martes, 22 de mayo de 2007

DE LA CALIDAD DE LA ENSEÑANZA EN PANAMÁ


"No me estoy metiendo en lo que no me importa, lo estoy aconsejando"

Anónimo Callejero
Unos datos para reflexionar sobre la educación en Panamá: ¿Sabía usted que, hipotéticamente, un niño puede pasar los seis años de la primaria sin aprender a leer y escribir, sumar y restar, multiplicar y dividir? ¿Cómo? De la siguiente manera: Durante los 24 bimestres que dura esta etapa escolar, fracasa rotundamente en español y matemáticas (no salva ni un solo bimestre), pero saca buenas notas en materias como manualidades, artística, educación para el hogar y educación física. Como la nota de pase se obtiene del promedio de final de todas las calificaciones, puede pasar sin saber leer ni sumar. Saquen el siguiente promedio y verán. Español: 1.0, Matemáticas: 1.0, Manualidades: 4.0, Artística: 4.0, Educación para el Hogar: 4.0, Educación Física: 4.0, Nota Final: 3.0 (el mínimo necesario para pasar al año siguiente y sin demostrar ninguna habilidad en lectura y aritmética básica).
A ello añádale, el pasmoso fenómeno de los padres y madres que cursan la primaria junto con sus hijos e hijas y hasta en lugar de ellos. Padres y madres que directamente y sin ningún disimulo, le hacen las tareas a sus niños y niñas. Claro está, esto sólo puede ser con la complicidad de los maestros; me parece poco creíble que uno observe el grado de rendimiento de un estudiante en el salón y luego no se percate de la superior calidad de una tarea hecha en el hogar. Aunque, una vez leí en un periódico de la localidad que una maestra prefería aceptar los trabajos, que ella bien sabía no eran hechos por el estudiante, para evitar incidentes violentos con las madres y los padres de familia.
Un problema en la estructura de evaluación de la escuela formal y otro en la actitud y práctica de los padres y madres de familia. Y hay tantos otros detalles por ahí sueltos. Simplezas como un aguacero cayendo, a mitad de una clase, en un techo de zinc sin su respectivo aislante, hasta complejidades como el débil liderazgo de los directivos y supervisores en las escuelas. Por favor, no olvidemos la corrupción y el desvío de recursos a los bolsillos de particulares. Y esos recursos eran para solucionar el problema, no para agravarlo. Entonces, ¿calidad o descalidad de la educación en Panamá?

martes, 1 de mayo de 2007

LA CULTURA DE LA POSTERGACIÓN


“Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él”.
Gandhi
Lo propuesto inicialmente: el ultimo día para entregar documentos es el 28 de octubre. Lo dispuesto al final: el ultimo día para entregar documentos es el 28 de octubre, más los días determinados y otorgados por la prórroga. Sí es que sólo hay una sola prórroga. Porque podemos encontrarnos con casos de muchas prórrogas Y esto es el diario trajinar de toda oficina pública. También me he percatado que de muchas oficinas privadas.
¿Por qué? Porque se ha convertido en pilar cultural del pensamiento y comportamiento de los habitantes del istmo panameño, el pensar que la última hora es la más adecuada para cumplir con las tareas pendientes. Y eso ocurre porque siempre alguien está dispuesto a perdonar la tardanza y a darle una y otra nueva oportunidad. Quizá esto no sea algo exclusivo de los panameños, pero sí es algo a tener en consideración para cualquier planeación en Panamá.
Tal vez en este caso, la fiebre de la postergación sea aupada por quienes deberían vigilar el puntual cumplimiento de lo acometido. Sí, de repente así es. Mantenemos relaciones paternalistas (y maternalistas, también) donde nos damos el lujo de llegar tarde, simplemente porque nos sometemos, aduladoramente, a aquel con el poder de perdonarnos la tardanza. Y allí comienza un ciclo de tardanza, lisonja, prórroga, tardanza, de nunca acabar.
¿Qué se puede hacer? ¿Cómo romper el ciclo? ¿Se puede romper el ciclo?
En este caso sí creo fervientemente en que una golondrina sí hace verano. Si puede haber un individuo capaz de esforzarse por cumplir a tiempo sus deberes y no aceptar una prórroga que disculpe sus tardanzas, a su lado puede haber otro, y otro, y otro...
¿Qué estoy planteando un sueño de opio? No lo creo. Pruebe usted, sea puntual, quizá vea a alguien que aunque sea para no quedarse atrás, también se convierta en alguien puntual.

jueves, 19 de abril de 2007

¿PARA QUÉ SIRVE LA LITERATURA EN CENTROAMÉRICA?


RESUMEN DE ALGUNAS REFLEXIONES EXPUESTAS EN EL IV ENCUENTRO DE ESCRITORES CENTROAMERICANOS (SAN JOSÉ, COSTA RICA)


Por: José Córdova y David Robinson

“Cualquiera diría que miento:
que la sangre ya no se usa
para amasar monumentos.”


