domingo, 22 de noviembre de 2009
LA RAÍZ DE LA VIOLENCIA
“Pero…¿Y para qué llorar?
¿Podrá una lágrima cambiarnos?
Vamos
Lágrima de mis lágrimas
Conviértete en acero.”
Rafael Góchez Sosa
El acto de morir no ocurre por acumulación de méritos o desméritos. No se trata de una meritocracia. La muerte no se lleva a quien se lo merece, sino a aquel con quien se tropieza. Pero dejemos aparte a la filosofía.
La muerte violenta que azota nuestra patria camina de la mano con el crimen organizado y sus estamentos: capos gatilleros, banqueros lava dinero y políticos corruptos. Ellos nos tienen sumergidos en el terror y lo pueden hacer porque nosotros, sí, nosotros, hemos propiciado las condiciones necesarias para que así sea. Somos el caldo de cultivo que alimenta a la violencia.
¿Qué no lo somos? ¿Qué nos vale más: el dinero o la amistad? ¿A quién aplaudimos: al que tiene un carro de lujo o al que sabe ser solidario? ¿Hasta dónde somos capaces de llegar por aparentar prestigio y riqueza? Cada vez son más los dispuestos y las dispuestas (porque la cosa no tiene exclusividad de género) a usar un fúsil de asalto con tal de tener plata rápidamente en el bolsillo. Porque de eso se trata, de dinero sin trabajo ni sacrificio. Hablando de fusiles, ¿cuántos panameños y panameñas tomaron las armas para defender a la patria el 20 de diciembre de 1989? ¿Cuántos la tomarían ahora para comprarse una 4 x 4? Es muy cómodo y fácil aterrorizar con una AK-47 a una persona desarmada. La violencia callejera en Panamá es primeramente responsabilidad de nosotros los panameños. Esta patria es nuestra, no de los extranjeros. Sin embargo, tantos años de venderla por pedazos tienen consecuencias. Más cuando se vende sin que importe un pepino la procedencia del capital con que se paga. ¡Y quien hace negocios con el diablo, hediondo a azufre queda! ¿O no es así?
sábado, 14 de noviembre de 2009
LA OTRA ANAYANSI Y EL OTRO QUIJOTE

"Las nociones de importancia, de necesidad y de interés son mil veces más determinantes que la noción de verdad. No porque la reemplacen, para nada, sino porque miden la verdad de lo que digo".
Gilles Deleuze
Podemos afirmar que la finalidad de la literatura es comprender mejor la vida que nos toca vivir. Es ampliar nuestros horizontes, sin gastar en aviones y maletas. Además de ahorro, el acto de leer nos obliga a tomar partido. No podemos ser neutrales: o estamos a favor o en contra del protagonista.
Por ejemplo, podemos leer la leyenda de Anayansi, la indígena que fue amante de Vasco Núñez de Balboa, y pensar no muy bien de ella. Bastaría imaginársela contemplando a sus paisanos, quien sabe con que semblante, mientras servían de comida al fiero Leoncico, el perro del Adelantado del Mar del Sur. Pero bien podemos, también, evocarla como la mujer que por amor abandona a los suyos, no para su detrimento sino para parir una descendencia de amor.
Todos conocemos la famosa escena de Don Quijote lanzándose contra los molinos de viento, creyendo que eran dragones y gigantes. Una total locura. ¿Y sí era una protesta contra aquellos que se habían adueñado del grano? ¿Aquellos que especulaban con el hambre de los más pobres?
La literatura nos permite reflexionar sobre temas que por cotidianos no los percibimos, estamos inclinados a pensar que sólo se trata de los grandes acontecimientos, pues no. Un tema es el poder. El poder no se reduce únicamente a los gobernantes y grandes empresarios, también incluye a los maestros y a los padres de familia. ¿O es que los adultos no ejercemos poder represor sobre los infantes? Hay que leer, pero en intensidad no en extensión. Leer en intensidad es leer para alimentarse, leer en extensión es leer para atragantarse. Me parece que ya hay bastantes burundangas en nuestro medio como para también atascarse con la lectura.
Gilles Deleuze
Podemos afirmar que la finalidad de la literatura es comprender mejor la vida que nos toca vivir. Es ampliar nuestros horizontes, sin gastar en aviones y maletas. Además de ahorro, el acto de leer nos obliga a tomar partido. No podemos ser neutrales: o estamos a favor o en contra del protagonista.
Por ejemplo, podemos leer la leyenda de Anayansi, la indígena que fue amante de Vasco Núñez de Balboa, y pensar no muy bien de ella. Bastaría imaginársela contemplando a sus paisanos, quien sabe con que semblante, mientras servían de comida al fiero Leoncico, el perro del Adelantado del Mar del Sur. Pero bien podemos, también, evocarla como la mujer que por amor abandona a los suyos, no para su detrimento sino para parir una descendencia de amor.
Todos conocemos la famosa escena de Don Quijote lanzándose contra los molinos de viento, creyendo que eran dragones y gigantes. Una total locura. ¿Y sí era una protesta contra aquellos que se habían adueñado del grano? ¿Aquellos que especulaban con el hambre de los más pobres?
La literatura nos permite reflexionar sobre temas que por cotidianos no los percibimos, estamos inclinados a pensar que sólo se trata de los grandes acontecimientos, pues no. Un tema es el poder. El poder no se reduce únicamente a los gobernantes y grandes empresarios, también incluye a los maestros y a los padres de familia. ¿O es que los adultos no ejercemos poder represor sobre los infantes? Hay que leer, pero en intensidad no en extensión. Leer en intensidad es leer para alimentarse, leer en extensión es leer para atragantarse. Me parece que ya hay bastantes burundangas en nuestro medio como para también atascarse con la lectura.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
EN EL COMPROMISO ESTÁ EL SABOR
Ricardo Sánchez Beitía (chiricano)“Ser fuerte no significa ser bruto y sin corazón. ¡Ser fuerte significa estar por encima del placer y del dolor, del calor y el frío!”
Babají
No hay vida sin compromiso. Toda ella es promesa. Involucrarse con el prójimo. Anuncio y denuncia. Libre de mis simpatías o antipatías, y guiado por la empatía. Más allá de los partidos políticos y de las ideologías. También de las religiones sean las tradicionales o las del libre mercado (léase ventas multi-nivel).
La sociedad panameña tiene cáncer; la corrupción la está ahogando. Los saduceos, los que se han adueñado del país, de nuestro país, en nombre del crecimiento económico, o sea del crecimiento de sus respectivas cuentas bancarias, tienen enferma a la patria. Se comportan como sí no fuese a haber mañana. Cuando el tumor haga metástasis, cuando la enfermedad sea terminal, ellos podrán mudarse a donde aún el mañana les sea posible, pero ¿y los demás? ¿Y los otros? ¿Y nosotros?
Ha llegado la hora de que los que no podemos escapar a la luna después de sembrar penurias en la tierra, seamos fuertes. Ya es tiempo que dejemos de ser cómplices de nuestro dolor. Sí, fuertes. Fuertes para dejar de perseguir espejismos, por más que me endeude comprando baratijas no voy a convertirme en el modelo de la televisión que me las vende. Fuerte para dejar de ver al mundo como quien visita un zoológico. Porque parece que hemos reducido la forma de relacionarnos los unos con los otros aun mero encerrarse mutuamente en jaulas de metal.
Ya es tiempo que recordemos que hay otra manera de relacionarnos: la ecológica. En ese viejo tipo de relacionarse, ocurre el intercambio que garantiza la vida: tomo lo que necesito y doy lo que necesitan. No es un sistema perfecto, a veces los méritos son subestimados (no necesariamente quien más da, más recibe), pero es el sistema que garantizó que un planeta con una atmósfera tóxica se llenase de vida. ¿Qué vamos a hacer? ¿Esperar hasta que el Homo sapiens entre en la lista de especies en extinción?
Babají
No hay vida sin compromiso. Toda ella es promesa. Involucrarse con el prójimo. Anuncio y denuncia. Libre de mis simpatías o antipatías, y guiado por la empatía. Más allá de los partidos políticos y de las ideologías. También de las religiones sean las tradicionales o las del libre mercado (léase ventas multi-nivel).
La sociedad panameña tiene cáncer; la corrupción la está ahogando. Los saduceos, los que se han adueñado del país, de nuestro país, en nombre del crecimiento económico, o sea del crecimiento de sus respectivas cuentas bancarias, tienen enferma a la patria. Se comportan como sí no fuese a haber mañana. Cuando el tumor haga metástasis, cuando la enfermedad sea terminal, ellos podrán mudarse a donde aún el mañana les sea posible, pero ¿y los demás? ¿Y los otros? ¿Y nosotros?
Ha llegado la hora de que los que no podemos escapar a la luna después de sembrar penurias en la tierra, seamos fuertes. Ya es tiempo que dejemos de ser cómplices de nuestro dolor. Sí, fuertes. Fuertes para dejar de perseguir espejismos, por más que me endeude comprando baratijas no voy a convertirme en el modelo de la televisión que me las vende. Fuerte para dejar de ver al mundo como quien visita un zoológico. Porque parece que hemos reducido la forma de relacionarnos los unos con los otros aun mero encerrarse mutuamente en jaulas de metal.
Ya es tiempo que recordemos que hay otra manera de relacionarnos: la ecológica. En ese viejo tipo de relacionarse, ocurre el intercambio que garantiza la vida: tomo lo que necesito y doy lo que necesitan. No es un sistema perfecto, a veces los méritos son subestimados (no necesariamente quien más da, más recibe), pero es el sistema que garantizó que un planeta con una atmósfera tóxica se llenase de vida. ¿Qué vamos a hacer? ¿Esperar hasta que el Homo sapiens entre en la lista de especies en extinción?
miércoles, 28 de octubre de 2009
¿QUIÉN ME ROBÓ LA FELICIDAD? YO MISMO…
Juvenal
En estos días, el poeta nica José Luís Pereira me recordó que la diferencia ortográfica entre las palabras pescado y pecado, es una única y solitaria letra ese: la ese de sensatez. Y precisamente pienso que la felicidad escasea en la medida que decrece la práctica del buen juicio.
¡Qué mi economía anda mal! La economía de cualquiera andaría mal si gano 400 balboas al mes, pero vivo como si mi salario fuese de 800. Y eso funciona para casi todos los aspectos de la vida.
La vida de la exageración, la de vivir en los extremos de la necedad y la falta de sentido, la de vivir sin contenidos, la que la programación televisiva a impuesto, o por lo menos, eso es lo que confesamos, ese estilo de vida se ha adueñado de nuestro destino; ahora nos conformamos con los lamentos. ¿No será más eficiente apagar el televisor y adueñarnos de nuestra vida? Al fin y al cabo, es nuestra vida ¿O no es así?
La sensatez, esa virtud de la moderación, escasea. ¡Y esa escasez nos arruina el diario vivir! Nos reduce la calidad de vida. Es que esa actitud de vivir sin medir consecuencias, si tiene consecuencias. La mejor prueba son los tranques automovilísticos matutinos, y los vespertinos también. En lugar de tener paciencia y hacer la correspondiente fila, por la mera y falsa sensación de avanzar, muchos conductores “charcotean”, es decir, salen de la fila, pretenden adelantar por una calle paralela y vuelven a la fila un poco más adelante; al intentar entrar a la fila original le cierran el paso a los carros de la vía contraria, y entonces llegó la democracia: tranque para todo el mundo. Más estrés, más contaminación, menos salud, menos felicidad.
¿Qué hacer? ¿Seguir con el suicidio masivo? ¿Pedirles a los marcianos que nos enseñen a comportarnos como humanos? ¿Comprar un diccionario y buscar la palabra sensatez?
domingo, 18 de octubre de 2009
MÁS TIEMPOS PARA LA PAZ

“Así la cultura cuando se corresponde con intentos de dominación es falsa erudición y por consiguiente arremete contra la propia naturaleza, y en cambio cuando se identifica con el ideal de liberación, se revela como una segunda naturaleza genuinamente humana.”
Armando Hart Dávalos
En un artículo anterior ya había mencionado a mi amigo chapín, el poeta Otoniel Martínez, y su investigación sobre el método maya de resolución de conflictos. Seguimos con el tema, ya hablamos de los principios, ahora les toca a los pasos específicos de la metodología.
