo y Remo criados por una loba? ¿Que está fortificando la causa de un terrorista? Si Britton es un terrorista por buscar el bienestar de su pueblo por la ruta de las armas, ¿qué es Simón Bolívar?
Con leal perseverancia, Álvaro Menéndez Franco ha contribuido efectivamente a la conformación del imaginario social panameño. ¿No es precisamente la destrucción de ese tejido lo que nos tiene metidos en tantos problemas? ¿Acaso no siempre vivimos acusándonos de no poseer identidad? ¿Acaso no es obligatorio nutrir el orgullo nacional?
Precisamente, el orgullo nacional de los conquistados es el principal blanco de los conquistadores. El orgullo nacional es el fundamento de las independencias y liberaciones.
Gracias don Álvaro, por no permitirnos el fatal lujo de olvidar nuestro orgullo.