Jorge DeBravo

Para plantearse el tema “Literatura y Centro América” es obligatorio establecer ¿qué es Centroamérica y qué es Literatura?. Y más aún, ¿para qué sirve la literatura en Centroamérica?
Centroamérica es una región ístmica con extensión territorial aproximada de 530.848 kilómetros cuadrados; se extiende desde El istmo de Tehuantepec en México hasta la frontera noroeste de Colombia. Está formada por 7 países. Panamá ingresa al PARLACEN en 1992.
Tradicionalmente se habla de Centroamérica y Panamá. Me pregunto sí en realidad no deberíamos referirnos a la zona como Centroamérica, Panamá y Belice. La pregunta no es gratuita. A pesar de poseer costas en el mar Caribe, la Centroamérica continental parece distanciarse y hasta enemistarse con la cultura caribeña. Y lo panameño es lo caribeño en las costas del Pacífico.
Hay otros factores que incidieron en la no inclusión de Panamá como país centroamericano. La estructura colonial administrativa del virreinato de Nueva Granada nos vinculó a Sur América. Luego, nos unimos a Colombia desde 1821 hasta 1903. Otro hecho notorio es la ausencia de una moneda nacional que nos identifique, se dice que es el Balboa y retamos a cualquiera a enseñarnos uno. Gracias al ferrocarril y al canal, el dólar circula desde 1840. Y por último, los yankees, al herirnos con la brecha del canal, crearon una quinta frontera geográfica y cultural. Al norte con el caribe, al sur con el Pacífico, al este con Colombia, al oeste con Costa Rica y al centro con la cerca de la Canal Zone y las bayonetas del Marine Korps.
Quizá nuestra historia pre-republicana y el hecho de que es el río Chagres y no el San Juan quien alimenta la vía interoceánica, dio pie al nacimiento de la tradicional frase de Centroamérica y Panamá. Tal vez la intervención de Tedy Roosevelt en nuestra separación de Colombia tuve efecto parecido con las repúblicas suramericanas. Puede ser que se cumplió un pernicioso axioma: a mayor confusión, mayor debilidad en la identidad geográfica.
Habiendo hecho estas salvedades o salvajidades, retomemos el tema; todas las repúblicas de Centroamérica tienen un común denominador: la violencia. En forma de exilio, cárcel, desempleo, viviendas inadecuadas, injusticia generalizada o desigualdades socioeconómicas. De aquí que el autor testimonial o de ficción tiene el llamado de escribir, en el género que le sea mas fácil, sobre esa violencia. Así lo han hecho la mayor parte de nuestros íconos literarios.
La violencia tiene raíces profundas en la estructura social de nuestros países. Entonces, no sólo hay que transformar la economía, hay que democratizar el privilegio de la belleza. Producir cultura y no sólo consumirla. Así se transformará el panorama violento de nuestra Centroamérica.
Ahora, veamos que es Literatura: Es el arte de la palabra escrita, y si el que escribe es un escritor centroamericano, debería valorar su obra de acuerdo a la función anti-violencia que tenga para la región.
Tenemos algunos ejemplos. Del Panamá del siglo XX, podemos decir que giró en torno al canal y a la discriminación racial ejercida a través de los infames "Gold Roll" y Silver Roll". El primero fue un modo de trato para los gringos blancos y el otro para blancos, mestizos y negros no estadounidenses. En ese entorno nacen obras como "Gamboa Road Gang", “Curundú Line” y “Luna Verde”, la magnifica trilogía de Joaquín beleño. Enmarcada por los aciagos días del diciembre negro de 1989, otro ejemplo del papel de la literatura frente a la violencia es el poemario de Héctor Collado “En casa de la madre”, ganador en 1990 del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró. Dice uno de sus versos: “Todo el odio del mundo cabe en una bala” y resume muy bien la barbarie de la guerra en general y de la invasión a Panamá en particular.
Pero la valoración anti-violencia a la que nos referimos, no sólo se reduce a la obra escrita. También a las actitudes de vida. Los escritores Juan Antonio Gómez y Enrique Jaramillo Levy dirigieron a un grupo de jóvenes en el taller Umbral. Y es importante mencionar que Gómez y Jaramillo Levy, frente al tema de la invasión, sostuvieron opiniones diametralmente opuestas entre sí; Juan vio en la Operación Causa Justa un acto de guerra deleznable contra un pueblo indefenso y Enrique, la gesta que nos liberó del dictador. La literatura panameña, en un momento histórico fundamental para la nación panameña, estuvo por encima de las diferencias ideológicas y, aunque ellas no tenían nada de gratuito, los escritores panameños se avocaron al desarrollo de proyectos de común interés e hicieron vida las palabras respeto y tolerancia.
Me parece que la literatura ha dado frutos a la sociedad panameña. Algunos, pues. Una vez le escuché al poeta Collado la palabra Patriamenta, según recuerdo fue un vocablo que se inventó su hija. A mí, tal expresión, me suena a aliento refrescado por la menta de la patria, a ritual de versos y cuentos reconstruyendo el hálito herido de Panamá. Y es que soy testigo: vi como pasamos de una ciudad saqueada, a una ciudad con poetas y escritores. Y eso, creo, tiene algún valor.¿Qué para qué sirve escribir en Centroamérica? Para anteponer la creación a la violencia. Al final del siglo XX, no todo fue reestructuración y modernización neo liberal del estado, también fue la cultura y la literatura. ¡Qué así sea en este siglo XXI!