Presentar el caso. Nombrar a uno o más mediadores. Investigar exhaustivamente. Realizar una asamblea de ventilación. Aceptar la culpa o la exculpación. Reparar el daño o la conciliación. Y el que me parece el más importante de todos: reinsertar a la persona en la comunidad.
A veces me da por pensar que las novelas de caballería están muy insertas en nuestra cultura cotidiana, más de lo que estamos dispuestos a admitir. La justicia la vemos y la practicamos como una ordalía, donde el favorecido por la justicia es aquel que pasa una prueba de fuerza. Para eso eran las justas de los caballeros que se lanzaban uno contra el otro, montados en caballos forrados con toda clase de blindajes, armados con una lanza que o estallaría en astillas en el pecho del contrincante o lo derribaría. Un cuello roto era muy deseado. Si no era así, finalizaría todo con el filo de las espadas.
Pero, ¿y la razón del conflicto? Mientras no se logre regresar al infractor a la comunidad, sus motivos para agredir estarán vivitos y coleando. Hace un par de semanas me topé con un vecino que tenía años que no veía. Estuvo ocho años en la cárcel. Asesinó a otro muchacho que asaltó a su madre. Mi vecino era ebanista, así que lo mató con un golpe de grueso madero en el cráneo. Dije que era ebanista, porque ya no le es. Ese día que lo vi se puso a mi disposición, ¿para hacer muebles? ¡No! Para asesinar a quien yo desease. Todo por un módico precio. Las razones que lo llevaron a la cárcel aún estaban allí: la inseguridad de nuestras calles. En la cárcel La Joya de la República de Panamá recibió el título de homicida a sueldo. Reinserción significa justicia social. ¡Qué no se nos olvide!
Armando Hart Dávalos
En un artículo anterior ya había mencionado a mi amigo chapín, el poeta Otoniel Martínez, y su investigación sobre el método maya de resolución de conflictos. Seguimos con el tema, ya hablamos de los principios, ahora les toca a los pasos específicos de la metodología.
Presentar el caso. Nombrar a uno o más mediadores. Investigar exhaustivamente. Realizar una asamblea de ventilación. Aceptar la culpa o la exculpación. Reparar el daño o la conciliación. Y el que me parece el más importante de todos: reinsertar a la persona en la comunidad.
A veces me da por pensar que las novelas de caballería están muy insertas en nuestra cultura cotidiana, más de lo que estamos dispuestos a admitir. La justicia la vemos y la practicamos como una ordalía, donde el favorecido por la justicia es aquel que pasa una prueba de fuerza. Para eso eran las justas de los caballeros que se lanzaban uno contra el otro, montados en caballos forrados con toda clase de blindajes, armados con una lanza que o estallaría en astillas en el pecho del contrincante o lo derribaría. Un cuello roto era muy deseado. Si no era así, finalizaría todo con el filo de las espadas.
Pero, ¿y la razón del conflicto? Mientras no se logre regresar al infractor a la comunidad, sus motivos para agredir estarán vivitos y coleando. Hace un par de semanas me topé con un vecino que tenía años que no veía. Estuvo ocho años en la cárcel. Asesinó a otro muchacho que asaltó a su madre. Mi vecino era ebanista, así que lo mató con un golpe de grueso madero en el cráneo. Dije que era ebanista, porque ya no le es. Ese día que lo vi se puso a mi disposición, ¿para hacer muebles? ¡No! Para asesinar a quien yo desease. Todo por un módico precio. Las razones que lo llevaron a la cárcel aún estaban allí: la inseguridad de nuestras calles. En la cárcel La Joya de la República de Panamá recibió el título de homicida a sueldo. Reinserción significa justicia social. ¡Qué no se nos olvide!
sábado, 10 de octubre de 2009
TIEMPOS PARA LA PAZ

"Qué extraordinario es el tiempo que vivimos. Extraordinario tiempo que propone problemas enormes y espolea el pensamiento, que suscita la crítica, la ironía y la profundidad, que estimula las pasiones y, ante todo, un tiempo fructífero, preñado".
Rosa Luxemburgo
Hace un par de años estuve en Guatemala y visité al poeta Otoniel Martínez. En su casa, inmersos en el frío tropical chapín, él me habló de las características del sistema maya de resolución de conflictos. Por lo general, nuestro racismo congénito nos inclina a pensar que sólo de la civilizada Europa vienen las ideas buenas y los métodos convenientes, y despreciamos todo aquello que huela a Abia-Yala, a la América indígena. ¡Ni hablar de nuestro componente africano!
Leer el documento confeccionado por Otoniel fue una experiencia llena de sabiduría. Comprender que la solución a la violencia, que tanto nos aqueja, está tan cerca, a la distancia de un apretón de manos, simplemente fue esperanzador. Tomé unas brevísimas notas que ahora comparto:
El proceso maya para resolver conflictos es reparador. No es un enfrentamiento donde al final las partes siguen igual de lastimadas. No es lucrativo, por lo tanto quien que sirve de mediador no tiene interés en favorecer a aquel que pueda ofrecerle la paga más alta. Busca el consenso. Acordar en consentimiento de todos los involucrados. Todos tienen un punto vista y sus razones que deben ser escuchadas y tomadas en cuenta. Sus formas correctivas buscan, más que castigar, corregir la situación. Por ende es flexible. No busca el aplicar a fuerza tal o cual norma, sino el de resolver el problema y que, en la medida de la posible, no se repita. No es corrupto. Tiene claro que hay que salvar a la comunidad y no los intereses particulares de un individuo o de un grupo. Respeta a la persona y a la comunidad anhela educarlas y formarlas. El proceso es histórico. Siempre tiene presente la identidad comunitaria. Y sobre todo, es conciliatorio. No hay justicia si el conflicto continúa. ¿Se puede o no resolver conflictos iluminados por estos principios? ¿O sólo le sirven a los incivilizados indios?
Rosa Luxemburgo
Hace un par de años estuve en Guatemala y visité al poeta Otoniel Martínez. En su casa, inmersos en el frío tropical chapín, él me habló de las características del sistema maya de resolución de conflictos. Por lo general, nuestro racismo congénito nos inclina a pensar que sólo de la civilizada Europa vienen las ideas buenas y los métodos convenientes, y despreciamos todo aquello que huela a Abia-Yala, a la América indígena. ¡Ni hablar de nuestro componente africano!
Leer el documento confeccionado por Otoniel fue una experiencia llena de sabiduría. Comprender que la solución a la violencia, que tanto nos aqueja, está tan cerca, a la distancia de un apretón de manos, simplemente fue esperanzador. Tomé unas brevísimas notas que ahora comparto:
El proceso maya para resolver conflictos es reparador. No es un enfrentamiento donde al final las partes siguen igual de lastimadas. No es lucrativo, por lo tanto quien que sirve de mediador no tiene interés en favorecer a aquel que pueda ofrecerle la paga más alta. Busca el consenso. Acordar en consentimiento de todos los involucrados. Todos tienen un punto vista y sus razones que deben ser escuchadas y tomadas en cuenta. Sus formas correctivas buscan, más que castigar, corregir la situación. Por ende es flexible. No busca el aplicar a fuerza tal o cual norma, sino el de resolver el problema y que, en la medida de la posible, no se repita. No es corrupto. Tiene claro que hay que salvar a la comunidad y no los intereses particulares de un individuo o de un grupo. Respeta a la persona y a la comunidad anhela educarlas y formarlas. El proceso es histórico. Siempre tiene presente la identidad comunitaria. Y sobre todo, es conciliatorio. No hay justicia si el conflicto continúa. ¿Se puede o no resolver conflictos iluminados por estos principios? ¿O sólo le sirven a los incivilizados indios?
domingo, 27 de septiembre de 2009
LA BUENA GENTE

“Todo se puede esperar y temer del tiempo y de los hombres.”
Luc de Clapiers
Luc de Clapiers
La fecha: miércoles 23 de septiembre. El lugar: inmediaciones del Colegio Elena Ch. de Pinate en el corregimiento de Juan Díaz, Ciudad de Panamá. La hora: cerca de las seis de la tarde. El hecho: un par de jóvenes disparan contra estudiantes de dicho plantel educativo. Resultados: una niña con un ataque de histeria y con la camisa manchada con sangre, un muchacho herido y el cuerpo de Marilupe Pacheco que yace en el suelo con el cráneo perforado por un proyectil. Es trasladada por una vecina a la Policlínica J. J. Vallarino, a las 8:00 p.m se le declara muerte cerebral, las 5:00 a.m. del día siguiente es la hora oficial de su fallecimiento. Marilupe tenía 13 años de edad.
¿Razones? Todas son absurdas. Pero hay una que no me lo parece tanto: los adultos le hemos fallado a los jóvenes. ¿Alguna duda? Permítanme explicarme. ¿Quiénes son los héroes de la actual juventud? ¿Serán los pandilleros? Si es así, es porque en gran medida el resto de los adultos de este país, cuando no estamos amargándoles la vida a los muchachos y a las muchachas, estamos viendo televisión. Todo el mundo clama por mano dura para los delincuentes juveniles, pero, después de todo ¿y a dónde van a parar los billetes fruto del tráfico de armas y drogas? Dificulto que una red de menores de edad tenga la logística necesaria para lavar dinero internacionalmente.
Otro hecho: el viernes 25 de septiembre estudiantes, padres de familia, administrativos y docentes del Pinate realizan una marcha solicitando justicia, seguridad y un alto a la violencia. Culminó en el parque de Juan Díaz, los marchantes se ubicaron a la orilla de la calle y corearon consignas. Las dos cadenas televisivas más grandes apuntaron sus cámaras hacia la calle. Nadie de la marcha estaba cerrando la calle. ¿Se habrán quedado con las ganas de ver estudiantes rompiendo parabrisas y creando el caos? No hicieron ninguna toma del acto cívico realizado por la comunidad educativa pinatista. ¿No les interesan los estudiantes que se comportán cívicamente? ¿Será qué para convertir en noticia a la gente buena, se necesita ser buena gente? El sepelio de Marilupe fue el sábado 26 de septiembre.
domingo, 20 de septiembre de 2009
LA HISTORIA, LA HERIDA
escamas de peces, filosos dientes, hienas paridas en agua fresca. Una
casa feliz asoma su garganta de ballena
y caben los verbos”.
A. Morales Cruz
Ya hay muchos intentos de definir en que consiste el oficio de la poesía. Pero, pienso, que cada poeta es una definición poética. Un buen ejemplo es el bardo panameño A. Morales Cruz. En su poemario: “El circulo, la grieta” nos lo deja claro. Allí nos sorprende con fulgurantes versos que iluminan nuestro horizonte literario. Desde el título invoca e inventa una seducción: El circulo, la grieta; la narración, la poesía; la historia, la herida; la continuidad, su ruptura. ¿Continuación? ¿Cuál?
Pensamos que la vida es una línea sin interrupciones, y que en eso consiste la sabia tradición. Pero, ¿Y si la continuidad no es más que una ilusión? ¿Acaso la muerte no es capaz de seducirnos?
No somos bloques perfectos. No, no lo somos. Las rupturas y los finales abundan. Y son eventos dolorosos. Pero, ¿Y si encontramos la grieta por donde el agua se escurre y nos purifica?
Tal vez una herida, a pesar de lo tétrico, le da más valor a una sonrisa. El poemario de Morales Cruz es una visión de la vida que nos recuerda la realidad de la muerte, del cadáver futuro que seremos y, por contraste, del ser vivo que somos ahora.
La grieta, la herida, la rendija, ¿la poesía? Sí. Allí donde el circulo es una infinita y cadavérica humedad, si, allí mismo, hay una grieta donde queda encajada el ancla que impide que el poeta se pierda en tanta vuelta.
Cadáver, hiena, moscas, ¿la vida? Sí. La orquídea y la fiera carroñera nacen de la misma fuente. Cuando parece inminente el triunfo de la oscuridad, un breve destello, un pequeño brillo escrito en verso nos regresa a la senda. La grieta es aquel regreso.