NIÑA APUÑALADA POR SU PADRE
La violencia, la agresividad, el miedo, la curiosidad, incluso la morbosidad forman parte de una condición humana que ni se crea ni se destruye, sino que sólo se transforma y se adapta a los nuevos tiempos. Vivimos en una sociedad violenta, cuyas manifestaciones adoptan múltiples formas en la vida cotidiana.
Dra. Montserrat Quesada


La violencia se ha instalado en la sociedad, anclada en el relativismo y materialismo imperantes, y, cada día, lanza su fétida garra sangrienta arrancándole una parte deliciosa de sus entrañas. No es fácil entender, cómo un padre, convertido en alimaña, puede blandir un cuchillo y acribillar en repetidos lances el dulce cuerpecito de su hija.Una niña de diez años resultó hoy herida grave tras recibir quince puñaladas en la localidad segoviana de Collado Hermoso, al parecer por parte de su padre, quien posteriormente fue detenido tras ser víctima de un accidente de tráfico, según informa Fax Press. Las primeras pesquisas apuntan a que la niña pudo hacer algún gesto de desaprobación ante la idea de irse con su padre, por lo que éste, asiduo de taberna, se armó con un cuchillo jamonero y la hirió.Siempre el mordisco ensangrentado atrapa a los niños, siempre los niños, siempre son los débiles, los más indefensos. Siempre la garra del mal y del desastre tiene servido su miserable bocado; siempre encuentra su tributo macabro tras la puerta de los pobres, de los más pequeños y desvalidos.La lucha contra la violencia es ardua tarea. La falta de documentación adecuada y de investigación sobre violencia doméstica contra mujeres y niñas, acoso sexual, maltrato y agresión de rencor y celos impide las labores y estrategias de prevención y erradicación. Son precisas medidas eficaces y efectivas; la policía ha de contar con medios y documentación funcional de denuncias, actuaciones y datos personales e información acerca de detenciones, procesamientos y condenas e incorporar registros sobre la extensión, las causas y las consecuencias del problema.Parece que se diera un plano imitativo en la práctica violenta. Ciertamente, es un escollo social antiguo e inveterado. Pero, sin duda, en una sociedad vacía y ayuna de valores tradicionales y morales, desechados, como antiguallas inservibles, proliferan los bajos instintos, los malos hábitos incontrolados, los impulsos pasionales indomeñados y la nociva educación de la permisividad y la ignorancia. Todo ello ocasiona agresividad y violencia. Las actitudes violentas se generan en la carencia educativa de la infancia y adolescencia. Son los padres los que han de formar a sus hijos; y la lección básica es la del ejemplo; las palabras vuelan y los ejemplos arrastran. El niño es una esponja y recoge todo lo que ve y oye; su personalidad futura depende del aprendizaje del cumplimiento del deber y corrección en su primera etapa infantil; las primeras papillas lo condicionan para siempre. Allí, se desvía, se impide, obstaculiza y se pierde. El niño que respira un aire justo, responsable, de respeto y tolerancia, de servicio y sacrificio, de amor y alegría, de renuncia a diversiones y egoísmos, será un hombre entero y maduro psicoafectiva y socialmente. La entereza vendrá de la formación de una recia voluntad, que elimine veleidades y alcance la reciedumbre. Es imprescindible encauzar las tendencias e imponer la autoridad; inhibirse y conceder todos los caprichos es deseducar. El mismo hijo busca y pide el principio de autoridad, sin el que se siente desorientado, desprovisto y entristecido.Estos clientes de la botella y la droga, que maltratan y asesinan, ¿recibieron una correcta educación?

Camilo Valverde Mudarra


PREFIERO LA NIÑA APUÑALADA
“Somos seres del bajo mundo y no podemos darnos el lujo de amar”
Harold Ziedler


Podrá sonar cruel e inhumano, pero prefiero leer en un diario sobre el abuso infantil que vivir en una sociedad donde el problema no exista, y no porque no se den dichos casos, sino porque en nombre de supuestos preceptos defensores de la integridad familiar, se obvien y echen al canasto de los olvidos.
Nos asusta sobremanera enterarnos de la realidad que sufren miles de infantes agredidos por sus propios padres. Pero no nos engañemos. No es un mal reciente. Al contrario, fue un comportamiento largo tiempo ocultado. Los interiores familiares, específicamente, las intimidades que conllevaban violencia y abuso, a lo sumo eran un tema apenas susurrado y en la mayoría de los casos simplemente obviado en nombre del bienestar familiar. ¡Preferible un niño maltratado a un divorcio!
La humanidad tiene varios miles de años fracasando rotundamente en su anhelo de crear una sociedad sin violencia. Se propone a la educación como solución a dicho dilema y olvidamos un trágico detalle. Aquella definición antropológica en que prácticamente se fundamenta el devenir sociológico de occidente, la aseveración de Rousseau de que el hombre nace bueno y que es la sociedad quien lo corrompe, ya debe ser revisada. ¿Acaso Robespierre el Incorruptible no fue un hombre muy bien educado y lleno de buenas intenciones? ¿Acaso no fue responsable del terror sembrado por la guillotina? Para ambas preguntas la respuesta es un rotundo sí. El hombre es capaz de las más sublimes acciones de nobleza y de los más abyectos y gratuitos crímenes. El hombre es capaz hasta de matar a un pequeño ser salido de sus entrañas. Puede ser por querer emular a algún ídolo de la muerte, por alguna tara biológica o déficit emocional, incluso, puede ser por el mero placer o la curiosidad. Lo que sí es cierto, es que todo individuo tiene una fase oscura que puede eclipsar la totalidad de su vida en el peor de los momentos.
Por más que lo neguemos, lidiar con lo humano implica también lidiar con lo inhumano. Esa tensión fue el motor que nos hizo evolucionar, bajar de los árboles y abandonar las cavernas. Pero la caverna siempre está allí, y no debemos olvidarlo.