A. Morales Cruz nos habla de vida y poesía. Extrañamente lo hace a través de ahogados, mares y viejas tuberías con húmedos escapes. Una horrible sensación de musgos creciendo en la piel, obliga a preguntarse: ¿Será cierto que todo esta muy bien?
domingo, 13 de septiembre de 2009
ALLÁ NOS VEMOS...
“Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!”
Moussa Ag Assarid
Moussa Ag Assarid
Confieso que soy un cascarrabias. Me es muy fácil discutir sobre cualquier tema. Desde sobre geopolítica, hasta sobre los mosquitos fósiles de la Atlántida. Soy capaz de ladrarle a las luces y a las sombras. Bueno, a casi todas las sombras.
Desde hace muchos años estoy preparado para morir. He aceptado totalmente mi mortalidad y digo que estoy preparado para morir, porque para morir lo único necesario es estar vivo. Y este pensamiento no es fruto ni de enfermedad ni del sentirme viejo. Al contrario, es de valorar todos los bienes que tengo y gozar de la compañía de los seres queridos. Y es allí donde la cosa se pone color de hormiga y la puerca tuerce el rabo.
Estoy dizque preparado para morir, pero de ninguna forma lo estoy para sufrir la partida definitiva de mis seres queridos. ¿Será qué soy un egoísta que resiente toda pérdida? ¿Será que me ataca la culpa por todas las omisiones cometidas?
Puede ser, pero he descubierto algo casi inverosímil. Con cada dolor soy más humano y quiero más a los que aún no han partido. Y creo que sé el por qué: aprendí a valorar las cosas simples. La vida extraordinaria, la que sale en las películas, sólo está en las películas. La vida de los ciudadanos que viajan en buses atascados en los tranques no tiene mucho de heroica. O quizá sí la tenga.
De repente, enfrentar a la asfixiante rutina todos los días y cada hora de esos días es el más grande de los actos heroicos. Y lo es porque se hace por la felicidad de los seres queridos, convencidos de que tal bienestar es el nuestro. Sólo apreciando los pequeños detalles, se puede ser feliz así. Ya no podré discutir con Tania Tamara, pero ahora soy mejor persona, quiero más a la gente, soy más feliz.
miércoles, 26 de agosto de 2009
ATRAVESANDO EL LABERINTO
(a ver Montilla, ¿qué tienes que decir?)
“Poesía, perdóname por haberte ayudado a comprender que no estás hecha sólo de palabras.”
Roque Dalton
Durante la tenebrosa noche que se extendió desde la decapitación del doctor Hugo Spadafora hasta la invasión a Panamá, el poeta Jarl Ricardo Babot, movido por el absurdo que asfixiaba a la patria, se preguntaba y nos preguntaba a nosotros sus discípulos: ¿Para qué sirve un poeta?
¿Para qué? ¿Será para hablar cosas bonitas que nadie entiende o, en el peor de los casos, todo el mundo entiende porque son el descubrimiento del agua tibia? ¿Para qué sirve un poeta?
Veinte años más tarde me inclino a pensar que un poeta sirve para hacer poesía y la poesía es para conmover, para mover a un lector, para que un poeta y un lector se muevan juntos. ¿A dónde? A ese punto donde sospechamos se nos puede revelar el misterio, el más fascinante de todos los misterios: nosotros mismos. En medio de estas reflexiones, Jairo Llauradó me entregó su libro de poemas POR EL LABERINTO. ¿Quedaría yo atrapado, cual Minotauro, sin reconocerme en la poesía de mi amigo o saldría victorioso como Teseo comunicándome algo más conmigo mismo?
El primer verso del laberinto “Algo de luz escurrida me dejó verla” alentó mi optimismo. ¡Y no fui defraudado! Jairo deslaberentizó la confusión de vivir sin más opción que la absurda y aburrida cotidianidad. El fastidio de morir carcomido por un insecto excavador, bicho que se me antoja es el miedo. Un mundo donde las balas hacen su trabajo, obedecer a los hombres.
¿Cómo pretende Llauradó conmovernos? ¿Afirmando qué el planeta del plomo no puede ser el único lugar donde podamos vivir? ¿O qué ese es el orbe que nos merecemos? Jairo, para respondernos, nos grita un reclamo de parte de ese amor capaz de teñir las nubes de lila intenso. Las balas no obedecen al amor. El amor no tiene ningún interés en comandarlas. Pero ¿y la espantosa cotidianidad? ¿Cómo escapar de ella? Dice Jairo, y yo le creo, que sólo nos queda abrir el vientre de las almejas, de nosotros mismos, y buscar el entendimiento. ¿Almejas? Sí, almejas, eso somos. Almejas del octavo día, del día que dioses y criaturas caminan juntos. Para terminar este discurso de malacología literaria, me voy sin felicitar a Jairo, más bien le exijo que pronto nos grite de nuevo de que color tenemos que teñir las nubes. ¡Amigo, te lo exijo!
viernes, 14 de agosto de 2009
AGUACERO DE MAYO
“La vida práctica cotidiana es ingenua.”
Edmund Husserl
Edmund Husserl
Llegó mayo, llovió, nos dejó sus inundaciones o mejor dicho, conmociones, y hace rato que ya se fue. Me interesa hablar de dos de esos jaleos. El primero, la pandémicamente famosa gripe porcina. El 7 de mayo las autoridades mexicanas informaron del regreso a la normalidad y a la reactivación de la actividad cotidiana en las escuelas, universidades, cines, etc. Me llamó mucho la atención la recomendación hecha para reabrir los teatros: que los asistentes se sentasen banca vacía de por medio. Sí. Cinéfilos y butacas desocupadas acomodados cual tablero de ajedrez o damas. Curioso, ¿verdad?
¿Lo normal es que vivamos de sobresalto en sobresalto, de amenaza en amenaza? Cuando no son los terroristas, son los puercos estornudando. Pero por supuesto, siempre cuidando los negocios. Por mera salubridad básica, un animal no sacrificado en un matadero reglamentado no es de consumo humano. Sin embargo, los productores se apresuraron a declarar que no importaba que el animal hubiese muerto por la gripe, que se podía consumir su carne. ¡Ey! ¡Qué no es el H1N1! ¡Qué es que la carne se pudo podrir en el tiempo en que demoraron en encontrar al puerco fallecido!
La otra conmoción que quiero mencionar fueron las elecciones generales en la República de Panamá. Antes de efectuados los comicios, la candidata oficialista fue acusada de ser ficha de Hugo Chávez. Después de las elecciones, el presidente electo fue acusado de poder convertirse en un dictador populista de la derecha. Les soy franco, a mí todas esas declaraciones me suenan a sembrar miedos. Buenas relaciones con la República Bolivariana de Venezuela me parecen una buena noticia, ¿o acaso se nos olvida que esa hermana nación produce petróleo? Y que el presidente entrante se pueda convertir en dictador, lo dudo. Va a tener suficientes problemas con ver que hace para cumplir las expectativas de sus tantas promesas hechas, que dificulto le quede tiempo para crear una estructura de poder que perdure más allá de lo que determinen la ley y el ánimo de los panameños. Ya estoy harto de este negocio de sembrar miedos, que total sólo sirve para cosechar más miedos.
domingo, 2 de agosto de 2009
UN VERDE, OTRO VERDE, OTRO VERDE
“Que triste época la nuestra, es mas fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.
Albert Einstein
Soy un hombre afortunado. Para ser honesto, la vida me ha tratado bien. No me puedo quejar. Entre mis muchas fortunas están la salud, las amistades, el trabajo y el conocimiento. ¿Conocimiento? ¡Sí, conocimiento! He tenido la dicha de contar con la amistad de algunos eruditos. En especial, durante una década, tuve el honor de ser retado periódicamente por un sabio.
Por lo general, uno asocia el adjetivo sabio a personajes que tienen mucho tiempo de gozar de la paz eterna, no es de esperar toparse con un ilustrado, y menos, que sea un vecino quien derrame sabiduría por las veredas de la comunidad.
¿Por qué será que ocurre este fenómeno? Pienso que es verdad que los ilustrados no abundan, pero también es verdad que los prejuicios sí abundan. Y la más común de las suspicacias, es el negarse a reconocer que un prójimo muy próximo puede tener cualidades que lo convierten en alguien excepcional.
Por suerte, tuve quien me enseñó a enfrentar mis prejuicios. Los prejuicios tienen la habilidad de vestirse con cada disfraz y así pasar inadvertidos mientras nos sumergen en la oscuridad de la ignorancia y su consecuente deshonor. ¿Cuántas personas sufrirán cada día las crueldades de los ignorantes? Lamentablemente, son muchas las víctimas.
Pero, como dije, soy afortunado. Carlos Matías, el vecino sabio, me hizo confrontar mis prejuicios. Principalmente uno que, a pesar de ser muy dañino, es de los más ejercidos. El insistir en resaltar la escasez, en lugar de la abundancia. Ver la dificultad y no la oportunidad. Un día me preguntó: ¿Sabes por que las aves cantan? No supe que contestar. Me dijo: Cantan porque están maravilladas con los verdes que ven. Neciamente le pregunté si no eran los mismos verdes de todos los días. Él concluyó: El milagro no está en el verde, sino en poderse maravillar al verlo.
Albert Einstein
Soy un hombre afortunado. Para ser honesto, la vida me ha tratado bien. No me puedo quejar. Entre mis muchas fortunas están la salud, las amistades, el trabajo y el conocimiento. ¿Conocimiento? ¡Sí, conocimiento! He tenido la dicha de contar con la amistad de algunos eruditos. En especial, durante una década, tuve el honor de ser retado periódicamente por un sabio.
Por lo general, uno asocia el adjetivo sabio a personajes que tienen mucho tiempo de gozar de la paz eterna, no es de esperar toparse con un ilustrado, y menos, que sea un vecino quien derrame sabiduría por las veredas de la comunidad.
¿Por qué será que ocurre este fenómeno? Pienso que es verdad que los ilustrados no abundan, pero también es verdad que los prejuicios sí abundan. Y la más común de las suspicacias, es el negarse a reconocer que un prójimo muy próximo puede tener cualidades que lo convierten en alguien excepcional.
Por suerte, tuve quien me enseñó a enfrentar mis prejuicios. Los prejuicios tienen la habilidad de vestirse con cada disfraz y así pasar inadvertidos mientras nos sumergen en la oscuridad de la ignorancia y su consecuente deshonor. ¿Cuántas personas sufrirán cada día las crueldades de los ignorantes? Lamentablemente, son muchas las víctimas.
Pero, como dije, soy afortunado. Carlos Matías, el vecino sabio, me hizo confrontar mis prejuicios. Principalmente uno que, a pesar de ser muy dañino, es de los más ejercidos. El insistir en resaltar la escasez, en lugar de la abundancia. Ver la dificultad y no la oportunidad. Un día me preguntó: ¿Sabes por que las aves cantan? No supe que contestar. Me dijo: Cantan porque están maravilladas con los verdes que ven. Neciamente le pregunté si no eran los mismos verdes de todos los días. Él concluyó: El milagro no está en el verde, sino en poderse maravillar al verlo.
martes, 7 de julio de 2009
CUANDO LOS POETAS SON POEMAS
.jpg)
“La potencia artística de la naturaleza, no ya la de un ser humano individual, es la que aquí se revela: un barro más noble, un mármol más precioso son aquí amasados y tallados: el ser humano.”
Friedrich Nietzsche
Para este negocio de hacer cronologías no soy muy bueno que digamos. Muchos autores ya han dicho que la memoria es selectiva y la mía, en particular, es sumamente infiel al orden de ocurrencia de los hechos. Ello no es problema. Es que no quiero hacer historiografía. Deseo hacer una vidagrafía, mi testimonio de un proyecto.
Antes, permíteme hacer una pequeña y aparente digresión. Si un bosque es consumido por un violento incendio, lo más probable es que no pasen muchas semanas sin que el espacio donde antes había árboles, sea ocupado por lozanos retoños que a su debido tiempo crecerán y se convertirán en los nuevos gigantes clorofílicos.
Creo que no tendrás mayores problemas en coincidir conmigo y definir a la Invasión militar del 20 de diciembre de 1989 como un violento incendio. Incendio que no sólo destruyó los hogares de cientos de panameños habitantes del barrio de El Chorrillo, también las estructuras del poder político imperante hasta ese momento. Incluso, el mundo literario.