David C. Róbinson O.

martes, 20 de marzo de 2007

ESTRATEGIA ANTI ESTRÉS


Una vez escuché, en una de esas a veces sabias conversas de sobre mesa, que los Estados Unidos de América toleraban que la China continental y popular practicase la piratería de marcas y programas computacionales, simple y llanamente porque bastaba con que cada ciudadano chino se gastase, en promedio, diez centavos de dólar por día en productos estadounidenses, para compensar cualquier otra pérdida. ¿Qué? ¿Los diez centavos de un chinito sí tienen poder? ¿Por qué será? ¿Por qué son muchos? ¿Por qué pueden dejar de comprar hamburguesas? ¿Así que el comprar o no comprar determina las vidas de estados tan grandes como el chino y el del Tío Sam? ¿Ocurrirá lo mismo en la vida cotidiana de un coloquial ciudadano de a pie?
Me parece que sí. No. ¡Estoy seguro que sí! Señoras y señores, por favor, reconozcamos que un alto porcentaje de nuestro estrés diario está relacionado con comprar o no comprar. Hemos perdido la conciencia de que podemos dejar de ser cómplices de nuestras agonías y convertirnos en protagonistas de nuestras liberaciones. ¿Sí? ¿Y cómo? ¿Dejando de comprar hamburguesas? Quizá esa es la clave.
Tenemos que reaprender a conservar el poder y nuestro poder reside en saber que la decisión final de las compras es nuestra. Voy a caer en la tentación de dar un consejo no pedido, en recomendar una estrategia anti-estrés. ¿Qué tal si cada vez que vamos hacer la lista de las compras del mes, antes hacemos un listado de todas aquellas cosas que no necesitamos para ser felices? No es hacer la lista de cosas necesarias para ser feliz, es hacer la lista de las cosas que no necesitamos para ser felices.
De repente ya es tiempo que comencemos a vernos de otra forma y actuemos, consecuentemente, de otra manera. No sea que nos ocurra lo de Chinda, mi vecina. Hace un par de días me la topé y me confesó que no tenía con que poner la paila del medio día. Le di un solitario dólar y ella me pidió que la acompañara al mini súper del barrio. Allá lo primero que hizo fue comprar una soda, dizque para bebérsela mientras pensaba que comprar. Después de la soda a Chinda le quedaron 75 centavos para el almuerzo. Ya no tenía un dólar, tenía 75 centavos. Después de ese día no me quedaron muchas ganas de patrocinarle otra paila de medio día a Chinda; todo por una innecesaria soda.

jueves, 22 de febrero de 2007

DEL POR QUÉ, CREO, LAS PROTESTAS TERMINAN PROTESTADAS

El año pasado, dialogaba con mi buen amigo y colega Diógenes, sobre lo conveniente y correcto o inconveniente e incorrecto de las protestas y huelgas por reclamos gremiales. Hablábamos específicamente de la solicitud de aumento salarial del sector docente (que es una población muy castigada por la crisis socio económica que vive el país). Obviamente, ambos somos educadores.
Él hablaba de conciencia, yo de estrategias. Aunque sus argumentos no me convencían, los míos tampoco me eran suficientes como para desechar los suyos. ¿Estrategia y conciencia se excluyen? Una respuesta positiva me provocaba incertidumbre. Sin embargo, tal sensación me duró hasta la noche del 5 de agosto de 2006, la noche donde el campeón mundial de boxeo de las 130 libras, el panameño Loco Mosquera defendió su título haciendo gala de la mayor de las valentías. También esa noche perdió la corona. Su esquina tuvo que lanzar la toalla, pues ya era evidente el grave castigo al que fue sometido.
¿Y qué tiene que ver una huelga de educadores con una pelea de boxeo? Mucho. El Loco Mosquera quiso demostrar que podía resistirle la mano a su oponente, se fue de frente y ya sabemos las consecuencias, el nocaut. Concientemente subió al entarimado a pelear, pero perdió la presea. ¿Y por qué? Por una total falta de estrategia boxística.
Y eso creo ocurre, no sólo con los docentes, sino con el pueblo panameño en general y la clase trabajadora en particular. A esta altura del partido, y desde hace muchos años, se juega con el balón y las reglas del gobierno de turno. Hasta en las huelgas. Ha habido algunas victorias pírricas, mucha valentía y conciencia, pero los gobiernos han seguido implementando sus planes neo liberales y realizando sus ajustes de reestructuración del estado. En la práctica, eso se traduce en Panamá en aumento de la brecha entre ricos y pobres. Y la real realidad, eso es el meollo del asunto.
Nosotros los golpeados por el aumento del costo de la vida, por las nuevas leyes promotoras de injusticia y por la descarada corrupción, nosotros el pueblo panameño no tenemos agenda propia. ¿Será por qué no asumimos nuestro papel de ciudadanos plenos? ¿Por qué no pertenecemos a ninguna organización civil o barrial? ¿Por qué no tenemos conciencia y sin ella no hay estrategia posible?

martes, 28 de noviembre de 2006

¿DÓNDE LA PUERCA TUERCE EL RABO?