Así como luego de un fuego en el bosque aparecen nuevas florestas, así en la literatura panameña apareció un espacio que fue llenado por nuevos y nuevas poetas. Dimas Lidio Pittí le dio una oportunidad a Héctor Collado y este la aprovechó: dictar un taller de poesía.
El Teatro Universitario al aire libre (T. U. A. L.) de la Universidad de Panamá fue, sino el primer local de dicho seminario, el más emblemático. A la sombra de los árboles que lo circundan, sentados sobre sus escalones con manchas húmedas de musgos, moviéndonos lo necesario para esquivar al agresivo sol matutino y huyendo, cuando tocaba, de la lluvia, nacieron nuestros versos, una larga amistad entre nosotros sus participantes, nuestro sólido compromiso con la literatura y, sobre todo, un profundo compromiso con la vida. Con la VIDA de calidad, así, en mayúsculas.
En aquellos días, con ese seminario, nació el Taller José Martí, que si bien es cierto no tuvo la más larga de las duraciones orgánicas, si logró impactarnos a nosotros, los que en vez de quedarnos en casa durmiendo hasta tarde, asistíamos piadosamente cada sábado a departir nuestra poesía en la mañana y cervezas en la tarde.
Poco más de una década más tarde, ya han aparecido nuevas generaciones de poetas, lo cual es una magnífica noticia; ahora hay más locales públicos y comerciales dispuestos a recibir a la poetada en sus andanzas; eso de reunirse al aire libre como que ya no es “necesario”, espero que eso no signifique reuniones de almas atrapadas, porque la magia del T. U. A. L. permitía que así como circulaba sin trabas la brisa, así nuestros espíritus fluyeron desencadenados.
El Taller José Martí fue un espacio donde la diversidad era admitida, tal como lo son los diferentes verdes bajo la sombra de los gigantescos árboles de La Colina de la Universidad de Panamá. Algunos poemas nacidos en sus entrañas fueron como el agresivo sol de la mañana, otros como la humedad de los musgos, incluso, unos cuantos serían tan impertinentes como la lluvia.
Sin embargo, todos tenían un olor y sabor muy particular: a vida. Esa que se escribe en mayúscula cerrada. Esa de la que escriben los poetisos y las poetas cuando se han convertido en poemas.
Friedrich Nietzsche
Para este negocio de hacer cronologías no soy muy bueno que digamos. Muchos autores ya han dicho que la memoria es selectiva y la mía, en particular, es sumamente infiel al orden de ocurrencia de los hechos. Ello no es problema. Es que no quiero hacer historiografía. Deseo hacer una vidagrafía, mi testimonio de un proyecto.
Antes, permíteme hacer una pequeña y aparente digresión. Si un bosque es consumido por un violento incendio, lo más probable es que no pasen muchas semanas sin que el espacio donde antes había árboles, sea ocupado por lozanos retoños que a su debido tiempo crecerán y se convertirán en los nuevos gigantes clorofílicos.
Creo que no tendrás mayores problemas en coincidir conmigo y definir a la Invasión militar del 20 de diciembre de 1989 como un violento incendio. Incendio que no sólo destruyó los hogares de cientos de panameños habitantes del barrio de El Chorrillo, también las estructuras del poder político imperante hasta ese momento. Incluso, el mundo literario.
Así como luego de un fuego en el bosque aparecen nuevas florestas, así en la literatura panameña apareció un espacio que fue llenado por nuevos y nuevas poetas. Dimas Lidio Pittí le dio una oportunidad a Héctor Collado y este la aprovechó: dictar un taller de poesía.
El Teatro Universitario al aire libre (T. U. A. L.) de la Universidad de Panamá fue, sino el primer local de dicho seminario, el más emblemático. A la sombra de los árboles que lo circundan, sentados sobre sus escalones con manchas húmedas de musgos, moviéndonos lo necesario para esquivar al agresivo sol matutino y huyendo, cuando tocaba, de la lluvia, nacieron nuestros versos, una larga amistad entre nosotros sus participantes, nuestro sólido compromiso con la literatura y, sobre todo, un profundo compromiso con la vida. Con la VIDA de calidad, así, en mayúsculas.
En aquellos días, con ese seminario, nació el Taller José Martí, que si bien es cierto no tuvo la más larga de las duraciones orgánicas, si logró impactarnos a nosotros, los que en vez de quedarnos en casa durmiendo hasta tarde, asistíamos piadosamente cada sábado a departir nuestra poesía en la mañana y cervezas en la tarde.
Poco más de una década más tarde, ya han aparecido nuevas generaciones de poetas, lo cual es una magnífica noticia; ahora hay más locales públicos y comerciales dispuestos a recibir a la poetada en sus andanzas; eso de reunirse al aire libre como que ya no es “necesario”, espero que eso no signifique reuniones de almas atrapadas, porque la magia del T. U. A. L. permitía que así como circulaba sin trabas la brisa, así nuestros espíritus fluyeron desencadenados.
El Taller José Martí fue un espacio donde la diversidad era admitida, tal como lo son los diferentes verdes bajo la sombra de los gigantescos árboles de La Colina de la Universidad de Panamá. Algunos poemas nacidos en sus entrañas fueron como el agresivo sol de la mañana, otros como la humedad de los musgos, incluso, unos cuantos serían tan impertinentes como la lluvia.
Sin embargo, todos tenían un olor y sabor muy particular: a vida. Esa que se escribe en mayúscula cerrada. Esa de la que escriben los poetisos y las poetas cuando se han convertido en poemas.
jueves, 21 de mayo de 2009
UNA PREGUNTA, UNA RESPUESTA
LA PREGUNTA
Los hechos: en un concurso de belleza en Panamá le preguntan a una concursante su opinión sobre una sentencia de Confucio; ella contesta que Confucio es un chino-japonés autor de la confusión. Junto a la difusión de esta respuesta, circulan otras parecidas dadas por lindas de concursos de otros países. La pregunta: afirmar que Confucio es el padre de la confusión es fruto de: los desastrosos sistemas educativos, del papel idiotizante de los medios de comunicación ¿o será que los que nos escandalizamos esperamos mucho de la humanidad?
Los hechos: en un concurso de belleza en Panamá le preguntan a una concursante su opinión sobre una sentencia de Confucio; ella contesta que Confucio es un chino-japonés autor de la confusión. Junto a la difusión de esta respuesta, circulan otras parecidas dadas por lindas de concursos de otros países. La pregunta: afirmar que Confucio es el padre de la confusión es fruto de: los desastrosos sistemas educativos, del papel idiotizante de los medios de comunicación ¿o será que los que nos escandalizamos esperamos mucho de la humanidad?
LA RESPUESTA
Interesantes sus respuestas a la pregunta sobre la señorita Confucio-confusión. Mis conclusiones:
1-El grueso de la humanidad no conoce a Confucio.
2-Para ese mismo grueso, eso no es una mala noticia.
3-Siempre ha sido así.
4-De los que afirman que es una mala noticia, unos conocen a Confucio y otros dicen que conocen a Confusio y disimulan su ignorancia con una pose.
5-El preguntar por Confusio en un concurso de belleza es una pose.
6-Una pose es aparentar, en este caso conocimiento, para ganar aceptación social.
7-Las poses las practican tanto los "confusionistas" como los "confundidos". Es posible que "esperar mucho de la humanidad" sea una pose. Perdón por la metáfora.
lunes, 27 de abril de 2009
ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL PRÓXIMO 3 DE MAYO
“En Panamá hay muchos partidistas, no son personas que pertenecen a un partido político, son gentes que andan buscando partir el pastel y llevarse su parte.”
Wendy A. Robinson O.
El próximo 3 de mayo tendré la oportunidad de ejercer mi derecho al voto por sexta vez. Pero la verdad es que no estoy seguro que lo haga. ¿Por qué? Porque me siento como aquel que lee el menú desagradable de un desastroso restaurante.
Si yo fuese neo-liberal aceptaría que la gestión del actual gobierno ha sido buena. No lo soy. No me parece buena gestión el dar B/. 50.00 para alentar a las familias a cumplir con su deber con sus infantes. ¿O es qué la patria potestad de los niños y niñas favorecidos pertenece al estado? Además, la beneficencia, porque de beneficencia estamos hablando, no toca ni altera las raíces de la pobreza. Allí van a estar esperando a los pobres cuando el gobierno decida que ya no hay plata para regalarles. Por cierto, la canasta básica familiar está muy por encima de los B/. 50.00. La candidata oficialista lo primero que hizo al ganar las primarias fue afirmar que el plan económico se mantiene. Dicho plan es neo liberal, yo no. ¡Ah! El neo liberalismo es el responsable de la actual crisis mundial.
Sí soy bastante realista. Y a esta altura de mi vida sé que mientras que Panamá sea gobernada por políticos electoreros y no por estadistas, toda campaña política se va a caracterizar por prometer todo aquello que el electorado quiere escuchar y que de antemano se sabe que no se va a cumplir. ¿Acaso el candidato líder de la oposición, entre sus muchas promesas, se ha comprometido con acabar con los monopolios solapados que tienen las cadenas de supermercados y los molineros? Muchos temen que la candidata oficialista se convierta en una versión panameña y femenina de Hugo Chávez, yo temo que el candidato de la oposición se convierta en Alberto Fujimori. Siento que la mentalidad conservadora y de pensamiento único ha ido en dramático asenso y que eso es extremadamente peligroso, más si el gobierno aúpa la cacería de brujas para disimular su incapacidad de poder cumplir con todas las promesas hechas. Sólo falta que Martinelli prometa tres martes de carnaval al año. Además, el que él se haya declarado loco y que sus seguidores lo imitaran, ¿no es una licencia para vivir irresponsablemente bajo el paraguas de la impunidad de la locura?
¿Qué hacer? ¿Ejercer mi derecho? ¿Mi derecho a qué? ¿A elegir al menos malo? Eso no me es suficiente. ¿Qué hacer? ¿Voto en blanco o anulado? ¿La abstención de quedarse en casa? Quien sustituya a Martín Torrijos en el Palacio de Las Garzas no tiene que cumplir con ningún porcentaje mínimo de votos. ¿Qué hacer? La verdad es que no sé. Lo que sí sé es que lo que no hemos remediado en los últimos 20 años, los del supuesto regreso de la democracia, no lo vamos a remediar en un día. Creo que el derecho que voy a ejercer es mi derecho a preguntar. ¡Ser democráticos o no serlo, he allí el dilema! ¿O será otro?
Wendy A. Robinson O.
El próximo 3 de mayo tendré la oportunidad de ejercer mi derecho al voto por sexta vez. Pero la verdad es que no estoy seguro que lo haga. ¿Por qué? Porque me siento como aquel que lee el menú desagradable de un desastroso restaurante.
Si yo fuese neo-liberal aceptaría que la gestión del actual gobierno ha sido buena. No lo soy. No me parece buena gestión el dar B/. 50.00 para alentar a las familias a cumplir con su deber con sus infantes. ¿O es qué la patria potestad de los niños y niñas favorecidos pertenece al estado? Además, la beneficencia, porque de beneficencia estamos hablando, no toca ni altera las raíces de la pobreza. Allí van a estar esperando a los pobres cuando el gobierno decida que ya no hay plata para regalarles. Por cierto, la canasta básica familiar está muy por encima de los B/. 50.00. La candidata oficialista lo primero que hizo al ganar las primarias fue afirmar que el plan económico se mantiene. Dicho plan es neo liberal, yo no. ¡Ah! El neo liberalismo es el responsable de la actual crisis mundial.
Sí soy bastante realista. Y a esta altura de mi vida sé que mientras que Panamá sea gobernada por políticos electoreros y no por estadistas, toda campaña política se va a caracterizar por prometer todo aquello que el electorado quiere escuchar y que de antemano se sabe que no se va a cumplir. ¿Acaso el candidato líder de la oposición, entre sus muchas promesas, se ha comprometido con acabar con los monopolios solapados que tienen las cadenas de supermercados y los molineros? Muchos temen que la candidata oficialista se convierta en una versión panameña y femenina de Hugo Chávez, yo temo que el candidato de la oposición se convierta en Alberto Fujimori. Siento que la mentalidad conservadora y de pensamiento único ha ido en dramático asenso y que eso es extremadamente peligroso, más si el gobierno aúpa la cacería de brujas para disimular su incapacidad de poder cumplir con todas las promesas hechas. Sólo falta que Martinelli prometa tres martes de carnaval al año. Además, el que él se haya declarado loco y que sus seguidores lo imitaran, ¿no es una licencia para vivir irresponsablemente bajo el paraguas de la impunidad de la locura?