“El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve.”
Antonio Machado

¿Y dónde es ese ignoto lugar? ¿Será una playa de arenas blancas y tibias? ¿Será la cima de una montaña desde donde se puede apreciar el mundo entero? ¿Dónde torcerá la puerca el rabo?
Me parece que no estamos hablando de ninguna comarca paradisíaca. Estamos hablando del sitio donde una supervisora nacional de educación persigue las malas pedagogías mientras encubre los delitos sexuales de un profesor, que a propósito es su hijo. Allá mismo, un pediatra y una fiscal borran las huellas (por lo menos lo intentan) del homicidio culposo de su niña responsable de un atropello y fuga. Allá, donde la puerca tuerce el rabo, hay jóvenes que se enrolan en la policía para delinquir desde la comodidad del uniforme. También hay literatos delincuentes, religiosos pedófilos y otras alimañas. Sí, allá, una moral le tuerce el brazo a otra. A la puerca tuerce el rabo en el reino de la doble moral.
La observación diaria del comportamiento humano (incluyéndome), me ha permitido determinar que la puerca tuerce el rabo en un detestable rincón de nuestros corazones. Allí donde queremos medir el mundo con varas de acero y nuestra alma con cintas de terciopelo. ¿Y saben qué es lo triste? Que esa cinta siempre se revienta.
Así es. Con la doble moral se pierde. Nunca hay empate. Los platos se rompen y alguien tiene que pagarlos. Y allí nace el abuso. La impunidad. El descaro. Porque no hay forma de tratar a los demás a palos y pretender ser azotado con hilos de seda, sin que ello provoque reacciones, justas reacciones a nuestros pecados. Reacciones que serán acalladas o ¡ACALLADAS! ¿Pecados? ¿Y de qué pecados estamos hablando? De uno elemental. Aquel que reza lo que siembro debo cosecharlo. ¿O no es así?

lunes, 27 de noviembre de 2006

LA PALABRA COMO EJERCICIO DE AUTONOMÍA

“Hombre despalabrado no es sinónimo de mudo, sino de zombie”.
Roque Dalton
¿Qué es la autonomía? ¿Y qué tiene que ver con la palabra? Ambas preguntas se remiten a otra: ¿quién tiene poder? Porque en el fondo hacer uso de la palabra es un ejercicio del poder. Y se puede usar autónomamente o de forma plegada al sistema imperante.La palabra legitima o condena. Destapa o esconde. Marea o despierta. Conduce hasta el meollo del asunto o nos pierde en el camino. Parte del poder de la palabra reside en sus buenas o malas relaciones con la realidad. Puede facilitarnos verla tal cual es u ocultárnosla. La palabra es denuncia.Ver la realidad no siempre es agradable. He allí el éxito de los falsos profetas. Nos seducen con un silabeo sin sentido pero grato y hasta maravilloso. Nos convencen con el juego de las apariencias. El aparentar tiene la función de inventar algo que puede ser agradable, pero que no existe; creer en esa vana invención siempre tiene su precio: el abierto engaño y la solapada esclavitud. En cambio, los verdaderos profetas, aquellos con verbos de fuego, aquellos que incendian las mentiras, aquellos que nos provocan el desagrado de chocarnos de frente con la verdad, por lo general y efectivamente fueron y son víctimas de las hogueras que pretendieron y pretenden dar fin al alcance de sus discursos. Por suerte, no hay candela que convierta en cenizas la palabra ya expresada y escuchada.El resto del poder de la palabra radica en la fabricación de nuevas realidades. La palabra es profecía y la profecía es anuncio. Todo lo conocido nació del útero de una palabra. La imaginación, la reflexión, lo investigado, el trabajo, lo construido, la magia, todo es posible gracias a la palabra. Un pensamiento nacido en una esquina de nuestro cerebro o un sentimiento escapado de una habitación de nuestra alma, pueden ser conocidos gracias a la palabra. Entonces, ¿por qué no reinar en nuestro mundo gracias a nuestra palabra? ¿será por qué es más cómodo ser un zombi despalabrado que un humano responsable de lo que dice?

martes, 21 de noviembre de 2006

CIEN, CIEN, EL NÚMERO CIEN

CIEN, CIEN, EL NÚMERO CIEN

“Es necesario sentir la obra, no sólo durante su lectura sino posteriormente, con el fin de mezclarla con nuestra condición humana en su contexto particular y saber pues qué uso darle dentro de la vida.”
Diego Mora
Emblemático 100. Un centenar de cibertículos. Quizá deba hablar más claro. Estos artículos publicados cada viernes en el diario Día a Día, en la columna llamada Heurísticas y difundidos en el ciberespacio (Por eso el nombre de cibertículos), con éste, el de hoy, llegan al No. 100.Todo comenzó así. ¿Recuerdan aquella película EL SASTRE DE PANAMÁ? Para mí fue un verdadero desastre. Una total ofensa a nuestra patria. ¡Y reaccioné! Con un artículo escrito que, a falta de un periódico que lo publicase, fue circulado a través de mi lista de direcciones de correo electrónico. Me imagino que muchos amigos y amigas coincidían con mi opinión sobre el susodicho filme, pues los comentarios recibidos de vuelta fueron bastante positivos. Hubo uno en particular que me valió mucho. En realidad fueron dos. El primero fue de Rafael Álvarez quien me dijo: “Ya sabes lo que sienten los vietnamitas cuando los gringos hacen películas sobre ellos”. El segundo fue de Héctor Collado, quien me aupó a buscar un medio impreso donde publicar el artículo. Ambos comentarios me hicieron pensar en lo poco comprensivos que solemos ser con el mal ajeno y en el reto que significaba circular en el Internet información diferente a los chistes y cadenas que ya son instituciones en la red cibernética. Debo aclarar que nunca fui censurado por ningún medio de comunicación impreso. En realidad, no los busqué. Fue Eduardo Soto a quién se le ocurrió crear la columna en este diario. El nombre se le debe a Ricardo Quiel. La heurística se asocia a la invención. Debo agradecer los comentarios (en realidad los retos intelectuales) que he recibido hasta ahora desde el primer cibertículo (diciembre del 2001). En especial a...mejor no menciono nombres pues podría quedarme corto y hacer una injusticia por omisión. Seguiremos en la invención.

domingo, 19 de noviembre de 2006

HEURISTICAS

¿POR QUÉ LAS UTOPÍAS SON UTÓPICAS?
“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”.
Gandhi
Lo que no cuesta, no es valorado. Lo que no es valorado, no da ganancias. Lo que no da ganancias, no recibe patrocinio. Lo que no recibe patrocinio, tarde o temprano muere. Y la muerte ha sido el final de tantos sueños, en especial aquellos que pretenden mejorar este mundo que nos toca vivir. ¿Será que para poder ayudar a alguien habrá que cobrarle una tarifa?
Quizá sí.
La beneficencia, hasta lo que yo sé, no ha acabado con la pobreza en ningún punto del planeta. Es más, sé de algunos casos donde tal práctica terminó por agravar la situación de los supuestos beneficiados. No por gusto está lleno de sabiduría el refrán que dice: “No le regales un pescado al necesitado, mejor enséñale a pescar”.
Tal vez la gratuitidad de la asistencia a conllevado el desgaste de las utopías. A lo mejor será necesario que todo tenga algún costo. No necesariamente me refiero a precio en dinero. Quizás, por ejemplo, llegó el tiempo de hacer obligatorio el cumplimiento de los deberes para hacer efectivo el disfrute de los derechos. La globalización neo-liberal insiste en que todo debe venderse y que las compras deben hacerse en dinero. Quien no tiene dinero, no debe gozar ni siquiera de servicios como salud y educación. ¿Aseveración capitalista deslenguada? No sé. Es posible que estemos abocados a una nueva propuesta, la de la globalización de la responsabilidad, donde todo tiene costo y ese costo consiste en que cada ciudadano haga el aporte que le corresponde a la comunidad. Nadie puede hacer lo que me toca a mí hacer. Algo así como una situación especial de acumulación de capital social. Y eso implica que todo nos cueste a todos, para así apreciarlo como debe ser.

martes, 14 de noviembre de 2006

HEURISTICAS

ALEJANDRO MAGNO, JULIO CÉSAR Y EL FÚTBOL
Hay dos capítulos en la historia (o quizá la leyenda) que han impactado mi vida profundamente. El primero de ellos es aquel donde Alejandro Magno resuelve el dilema del Nudo Gordiano. Se decía que quien fuera capaz de desatar el famoso y difícil nudo se convertiría en el gobernador de Asia. Muchos lo intentaron, pero en vano. El mismo Alejandro fue incapaz de desatar el nudo gordiano, así que sacó su espada y lo cortó de un tajo. La expresión nudo gordiano se usa para referirse a una situación complicada, sólo resoluble mediante una acción rápida y decisiva.
El segundo, es la resolución tomada por Julio César frente al Rubicón, antiguo río del centro de Italia. En el siglo I a.C., marcaba la frontera entre Italia y la provincia romana de la Galia Cisalpina. En el 49 a.C., Julio César realizó su famoso paso del río Rubicón después que el Senado romano le prohibiera entrar en Italia con su ejército. Esta acción inició una guerra civil entre sus fuerzas y las de Pompeyo Magno. La frase pasar el Rubicón significa aún hoy dar un paso decisivo para emprender una acción arriesgada. Por cierto, la guerra la ganó Julio César.
Cuando pienso en momentos cruciales y en toma de decisiones, siempre evoco estas dos escenas.
El pasado Mundial de Fútbol Alemania 2006, estuvo rico en goles fruto de disparos a larga y media distancia. Los famosos trallazos, que, cual rayos del Olimpo, traspasaron las porterías de los contrarios, reduciendo a polvo sus sueños e ilusiones. Particularmente hubo uno que me impactó. El domingo 25 de junio, las selecciones de Ecuador e Inglaterra se enfrentaron en octavos de final. Ambos equipos demostraron un gran poderío defensivo. Tanto, que bien parecía que el juego se iría a tiempos extras y cuidado, hasta la definición por tiros penales. Pero bastó un error, una falta en el peor de los momentos, el cobro de un tiro libre, el bombazo y el gol. David Beckham anotó el tanto que dio el pase a Inglaterra y dejó en el camino a Ecuador.
¿Será que sólo eso se puede hacer con las oportunidades, tomarlas y punto?