¿Qué hacer? ¿Ejercer mi derecho? ¿Mi derecho a qué? ¿A elegir al menos malo? Eso no me es suficiente. ¿Qué hacer? ¿Voto en blanco o anulado? ¿La abstención de quedarse en casa? Quien sustituya a Martín Torrijos en el Palacio de Las Garzas no tiene que cumplir con ningún porcentaje mínimo de votos. ¿Qué hacer? La verdad es que no sé. Lo que sí sé es que lo que no hemos remediado en los últimos 20 años, los del supuesto regreso de la democracia, no lo vamos a remediar en un día. Creo que el derecho que voy a ejercer es mi derecho a preguntar. ¡Ser democráticos o no serlo, he allí el dilema! ¿O será otro?
sábado, 11 de abril de 2009
UN ENCUENTRO EN EL ZAGUAN

A los tres días de la vaina, regresábamos a casa hablando sobre toda la desgracia que le había ocurrido a él. Me costaba entender como después de ser tan vitoreado, fue vilipendiado y asesinado. Entrando al zaguán, un desconocido me dio las buenas noches y sin entender bien el porque, lo invité a comer con nosotros. Mi madre peló los ojos, pero el hombre al ratito le resultó agradable. Ella le pidió disculpas porque la única comida que había era arroz divorciado de la carne y los porotos. Éramos cuatro y sólo había dos huevos, así que mi viejita los hizo revueltos para estirarlos. Me apenó haberlo invitado a comer arroz casi pelao. Pero él dijo que el arroz es el resumen de la vida de quienes trabajan. Un campesino dejó su sudor en el campo, otro en el molino. Un trabajador lo transportó y otro lo despachó en la tienda donde lo compró mi madre. Y ella lo convirtió en alimento, que aunque poco, lo compartimos mi novia, mi madre, el desconocido y yo. Nunca me supo tan rico un plato de arroz casi pelao. Al terminar de comer, ellas fueron las primeras en reconocerlo. A mí me costó un poco más. Él salió por la puerta sin despedirse y, aún así, se quedó para siempre con nosotros.
domingo, 22 de marzo de 2009
¿EL ABISMO ABATIÓ UN HÉROE?
El abismo cayó sobre su espalda. Después de ser amigo. Después de ser leal. Y no hubo suficiente olvido para sepultar sus huesos, para esconder su sangre.
El abismo cayó sobre su espalda. Luego de caminar entre los abrojos. Luego de incendiar espinas. Y no hubo suficiente oscuridad para apagar su estrella, para sofocar su luz.
El abismo cayó sobre su espalda. Sin preparación alguna. Sin la adecuada despedida. Y no pudo la humareda ocultar la nobleza, desorientar al héroe.
El abismo cayó sobre su espalda. Y su polvo quedó entre nosotros. Y su aliento también.
jueves, 12 de marzo de 2009
LA RAÍZ DE LA VIOLENCIA

“Pero…¿Y para qué llorar? / ¿Podrá una lágrima cambiarnos? / Vamos / Lágrima de mis lágrimas / Conviértete en acero.”
Rafael Góchez Sosa
No se trata de una meritocracia. La muerte no se lleva a quien se lo merece, sino a aquel con quien se tropieza. Pero dejemos aparte a la filosofía. La muerte violenta que azota nuestra patria camina de la mano con el crimen organizado y sus estamentos: capos gatilleros, banqueros lava dinero y políticos corruptos. Ellos nos tienen sumergidos en el terror y lo pueden hacer porque nosotros, sí, nosotros, hemos propiciado las condiciones necesarias para que así sea. Somos el caldo de cultivo que alimenta a la violencia.
¿Qué no lo somos? ¿Qué nos vale más: el dinero o la amistad? ¿A quién aplaudimos: al que tiene un carro de lujo o al que sabe ser solidario? ¿Hasta dónde somos capaces de llegar por aparentar prestigio y riqueza? Cada vez son más los dispuestos y las dispuestas (porque la cosa no tiene exclusividad de género) a usar un fúsil de asalto con tal de tener plata rápidamente en el bolsillo. Porque de eso se trata, de dinero sin trabajo ni sacrificio. Hablando de fusiles, ¿cuántos panameños y panameñas tomaron las armas para defender a la patria el 20 de diciembre de 1989? ¿Cuántos la tomarían ahora? Es muy cómodo y fácil aterrorizar con una AK-47 a una persona desarmada.
La violencia callejera en Panamá es primeramente responsabilidad de nosotros los panameños. Esta patria es nuestra, no de los extranjeros. Sin embargo, tantos años de venderla por pedazos tienen consecuencias. Más cuando se vende sin que importe un pepino la procedencia del capital con que se paga. ¡Y quien hace negocios con el diablo, hediondo a azufre queda!
Hablar de los sicarios colombianos que delinquen en el territorio panameño, sin mencionar a los funcionarios que reciben sustanciosas coimas por permitirles sus oportunas entradas y salidas de este terruño es simplemente demagógico. Pero raya en burla cuando quien da esa declaración es alguien vinculado a capitales colombianos mal habidos.
Una cultura que antepone los dólares por encima de la gente, tarde o temprano termina matando personas. Ahora todo el mundo pide mano fuerte contra los capos gatilleros. Yo estoy de acuerdo. También pido mano extra-dura contra los banqueros lava dinero y los políticos corruptos. Mientras éstos vivan gozando de los beneficios de la impunidad, la violencia será el pan nuestro de cada día.
Quiero terminar señalando algo muy importante. El 10 de marzo de 2009 el Director del Instituto Nacional de Cultura de la República de Panamá fue asesinado en las calles de la ciudad capital. Quedó atrapado en una balacera producto de un asalto frustrado. Triste. Lamentable. Pero me siento obligado a resaltar la razón por la cual el señor Anel Omar Rodríguez se encontraba en esa fatal calle. Estaba despidiendo a unos amigos cubanos. Estaba cumpliendo con su deber como funcionario público. Amistad. Responsabilidad. Prefiero quedarme con estas palabras. Quien quiera hacer homenaje a la memoria del amigo asesinado, que no las olvide y que las convierta en fundamento de su quehacer cotidiano. Quien es amigo, quien es responsable, no mira para otro lado.
Rafael Góchez Sosa
No se trata de una meritocracia. La muerte no se lleva a quien se lo merece, sino a aquel con quien se tropieza. Pero dejemos aparte a la filosofía. La muerte violenta que azota nuestra patria camina de la mano con el crimen organizado y sus estamentos: capos gatilleros, banqueros lava dinero y políticos corruptos. Ellos nos tienen sumergidos en el terror y lo pueden hacer porque nosotros, sí, nosotros, hemos propiciado las condiciones necesarias para que así sea. Somos el caldo de cultivo que alimenta a la violencia.
¿Qué no lo somos? ¿Qué nos vale más: el dinero o la amistad? ¿A quién aplaudimos: al que tiene un carro de lujo o al que sabe ser solidario? ¿Hasta dónde somos capaces de llegar por aparentar prestigio y riqueza? Cada vez son más los dispuestos y las dispuestas (porque la cosa no tiene exclusividad de género) a usar un fúsil de asalto con tal de tener plata rápidamente en el bolsillo. Porque de eso se trata, de dinero sin trabajo ni sacrificio. Hablando de fusiles, ¿cuántos panameños y panameñas tomaron las armas para defender a la patria el 20 de diciembre de 1989? ¿Cuántos la tomarían ahora? Es muy cómodo y fácil aterrorizar con una AK-47 a una persona desarmada.
La violencia callejera en Panamá es primeramente responsabilidad de nosotros los panameños. Esta patria es nuestra, no de los extranjeros. Sin embargo, tantos años de venderla por pedazos tienen consecuencias. Más cuando se vende sin que importe un pepino la procedencia del capital con que se paga. ¡Y quien hace negocios con el diablo, hediondo a azufre queda!
Hablar de los sicarios colombianos que delinquen en el territorio panameño, sin mencionar a los funcionarios que reciben sustanciosas coimas por permitirles sus oportunas entradas y salidas de este terruño es simplemente demagógico. Pero raya en burla cuando quien da esa declaración es alguien vinculado a capitales colombianos mal habidos.
Una cultura que antepone los dólares por encima de la gente, tarde o temprano termina matando personas. Ahora todo el mundo pide mano fuerte contra los capos gatilleros. Yo estoy de acuerdo. También pido mano extra-dura contra los banqueros lava dinero y los políticos corruptos. Mientras éstos vivan gozando de los beneficios de la impunidad, la violencia será el pan nuestro de cada día.
Quiero terminar señalando algo muy importante. El 10 de marzo de 2009 el Director del Instituto Nacional de Cultura de la República de Panamá fue asesinado en las calles de la ciudad capital. Quedó atrapado en una balacera producto de un asalto frustrado. Triste. Lamentable. Pero me siento obligado a resaltar la razón por la cual el señor Anel Omar Rodríguez se encontraba en esa fatal calle. Estaba despidiendo a unos amigos cubanos. Estaba cumpliendo con su deber como funcionario público. Amistad. Responsabilidad. Prefiero quedarme con estas palabras. Quien quiera hacer homenaje a la memoria del amigo asesinado, que no las olvide y que las convierta en fundamento de su quehacer cotidiano. Quien es amigo, quien es responsable, no mira para otro lado.
miércoles, 4 de marzo de 2009
MUJERES, ¿QUÉ HABRÍA HECHO NERUDA SIN USTEDES?
"Tú eres la única mujer que he conocido que tiene su propia ventana al absoluto."
Pablo Picasso
¿Existe la Mujer Perfecta? Y sí existe, ¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que tiene mucho que lucir en un escote o la que procura que nazcan musgos sobre las fauces? ¿La más popular de una discoteca o aquella que sólo se conoce en la noche del desierto?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que espera su Príncipe Azul o la que nunca llama a las puertas? ¿La que aún cree en fantasías o la que nunca aguarda sentada en el sofá un beso de las hadas? ¿La que busca un compañero con un timón fácil de maniobrar o la que espera que sean dos navíos los que partan del muelle?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que tiene una casa que parece una vitrina o la que vive en una estancia donde los vegetales se quedaron sin dominios? ¿La que es madre al tanto de cada detalle de sus hijos o la que corta con sus muelas el cordón de sus crías y luego con mano inflexible las aleja del pezón?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que consuela con su mano la frente de su acongojado compañero o la que le grita: Resiste que el dolor no es perpetuo? ¿La que tiene un rostro perfecto o la que ríe sin importarle la invasión de las arrugas? ¿La que huele a perfume o la que permite soñar con la posibilidad de atrapar el aroma de la bahía?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que emocionada escucha un poema o la que obligó a Cupido a caminar sobre la Tierra? ¿La que tiene mil habilidades o la que sólo sabe convertir una nota solitaria en sinfonía orquestada? ¿La que es siempre fiel o la que con un beso logra que ya no importe tanto el doloroso desierto?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿Existirá? Y sí existe, ¿Quién decide que ella es perfecta?
¿Existe la Mujer Perfecta? Y sí existe, ¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que tiene mucho que lucir en un escote o la que procura que nazcan musgos sobre las fauces? ¿La más popular de una discoteca o aquella que sólo se conoce en la noche del desierto?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que espera su Príncipe Azul o la que nunca llama a las puertas? ¿La que aún cree en fantasías o la que nunca aguarda sentada en el sofá un beso de las hadas? ¿La que busca un compañero con un timón fácil de maniobrar o la que espera que sean dos navíos los que partan del muelle?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que tiene una casa que parece una vitrina o la que vive en una estancia donde los vegetales se quedaron sin dominios? ¿La que es madre al tanto de cada detalle de sus hijos o la que corta con sus muelas el cordón de sus crías y luego con mano inflexible las aleja del pezón?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que consuela con su mano la frente de su acongojado compañero o la que le grita: Resiste que el dolor no es perpetuo? ¿La que tiene un rostro perfecto o la que ríe sin importarle la invasión de las arrugas? ¿La que huele a perfume o la que permite soñar con la posibilidad de atrapar el aroma de la bahía?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿La que emocionada escucha un poema o la que obligó a Cupido a caminar sobre la Tierra? ¿La que tiene mil habilidades o la que sólo sabe convertir una nota solitaria en sinfonía orquestada? ¿La que es siempre fiel o la que con un beso logra que ya no importe tanto el doloroso desierto?