lunes, 6 de noviembre de 2006

HEURISTICAS

¿PODER SOBRE O PODER PARA?
”El que no tiene opinión propia siempre contradice la que tienen los demás.”
Lingrée
El poder es una de las más fascinantes facultades humanas. Siempre está relacionado con el hacer. También con la fuerza. Es una especie de capacidad que permite, a quien lo ejerce, realizar o posibilitar sus deseos. El poder se asume; de lo contrario, se pierde. Dos de las instituciones que pueden ejemplarizar esta aseveración son: la iglesia y la milicia.
Pero no me suena bien empacar en el mismo bulto, a figuras tan dispares como a Pedro Casaldáliga y a Anastasio Somoza Debayle. El primero fue obispo del Mato Grosso brasilero desde 1971 hasta el 2003; su vida religiosa y poética (también es poeta) está profundamente marcada por la teología de la liberación y la opción por los pobres, lo cual lo enfrentó acremente a las multinacionales y a los latifundistas. El segundo, apodado Tachito, fue el último de la dinastía Somoza; se aseguró de eliminar a sus opositores y de enriquecerse a costa de las arcas nicaragüenses. A Pedro y a Tachito, a pesar de que ambos fueron poderosos, no podemos medirlos con la misma vara.
Definitivamente, es obvio que la diferencia radica en la concepción del poder. ¿Acumularlo para ejercerlo sobre algo o alguien, en nuestro ejemplo sobre un país? ¿Tenerlo para hacer algo por alguien; incluyendo crear un poema o una utopía? Poder sobre o para, he ahí el dilema.
Es posible que la cotidianidad de nuestras vidas, nos empuje a creer que no tenemos mayor relación con el poder. Que eso es cosa de los políticos. De los empresarios. De los dirigentes sindicales y gremiales. Pero sucede que no es así. Todos los días ejercemos poder. Y eso lo podemos constatar en una simple conversación. ¿Qué buscamos? ¿Decir la última palabra? ¿Interrumpir? ¿Enriquecer y enriquecernos?¿Escuchar? Poder sobre o para, he ahí el dilema. ¿Verdad?
Me parece que una gran demostración de poder es hacer silencio. ¿O no es posible callar y sólo escuchar?

domingo, 22 de octubre de 2006

HEURISTICAS

HEURISTICAS
EL DESPERTAR DE LAS NIÑAS
La impronta sexual de las adolescentes, ha desbordado en estos días el morbo nacional. Tras que es bien fácil alborotar el avispero. Uno tras otro, se han sucedido los escándalos sexuales que involucran niñas y adultos, en especial, estudiantes camisas celestes y sus profesores.
¿Qué ha ocurrido? ¿Es nuevo el suceso? Las madres precoces llevan entre nosotros mucho, pero mucho tiempo; basta censar el número de madres treintonas con hijos quinceañeros y veremos mejor el panorama. ¿Cuántos docentes compartirán la vida marital con ex estudiantes suyas?
No creo que el fenómeno sea novedad. Entonces, ¿por qué el alboroto? Me parece que es fundamental el interés puesto en el tema por los medios de comunicación, en especial los televisivos. Gracias al papel del cuarto poder, las autoridades se han visto obligadas a tomar cartas en el asunto. ¡Y hacer cumplir la ley! Sin embargo, la publicidad ha tenido una consecuencia casi inverosímil. Estoy especulando, pero ¿qué tal si las noticias no han despertado más que el deseo en las niñas de ser populares y famosas, aunque sea por las peores de las razones?
¿Y si los adultos sorprendidos cayeron en la pueril tentación de arriesgarse alentados por pensamientos tales como: “a mí no me van a pescar? Me aterra pensar en una respuesta positiva. Y más me aterra pensar en la estupidez que se necesita para que esta sea la razón de que hombres maduros y advertidos, aún insistan en cometer un delito al involucrarse sexualmente con niñas y en lugares públicos.
Pero lo que sí es terrorismo puro, es la posibilidad de que otros adultos, los llamados a proteger la integridad física y síquica de las menores, hayan descubierto una veta de ingresos con el chantaje a los estúpidos ya mencionados.
¿Puede ser que un padre o una madre que conozca la relación de su hija menor de edad con un adulto procure sacarle provecho económico a la situación? Osama Bin Laden se me queda corto ante alguien así.