¿Quién es la Mujer Perfecta? ¿Existirá? Y sí existe, ¿Quién decide que ella es perfecta?
miércoles, 31 de diciembre de 2008
COLINAS
Vivo rodeado de colinas de hormigón bañadas con hollín, olores y ecos. Vivo en un bosque gris donde el viento no respira. Vine como inmigrante a ver morir mis esperanzas, aplastadas por el humo coagulado y el ruidoso miedo. Hasta ayer tenía ganas de correr y abandonar, pero esta mañana mi hija sembró una rosa en el balcón y algo tibio, amarillo e intangible entró por la ventana: un rayo de sol. Ahora en la tarde, voy a llevar a la niña al parque y comprarle un helado.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
JESÚS NACIÓ EN JUAN DÍAZ

En esos días el excelentísimo señor Presidente dictó un decreto que obligaba a todos a quedarse en casa la Noche Buena, para así, evitando los tranques vehiculares, economizar gasolina. También para ahorrar gasas en el cuarto de urgencias del hospital Santo Tomás. Milagrosamente, todos los ciudadanos acataron el mandato. Hasta aquel famoso abogado que le encuentra un problema a toda solución. Por supuesto, todos obedecieron porque se apertrecharon muy bien de víveres, cohetes y ron.
Estando en su cuartito de la barraca 30 de Juan Díaz, cuartito atiborrado permanentemente de familiares y temporalmente de amigos, María, embarazada, tenía esperanzas de que los policías la dejaran pasar los retenes y así poder llegar a la sala de partos. No fue así. Ni siquiera lo intentaron. No había taxis. Nadie tenía auto. Ni los buses diablos rojos recorrían las calles. Estaban vacías. Y María no quiso caminar y arriesgarse a parir en la calle. Resignado, José se ancló a una botella de su licor favorito: el seco y decidió esperar junto a sus amigos. José se había graduado del bachillerato apenas unos días antes. María lo haría, si todo salía bien, al siguiente año.
Y llegó la hora, y se formó el arroz con mango, nadie nunca había servido de partero. Todo fue pánico hasta que Keyla, que a la sazón ya había parido cinco veces, se atrevió a fungir como tal.
José en fuego, bien borracho; María gritando, súper asustada; y Keyla con los ojos muy abiertos y recordando su pentagonoéica experiencia. A las doce en punto, a las doce de la noche nació el niño de José y María; un niño al que llamarían Jesús. Al caserón llegaron los buhoneros de la peotonal, cargados de regalos para el infante. No falto el impertinente que encendió una mecha de cohetes que hizo llorar asustado al recién nacido.
También se apareció el chino dueño de la tienda de abarrotes con una caja de inciensos y otra de comida. Las vecinas se apresuraron a socorrer en todo a María. Los vecinos corrieron a beber más guaro junto a José. Algunos fumaron hierba en el lote baldío que está frente a la barraca. La algarabía era mucha. Los sistemas de sonidos competían entre sí; de un lado se escuchaba reguetón, del otro el típico de Samy y Sandra y al fondo, por supuesto, la voz de Maelo Rivera. Apenas si se podía oír lo que hablaba el fulano o la zutana que estaba al lado de uno.
Lo que sí todo el mundo pudo escuchar, a lo que sí todo el mundo prestó atención, desde el chinito hasta los buhoneros, fue a un coro de voces que brotaba de lo desconocido; un coro que cantaba así: “Gloria a Dios en lo alto del cielo y en la tierra paz para todo aquel que no haga daño a su prójimo”. A su prójima tampoco, por supuesto. Y la noche continúo. José terminó vomitando la borrachera. María tomando no sé cuantas curas y aplicándose mil emplastos. Y Jesús, el niño Jesús, el niño Jesús recién nacido rió, rió y rió…
Estando en su cuartito de la barraca 30 de Juan Díaz, cuartito atiborrado permanentemente de familiares y temporalmente de amigos, María, embarazada, tenía esperanzas de que los policías la dejaran pasar los retenes y así poder llegar a la sala de partos. No fue así. Ni siquiera lo intentaron. No había taxis. Nadie tenía auto. Ni los buses diablos rojos recorrían las calles. Estaban vacías. Y María no quiso caminar y arriesgarse a parir en la calle. Resignado, José se ancló a una botella de su licor favorito: el seco y decidió esperar junto a sus amigos. José se había graduado del bachillerato apenas unos días antes. María lo haría, si todo salía bien, al siguiente año.
Y llegó la hora, y se formó el arroz con mango, nadie nunca había servido de partero. Todo fue pánico hasta que Keyla, que a la sazón ya había parido cinco veces, se atrevió a fungir como tal.
José en fuego, bien borracho; María gritando, súper asustada; y Keyla con los ojos muy abiertos y recordando su pentagonoéica experiencia. A las doce en punto, a las doce de la noche nació el niño de José y María; un niño al que llamarían Jesús. Al caserón llegaron los buhoneros de la peotonal, cargados de regalos para el infante. No falto el impertinente que encendió una mecha de cohetes que hizo llorar asustado al recién nacido.
También se apareció el chino dueño de la tienda de abarrotes con una caja de inciensos y otra de comida. Las vecinas se apresuraron a socorrer en todo a María. Los vecinos corrieron a beber más guaro junto a José. Algunos fumaron hierba en el lote baldío que está frente a la barraca. La algarabía era mucha. Los sistemas de sonidos competían entre sí; de un lado se escuchaba reguetón, del otro el típico de Samy y Sandra y al fondo, por supuesto, la voz de Maelo Rivera. Apenas si se podía oír lo que hablaba el fulano o la zutana que estaba al lado de uno.
Lo que sí todo el mundo pudo escuchar, a lo que sí todo el mundo prestó atención, desde el chinito hasta los buhoneros, fue a un coro de voces que brotaba de lo desconocido; un coro que cantaba así: “Gloria a Dios en lo alto del cielo y en la tierra paz para todo aquel que no haga daño a su prójimo”. A su prójima tampoco, por supuesto. Y la noche continúo. José terminó vomitando la borrachera. María tomando no sé cuantas curas y aplicándose mil emplastos. Y Jesús, el niño Jesús, el niño Jesús recién nacido rió, rió y rió…
sábado, 13 de diciembre de 2008
EL ARTE ES LA DIFERENCIA
“El nosotros es tan natural como el yo, pero sólo se produce en la madurez del espíritu. Se concreta cuando todas las batallas del individuo se han ganado o se han perdido, según se mire.”
Alicia Montesdeoca
Hace unas semanas, en el museo de la ciudad de Santiago de Veraguas (República de Panamá), un grupo de amigos nos reunimos para realizar un homenaje a la memoria del pintor Raúl Vázquez. El local estaba repleto, los asistentes lo llenaban de una pared a la otra. No está demás ser reiterativo: cada vez que se inhalaba, se respiraba un saludable aire de amistad. Nuestros anfitriones así lo garantizaron. Hubo varias alocuciones. Pero las palabras que más me llamaron la atención fueron las del poeta colonense Jorge Vélez Valdez. Él afirmó que gracias al arte, nos diferenciamos de las otras especies biológicas. No mencionó ni a la ciencia, ni a la religión. Ni siquiera habló de cultura. Fue categórico: el arte nos diferencia de los animales.
Pronto me trasladé a las primeras habitaciones de los homo sapiens. En ellas, luego de largas jornadas de cacería, nuestros antepasados se dedicaron a pintar las paredes, a confeccionar collares, rudimentos de adornos cerámicos. Alguien podrá decirme que muchos de esos artefactos contenían un fuerte significado religioso. Y eso me lleva a evocar a los papas romanos y su debilidad por la pintura, la escultura y la arquitectura. ¿Qué hubiese sido de Miguel Ángel y la Capilla Sextina sin el mecenazgo de Julio II, el papa guerrero? Algún otro podrá refutarme que es en la ciencia donde la humanidad ha desarrollado sus mayores capacidades, pero inmediatamente recuerdo que uno de los elementos que determinaban la valides de las ecuaciones matemáticas de Alberto Einstein era su estética, su belleza.
En el museo de Santiago, gracias a las palabras de Vélez Valdez, todos los presentes recordamos que la mayor muestra artística de nuestro recordado Raúl fue su propia vida: una especial actitud frente a la enfermedad y sobretodo, su vertical amistad.
Alicia Montesdeoca
Hace unas semanas, en el museo de la ciudad de Santiago de Veraguas (República de Panamá), un grupo de amigos nos reunimos para realizar un homenaje a la memoria del pintor Raúl Vázquez. El local estaba repleto, los asistentes lo llenaban de una pared a la otra. No está demás ser reiterativo: cada vez que se inhalaba, se respiraba un saludable aire de amistad. Nuestros anfitriones así lo garantizaron. Hubo varias alocuciones. Pero las palabras que más me llamaron la atención fueron las del poeta colonense Jorge Vélez Valdez. Él afirmó que gracias al arte, nos diferenciamos de las otras especies biológicas. No mencionó ni a la ciencia, ni a la religión. Ni siquiera habló de cultura. Fue categórico: el arte nos diferencia de los animales.
Pronto me trasladé a las primeras habitaciones de los homo sapiens. En ellas, luego de largas jornadas de cacería, nuestros antepasados se dedicaron a pintar las paredes, a confeccionar collares, rudimentos de adornos cerámicos. Alguien podrá decirme que muchos de esos artefactos contenían un fuerte significado religioso. Y eso me lleva a evocar a los papas romanos y su debilidad por la pintura, la escultura y la arquitectura. ¿Qué hubiese sido de Miguel Ángel y la Capilla Sextina sin el mecenazgo de Julio II, el papa guerrero? Algún otro podrá refutarme que es en la ciencia donde la humanidad ha desarrollado sus mayores capacidades, pero inmediatamente recuerdo que uno de los elementos que determinaban la valides de las ecuaciones matemáticas de Alberto Einstein era su estética, su belleza.
En el museo de Santiago, gracias a las palabras de Vélez Valdez, todos los presentes recordamos que la mayor muestra artística de nuestro recordado Raúl fue su propia vida: una especial actitud frente a la enfermedad y sobretodo, su vertical amistad.
sábado, 15 de noviembre de 2008
VAN DOSCIENTAS

“No estamos viviendo una época de cambios sino un cambio de épocas.”
Rafael Correa
Con el relajito y medio, con este artículo breve, ya van doscientas heurísticas escritas y publicadas. Y lo mejor de todo es que siento que, a pesar de que soy yo quien las escribe a ellas, son ellas las que me han convertido en su discípulo. Me explico.
Como la característica de estos escritos es la meditación, a lo largo de estos pocos años al reflexionar sobre temas de mi interés o aquellos que me tienen obsesionado, me he visto muchas veces orillado a replantearme lo que daba por verdad verdadera e indiscutible. Después de escribir muchos artículos, leer lo escrito, tachar lo escrito y reescribirlo todo, siento que me he convertido en un ser más pensante y mucho más tolerante. Me vi obligado a convivir conmigo de una manera especial y eso me abrió los ojos y ahora veo al prójimo de una forma especial. Ya no con ojos escrutadores, sino con ojos dispuestos a ver.
Es hablar de ojos para ver, pero mi experiencia, esta que les estoy contando, me dice que no siempre vemos la realidad; en más de una ocasión vemos lo que queremos ver y no vemos lo que no queremos ver. Y comprobar que los ojos pueden tener miradas selectivas me asusta, pero constatar que esos mismos ojos pueden aprender a ver las cosas tal cual son, simplemente me maravilla.