jueves, 19 de octubre de 2006

DE CÓMO LO EVIDENTE RESULTA NO TAN EVIDENTE

DE CÓMO LO EVIDENTE RESULTA NO TAN EVIDENTE

Mucho se ha dicho sobre la ampliación del canal. Razones y argumentos tanto técnicos como comerciales. Pero hay algo tan a la luz pública que parece no tener importancia, cuando, por el contrario, es el meollo esencial del dilema planteado.
A manera de aclaración, me gustaría mencionar que si poseo alguna experticia es en hacer preguntas. Hoy traigo un par que, al formularlas en otros foros, han provocado que me tachen de pesimista. Sólo porque no me conformo con respuestas como: “Yo tengo fe que todo va a salir bien”. ¿Será que el canal de Panamá es artículo de fe?
La primera de esas preguntas es la siguiente: ¿Dónde radica la riqueza nacional: en la posición geográfica o en el funcionamiento del canal? La respuesta es obvia: la posición geográfica. Pero si es tan evidente el asunto, ¿Por qué no hay muchas más inversiones que, al igual que el canal, exploten la posición geográfica? ¿Será falta de imaginación?
Gracias a la posición geográfica, hasta en lo micro los panameños percibimos como natural los negocios vinculados al sector servicios y a la actividad comercial. Sino, preguntemos cuantos desempleados al decidirse por un negocio propio piensan en abrir una pequeña fabrica y cuantos en comprar un taxi. Entonces, repito, ¿Por qué no hay más macro empresas que exploten la posición geográfica de Panamá? ¿Será que somos un país al servicio del canal?
La segunda pregunta es: ¿Si al canal no se le construye el tercer juego de esclusas, podría quebrar y declararse en bancarrota? Las fuerzas comerciales son incontenibles. Tanto que, si se trata de detener, el comercio desborda los marcos legales existentes y aparece como contrabando. Y el comercio, aupado por los fenómenos asociados a la globalización, está creciendo a ritmo giga acelerado. ¿Puede el comercio internacional dejar por fuera la ruta del canal? El canal podría contraerse, reducir sus millonarias ganancias, pero quebrar, lo dudo. Es más, me parece que la única forma posible que el canal quiebre es con el colapso del capitalismo como sistema político-económico mundial. Entonces, ¿por qué las voces de alarma? ¿Será que el apuro es por qué hay quienes perderían su oportunidad de hacer el negocio de sus vidas?
La tercera pregunta es la siguiente: ¿Quién garantiza el pago del empréstito necesario para la empresa del tercer juego de esclusas? Es decir, ¿quién finalmente lo va a pagar? ¿Será tan fácil como trasladar los costos a las navieras vía peaje? ¿Hay garantías que la banca que haga el empréstito no subirá los intereses simple y llanamente porque así lo considere un buen negocio? Bisnis is bisnis y en los bisnis la lealtad está en función de las utilidades, ¿O no es así?
También están las siguientes situaciones posibles. El bum chino, ¿Durará hasta el pago de la deuda? ¿Y si China no supera la crisis entre su interior rural y sus costas industrializadas? ¿Y si se agravan los conflictos por la isla de Taiwán o por el desarrollo nuclear norcoreano? ¿Y el deshielo del Ártico? ¿Y las inversiones que se están haciendo a nivel mundial en materia de megapuertos, carreteras y ferrocarriles? Parece que el comercio mundial está apostando a la diversidad de rutas y formas de trasiego de mercancías. ¿Por qué insistir en un monocultivo llamado canal? ¿Por qué no hablar claro y declarar que la recuperación de la inversión no está 100 % asegurada pues hay márgenes reales de riesgo? ¿Será que la ampliación en sí misma es el negocio y no importa el endeudamiento pues el estado panameño es quien va a pagar?
La cuarta y última de las preguntas es: ¿Qué país tendremos al final de la construcción del tercer juego de esclusas? ¿Será el país que queremos o el mismo que hemos sufrido hasta ahora?
Esta pregunta ubica el dilema donde debe estar. El canal de Panamá es una empresa cuyos accionistas somos todos los panameños, es decir, no es una cadena de supermercados donde el dueño puede disponer a su antojo de la organización. El dilema de la ampliación o no del canal de Panamá, no es un problema técnico o meramente de negocios. El problema de la ampliación o no del canal de Panamá, es un problema político y debe ser tratado como tal. Y ya es tiempo que en este país los problemas políticos pasen por la respuesta a la pregunta: ¿Qué país queremos?
Entre Paso Canoa y Jaqué hay dos países distintos. Tenemos el de las Ferias de Portobelo, del tratado Mallarino- Bidlack, del ferrocarril, del Canal Francés, del fusilamiento de Victoriano Lorenzo, del tratado Hay-Bunneau Varilla, de las intervenciones militares, del Tratado de Neutralidad y más recientemente, de las privatizaciones de las empresas públicas. Políticamente es un conglomerado de caciques, tiene al juego vivo como ideología y económicamente es dependiente. Y eso sin mencionar el pecaminoso abismo que hay entre ricos y pobres.
¿Saben que ese país no conoce de seguridad alimentaria? ¿No les llama la atención el hecho de que en las privatizaciones, el capital panameño se conformó con ser socio minoritario, hasta en la compra del Hipódromo Remón? Ese país está volcado a defender los intereses transnacionales y su lema es: PRO MUNDI BENEFICIO.
Al otro país, para definirlo y ubicarlo, podemos usar como metáfora un capítulo de nuestra historia, me refiero al Incidente de la Tajada de Sandía: Un extranjero se negó a pagar los cinco centavos del pedazo de fruta, y un istmeño exigió su pago, y lo cobró. Siendo explícito, que los beneficios de nuestra verdadera riqueza nacional, la posición geográfica, sean primordialmente para los panameños y en segundas y terceras instancias para el resto del mundo. Este es el país en el cual deseo pasar mis últimos años de vida. ¿Es eso mucho pedir?
Para construir ese país hay que romper el ciclo del pan para hoy y hambre para mañana. ¿Las promesas de empleo de la Autoridad del Canal, aspiran a romper ese ciclo? Me parece que no. Y es que no lo pueden hacer. Y no lo pueden hacer porque el canal de Panamá no está inserto en una estrategia de crecimiento nacional. Y no lo está porque esa estrategia no existe. Y no existe porque el estado panameño tiene el norte de repetir la historia. ¿Habrá llegado la hora de democratizar las riquezas del canal y de edificar la verdadera nueva patria: Una igual para todos?