Otra ganancia que tuve es que aprendí a leer en intensión y no en extensión. Leer para resolver y no para acumular. No leo muy rápido, o mejor dicho, leo muy lentamente, pero aprovecho mejor la lectura. Ahora me parece convierto lo leído en parte integral de mi ser. También sé que hay cosas que mejorar. Muchas. Tengo que aprender a comunicar lo que con tanto gusto he aprendido. Quiero que otros disfruten de mis descubrimientos, pero para ello he de aprender a escribir de forma sencilla. Llegó el día que tengo que cambiar de lo ampuloso a lo sencillo. ¿Podré?
Rafael Correa
Con el relajito y medio, con este artículo breve, ya van doscientas heurísticas escritas y publicadas. Y lo mejor de todo es que siento que, a pesar de que soy yo quien las escribe a ellas, son ellas las que me han convertido en su discípulo. Me explico.
Como la característica de estos escritos es la meditación, a lo largo de estos pocos años al reflexionar sobre temas de mi interés o aquellos que me tienen obsesionado, me he visto muchas veces orillado a replantearme lo que daba por verdad verdadera e indiscutible. Después de escribir muchos artículos, leer lo escrito, tachar lo escrito y reescribirlo todo, siento que me he convertido en un ser más pensante y mucho más tolerante. Me vi obligado a convivir conmigo de una manera especial y eso me abrió los ojos y ahora veo al prójimo de una forma especial. Ya no con ojos escrutadores, sino con ojos dispuestos a ver.
Es hablar de ojos para ver, pero mi experiencia, esta que les estoy contando, me dice que no siempre vemos la realidad; en más de una ocasión vemos lo que queremos ver y no vemos lo que no queremos ver. Y comprobar que los ojos pueden tener miradas selectivas me asusta, pero constatar que esos mismos ojos pueden aprender a ver las cosas tal cual son, simplemente me maravilla.
Otra ganancia que tuve es que aprendí a leer en intensión y no en extensión. Leer para resolver y no para acumular. No leo muy rápido, o mejor dicho, leo muy lentamente, pero aprovecho mejor la lectura. Ahora me parece convierto lo leído en parte integral de mi ser. También sé que hay cosas que mejorar. Muchas. Tengo que aprender a comunicar lo que con tanto gusto he aprendido. Quiero que otros disfruten de mis descubrimientos, pero para ello he de aprender a escribir de forma sencilla. Llegó el día que tengo que cambiar de lo ampuloso a lo sencillo. ¿Podré?
jueves, 16 de octubre de 2008
¿DÓNDE ESTÁS QUERIDA ESPERANZA?

“No hay que morirse para conocer el infierno, sólo basta esperar de brazos cruzados…”
Víctor Paz
Hoy vengo ha hablarte de un nombre de mujer. No, no es Margarita ese nombre. Es esperanza. En 1978 cuando Karol Józef Wojtyla asumió el papado gritó al mundo: No teman. Y en continentes diferentes y alentados por ideales mucho más diferentes, el sindicato SOLIDARIDAD en Polonia y el FRENTE SANDINISTA en Nicaragua demostraron cuanto se puede cabalgar cuando se está libre del desasosiego. Hoy, treinta años más tarde, el mundo está cubierto por la muy perniciosa maleza de la desconfianza. Y en praderas temerosas no crece la esperanza.
Ese tema, por razones de mi profesión docente, me es muy especial. ¿Sin esperanza tiene sentido dedicarse a educar muchachos y muchachas que no esperan nada? La respuesta a la que siempre arribo es un rotundo no. Lo que me conduce a la siguiente pregunta: ¿qué hacer? Y la respuesta persistente y permanente es: buscarse problemas. Porque en una sociedad idólatra como la nuestra hablar de esperanza es incómodo e incomodador.
La esperanza no se encuentra en la euforia que despiertan los íconos iluminados por el título de PANAMEÑO CON ÉXITO EN EL EXTRANJERO, mucho menos en las promesas hechas al fragor de una campaña política. Vivir con la esperanza de que la clase política va a cambiar de hábitos y que pronto pondrá punto final al despotismo y a la corrupción, no sólo es ilusorio, también doloroso. Igual ocurre con todas las demás fuentes de supuesta esperanza que hay en esta patria; desde el gordo de la lotería, hasta las ventas multi-nivel de pastillas para adelgazar.
La esperanza realista, la que es fruto de la responsabilidad, nace del convencimiento de que los padrinos mágicos no existen y que eso nos obliga, a ti y a mí, a trabajar, a exigir y a buscarnos problemas con todos aquellos que nos quieran secuestrar el futuro sembrando en nuestras almas la semilla del pánico.
Ya te lo dije, eso implica incomodar e incomodarse, y eso vale la pena. Vale la pena incomodarse por la niñez y la juventud de este país. Si la mitad de la mala fama que le han dado los medios de comunicación a los jóvenes fuese cierta, ya habrían dado un golpe de estado, porque permíteme recordarte que la seguridad de este país no es muy buena que digamos.
Vale la pena buscarse problemas por las mujeres de esta nación. Haz la prueba, convoca a una reunión en un barrio cualquiera para remediar cualquier problema de ese barrio y la mayoría de las asistentes serán ellas. ¿Acaso les sobra el tiempo? No. Si son amas de casa, los platos nunca dejan de ensuciarse y si son trabajadoras o profesionales tienen que cumplir las mismas horas de trabajo del hombre que no va a la reunión a la que se le convoca.
Vale la pena buscarse problemas por los padrastros, sí, en serio. La disfuncionalidad de las parejas panameñas alcanza cifras espantosas y un alto porcentaje de nuestra población termina siendo criada por padrastros y madrastras. Si no cumpliesen con su papel de atender niños y niñas que no son de su sangre, la familia panameña ya hubiese desaparecido. O por lo menos los manicomios estuviesen más llenos.
Y lo más importante, vale la pena buscarse problemas por ti. Tu corazón se merece algo más que el miedo, tu alma merece rebozar de esperanza. Tu rostro merece despertar cada mañana con ganas de sonreír y tus pies con ganas de bailar. Así lo creo. Y porque lo creo te pido disculpas por la pereza de la poetada panameña. Perdónanos a nosotros los poetas panameños por estar, a veces, más interesados en vernos el ombligo que en prestar atención a tu cara ajada por una mueca de dolor. Por eso, termino invitándote a que te atrevas a dejar atrás los días de la lástima. ¡No pidas más limosnas! ¡Deja de creer ilusamente que será un cacique o una hechicera quien remediará tus problemas! Ya es tiempo que siembres en tu vida personal, en tu familia y en cada vereda que recorras de esta patria, semillas de esperanza realista; recuerda, esperanza realista es aquella que nace de tu responsabilidad.
Víctor Paz
Hoy vengo ha hablarte de un nombre de mujer. No, no es Margarita ese nombre. Es esperanza. En 1978 cuando Karol Józef Wojtyla asumió el papado gritó al mundo: No teman. Y en continentes diferentes y alentados por ideales mucho más diferentes, el sindicato SOLIDARIDAD en Polonia y el FRENTE SANDINISTA en Nicaragua demostraron cuanto se puede cabalgar cuando se está libre del desasosiego. Hoy, treinta años más tarde, el mundo está cubierto por la muy perniciosa maleza de la desconfianza. Y en praderas temerosas no crece la esperanza.
Ese tema, por razones de mi profesión docente, me es muy especial. ¿Sin esperanza tiene sentido dedicarse a educar muchachos y muchachas que no esperan nada? La respuesta a la que siempre arribo es un rotundo no. Lo que me conduce a la siguiente pregunta: ¿qué hacer? Y la respuesta persistente y permanente es: buscarse problemas. Porque en una sociedad idólatra como la nuestra hablar de esperanza es incómodo e incomodador.
La esperanza no se encuentra en la euforia que despiertan los íconos iluminados por el título de PANAMEÑO CON ÉXITO EN EL EXTRANJERO, mucho menos en las promesas hechas al fragor de una campaña política. Vivir con la esperanza de que la clase política va a cambiar de hábitos y que pronto pondrá punto final al despotismo y a la corrupción, no sólo es ilusorio, también doloroso. Igual ocurre con todas las demás fuentes de supuesta esperanza que hay en esta patria; desde el gordo de la lotería, hasta las ventas multi-nivel de pastillas para adelgazar.
La esperanza realista, la que es fruto de la responsabilidad, nace del convencimiento de que los padrinos mágicos no existen y que eso nos obliga, a ti y a mí, a trabajar, a exigir y a buscarnos problemas con todos aquellos que nos quieran secuestrar el futuro sembrando en nuestras almas la semilla del pánico.
Ya te lo dije, eso implica incomodar e incomodarse, y eso vale la pena. Vale la pena incomodarse por la niñez y la juventud de este país. Si la mitad de la mala fama que le han dado los medios de comunicación a los jóvenes fuese cierta, ya habrían dado un golpe de estado, porque permíteme recordarte que la seguridad de este país no es muy buena que digamos.
Vale la pena buscarse problemas por las mujeres de esta nación. Haz la prueba, convoca a una reunión en un barrio cualquiera para remediar cualquier problema de ese barrio y la mayoría de las asistentes serán ellas. ¿Acaso les sobra el tiempo? No. Si son amas de casa, los platos nunca dejan de ensuciarse y si son trabajadoras o profesionales tienen que cumplir las mismas horas de trabajo del hombre que no va a la reunión a la que se le convoca.
Vale la pena buscarse problemas por los padrastros, sí, en serio. La disfuncionalidad de las parejas panameñas alcanza cifras espantosas y un alto porcentaje de nuestra población termina siendo criada por padrastros y madrastras. Si no cumpliesen con su papel de atender niños y niñas que no son de su sangre, la familia panameña ya hubiese desaparecido. O por lo menos los manicomios estuviesen más llenos.
Y lo más importante, vale la pena buscarse problemas por ti. Tu corazón se merece algo más que el miedo, tu alma merece rebozar de esperanza. Tu rostro merece despertar cada mañana con ganas de sonreír y tus pies con ganas de bailar. Así lo creo. Y porque lo creo te pido disculpas por la pereza de la poetada panameña. Perdónanos a nosotros los poetas panameños por estar, a veces, más interesados en vernos el ombligo que en prestar atención a tu cara ajada por una mueca de dolor. Por eso, termino invitándote a que te atrevas a dejar atrás los días de la lástima. ¡No pidas más limosnas! ¡Deja de creer ilusamente que será un cacique o una hechicera quien remediará tus problemas! Ya es tiempo que siembres en tu vida personal, en tu familia y en cada vereda que recorras de esta patria, semillas de esperanza realista; recuerda, esperanza realista es aquella que nace de tu responsabilidad.
martes, 2 de septiembre de 2008
PANAMÁ, ¿ATRAPADA ENTRE EL CONSUMISMO Y EL NARCISISMO?
“Ahora, no sé si todos los narcisistas son consumistas. ¿Podría alguien sin poder adquisitivo ser narcisista?”
Sonia short
Un par de antecedentes. A inicios del siglo pasado se creo en Estados Unidos de América la Reserva Federal, que en realidad funciona como un banco privado que garantiza la disponibilidad de dólares americanos. Pasada la Segunda Guerra Mundial se instaló y perfeccionó el Complejo Bélico Industrial, que si bien es cierto produce armamento, genera tecnología y productos que no tardan en conquistar el mercado de los civiles. Dinero. Productos. ¿Qué falta? Quien gaste el dinero comprando los productos. ¿Y cómo lo encuentran? A través de agresivas campañas publicitarias.
Un ejemplo de la relación antes expuesta fue el poliéster. No había pieza de vestir que no estuviese confeccionada con dicha tela en los años 70. ¿Su origen? La guerra de Vietnam. Era utilizado por los soldados estadounidenses para protegerse de los mosquitos; ¿recuerdan esos paños con los cuales rodeaban sus cabezas? Quienes no tengan edad para poder recordar les recomiendo vean las abundantes películas que hay sobre esa guerra, desde Apocalipsis ya, hasta Pelotón. En fin, terminada la guerra los excedentes fueron utilizados para sustentar una cultura: la Disco. Ahora nadie osaría utilizar ese tejido para vestirse. Pero ahora queremos manejar un Hummer. ¿Recuerdan los carros de guerra que patrullaban la ciudad de Panamá después de la Invasión de 1989? Quienes no tengan edad para recordar, les recomiendo ver las muchas películas que hay sobre la guerra del golfo pérsico.
La agresividad de las campañas publicitarias ha logrado niveles enfermizos de consumo; de allí la anorexia y, por supuesto, el narcisismo. De allí una sociedad repleta de individuos vacíos que buscan llenarse comprando en los centros comerciales. Pero, sin tal enfermedad ¿hay crecimiento económico?
Sonia short
Un par de antecedentes. A inicios del siglo pasado se creo en Estados Unidos de América la Reserva Federal, que en realidad funciona como un banco privado que garantiza la disponibilidad de dólares americanos. Pasada la Segunda Guerra Mundial se instaló y perfeccionó el Complejo Bélico Industrial, que si bien es cierto produce armamento, genera tecnología y productos que no tardan en conquistar el mercado de los civiles. Dinero. Productos. ¿Qué falta? Quien gaste el dinero comprando los productos. ¿Y cómo lo encuentran? A través de agresivas campañas publicitarias.
Un ejemplo de la relación antes expuesta fue el poliéster. No había pieza de vestir que no estuviese confeccionada con dicha tela en los años 70. ¿Su origen? La guerra de Vietnam. Era utilizado por los soldados estadounidenses para protegerse de los mosquitos; ¿recuerdan esos paños con los cuales rodeaban sus cabezas? Quienes no tengan edad para poder recordar les recomiendo vean las abundantes películas que hay sobre esa guerra, desde Apocalipsis ya, hasta Pelotón. En fin, terminada la guerra los excedentes fueron utilizados para sustentar una cultura: la Disco. Ahora nadie osaría utilizar ese tejido para vestirse. Pero ahora queremos manejar un Hummer. ¿Recuerdan los carros de guerra que patrullaban la ciudad de Panamá después de la Invasión de 1989? Quienes no tengan edad para recordar, les recomiendo ver las muchas películas que hay sobre la guerra del golfo pérsico.
La agresividad de las campañas publicitarias ha logrado niveles enfermizos de consumo; de allí la anorexia y, por supuesto, el narcisismo. De allí una sociedad repleta de individuos vacíos que buscan llenarse comprando en los centros comerciales. Pero, sin tal enfermedad ¿hay crecimiento económico?
domingo, 31 de agosto de 2008
CAMINANDO CON LA PEQUEÑA ORQUESTA
“Listo para convertirme en héroe / Invento el pedestal / La estatua / Que en los últimos recursos de tu risa / Levantan / En medio de la cama.”
Jarl Ricardo Babot
Buenas noches, les confieso que hoy me siento más ganador que Irving Saladino; en realidad, me siento tres veces más afortunado. Primero, fui informado de este evento por Natalia; segundo, Héctor me propuso participar en el mismo; tercero, voy a intervenir hablando sobre Jarl Ricardo Babot. Si contar con la amistad de estas personalidades, tener la oportunidad de decir algunas cosas muy importantes sobre quien considero mi maestro y compartir con ustedes no vale más que el oro olímpico, ¿qué puede valerlo?
Jarl Ricardo Babot
Buenas noches, les confieso que hoy me siento más ganador que Irving Saladino; en realidad, me siento tres veces más afortunado. Primero, fui informado de este evento por Natalia; segundo, Héctor me propuso participar en el mismo; tercero, voy a intervenir hablando sobre Jarl Ricardo Babot. Si contar con la amistad de estas personalidades, tener la oportunidad de decir algunas cosas muy importantes sobre quien considero mi maestro y compartir con ustedes no vale más que el oro olímpico, ¿qué puede valerlo?
Una tarde de 1985 toqué la puerta negra y misteriosa del Teatro Taller Universitario de la Universidad de Panamá, me abrió un señor al cual le comuniqué mi deseo de convertirme en teatrista, él muy amablemente me contestó que con mucho gusto era bienvenido, que al día siguiente, a la misma hora, me sumara a los ensayos. Regresé dos años más tarde. Nuevamente toqué la puerta negra y misteriosa, de nuevo me abrió el mismo señor y sin que yo dijera nada, me invitó a pasar con estas palabras: “Oiga, lo estábamos esperando”.
Así conocí a Babot. Así comenzó mi idilio amoroso con el arte. Porque amando a Jarl, descubrí cuanto amor nos tiene el arte. De Ricardo se han dicho muchas cosas. Desde que es un genio, hasta que es un babotso. Pero jamás se podrá decir que es un tipo gris, intrascendente, incapaz de conmover la vida de quienes llegan a conocerlo.
“No moriremos hoy / ¿Verdad? / ¿Será mañana? / Sin dientes / Ni sospechas / Libres / En la muerte / Como nunca fueron / Ni las aves.”
La poesía de Ricardo es, en apariencia, extremadamente simple. Por lo menos, así la podrían juzgar las almas de bajo vuelo, las que necesitan investirse en lugar de vestirse, las que necesitan complicarse y complicarnos a todos porque no soportan la simpleza de la vida. Narciso despreció la ingenuidad del amor de la ninfa Eco y prefirió el reflejo en el río y murió ahogado.
“No moriremos hoy / ¿Verdad? / ¿Será mañana? / Sin dientes / Ni sospechas / Libres / En la muerte / Como nunca fueron / Ni las aves.”
La poesía de Ricardo es, en apariencia, extremadamente simple. Por lo menos, así la podrían juzgar las almas de bajo vuelo, las que necesitan investirse en lugar de vestirse, las que necesitan complicarse y complicarnos a todos porque no soportan la simpleza de la vida. Narciso despreció la ingenuidad del amor de la ninfa Eco y prefirió el reflejo en el río y murió ahogado.
Su teatro no está muy alejado de este principio estético. La obra de Babot es una guerrera que danza en aquel cuadrilatero que tiene por esquinas al amor y a la libertad, a la soledad y a la muerte. A esa bella amazona pocos la conocen, pero eso no desluce el brillo de sus armas.
En Jarl la pasión siempre está allí, brotando de las entrañas como un grito a media voz. Hablo de una pasión especial por la ternura a pesar de la crueldad. Para un panameño es una sensación extraña, no es la cabalgata de los días soleados, sino el caminar en la nieve pero con el corazón latiendo a mil latidos por minuto. ¡Y todo por amor! Esa visión silente pero intensa de la vida, pienso que Babot sólo pudo asumirla después de ver el invierno moscovita por la ventana, con un recuerdo clavado en el alma y una botella de vodka en la mano derecha.
“Dicen que estoy solo / Con mis trigales, mis cuervos, mis girasoles / Sé que estoy solo / Con mis trigales, mis cuervos, mis girasoles / ¡Mirad bien! Que hay en ellos / Niños / Viejos / Mujeres y caminos / Que son verdaderos cipreses / Y me dan la bondad de la sombra / Cuando los altos soles de julio -enloquecidos-se desprenden / Y me persiguen.”
Por Babot aprendí a dejarme amar por el arte. Aunque, cosa curiosa, que yo recuerde, nunca me corrigió un poema. Es más, en una ocasión le entregué uno, tomó la hoja de papel por una esquina, la miró como quien examina un pañuelo, y me dijo: “Sí, sí”. Créanme, 16 años más tarde, aún no entiendo que me quiso decir; pero ese día quedó una semilla sembrada en mi corazón que germinó y me hizo posible comprender que es un poeta. A propósito, en aquellos tiempos corría entre la poetada la pregunta: ¿para qué sirve un poeta? La respuesta de Jarl siempre fue: “Para nada”. ¿Quién dijo que todo tiene que servir para algo?
“A manera de historia / Tortugas y ballenas / Lloran conmigo. / En el armario / Mis botas / Se pudren. / “Son los recuerdos”, / Me digo”.
Jarl Ricardo Babot es mi maestro porque Jarl Ricardo Babot es una experiencia. Experiencia que tuve el gusto de vivir en total libertad. Recuerdo bien sus palabras: “Róbinson, nunca negocies tu libertad”. Quiero terminar con unos versos suyos que considero resumen el arte poética babotsiano. También es una ética de la vida.
“Los semáforos / De mi poema, / Guían a las últimas moscas. / Les dicen: “por aquí pequeñas, / No hay peligro de lluvias; / Tampoco de nieves”.
Gracias.
“Dicen que estoy solo / Con mis trigales, mis cuervos, mis girasoles / Sé que estoy solo / Con mis trigales, mis cuervos, mis girasoles / ¡Mirad bien! Que hay en ellos / Niños / Viejos / Mujeres y caminos / Que son verdaderos cipreses / Y me dan la bondad de la sombra / Cuando los altos soles de julio -enloquecidos-se desprenden / Y me persiguen.”
Por Babot aprendí a dejarme amar por el arte. Aunque, cosa curiosa, que yo recuerde, nunca me corrigió un poema. Es más, en una ocasión le entregué uno, tomó la hoja de papel por una esquina, la miró como quien examina un pañuelo, y me dijo: “Sí, sí”. Créanme, 16 años más tarde, aún no entiendo que me quiso decir; pero ese día quedó una semilla sembrada en mi corazón que germinó y me hizo posible comprender que es un poeta. A propósito, en aquellos tiempos corría entre la poetada la pregunta: ¿para qué sirve un poeta? La respuesta de Jarl siempre fue: “Para nada”. ¿Quién dijo que todo tiene que servir para algo?
“A manera de historia / Tortugas y ballenas / Lloran conmigo. / En el armario / Mis botas / Se pudren. / “Son los recuerdos”, / Me digo”.
Jarl Ricardo Babot es mi maestro porque Jarl Ricardo Babot es una experiencia. Experiencia que tuve el gusto de vivir en total libertad. Recuerdo bien sus palabras: “Róbinson, nunca negocies tu libertad”. Quiero terminar con unos versos suyos que considero resumen el arte poética babotsiano. También es una ética de la vida.
“Los semáforos / De mi poema, / Guían a las últimas moscas. / Les dicen: “por aquí pequeñas, / No hay peligro de lluvias; / Tampoco de nieves”.
Gracias.
miércoles, 27 de agosto de 2008
¿Y DÓNDE ESTÁN LAS EVIDENCIAS?
“¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?”
Richard Dawkins
La evidencia, según la entiendo, es una prueba circunstancial o determinante en un proceso y lo es, por ser fruto de la observación y la constatación de lo observado. Se puede partir de un supuesto, pero hay que probar que lo supuesto es cierto. De lo contrario no estamos hablando de evidencias sino de chismes. Y aquí está el detalle. ¿Cuánto de lo que damos por verdadero tiene sustento en evidencias y cuánto en chismes?
Hace algunos años, cerca de mi vecindad, hubo un aparatoso y terrible accidente de tránsito. Fue tal la conmoción que fue tema de conversación durante meses. Uno de los involucrados fue condenado por las lenguas y pasó de ciudadano a paria social. ¿Por qué? El accidente tuvo un “testigo” que se encargó de contar “los hechos tal y como los vio”. El testigo era un personaje muy honorable y, por lo tanto, sujeto de entero crédito.
Cuando se realizó la reconstrucción del accidente, resultó que el testigo no era tan fiable nada. Se colocó en un punto donde no pudo ver el accidente en el instante en que ocurrió. Entonces, ¿por qué declaró lo que declaró? El supuesto testigo llegó al área del accidente y al ver la ubicación final de los autos sacó sus propias conclusiones. Y por ser alguien “honorable” todas sus declaraciones extraoficiales fueron tomadas por verdaderas, sin sufrir ninguna crítica. Al final, el acusado fue liberado de todo cargo y el testigo tuvo que enfrentar cargo por falso testimonio y entorpecer las investigaciones policíacas.
Pero, ¿y los daños morales sufridos por el acusado? ¿y la impunidad de los chismeantes? Es angustioso pensar como la humanidad puede vivir sin mayores evidencias y repleta de bochinches.
Richard Dawkins
La evidencia, según la entiendo, es una prueba circunstancial o determinante en un proceso y lo es, por ser fruto de la observación y la constatación de lo observado. Se puede partir de un supuesto, pero hay que probar que lo supuesto es cierto. De lo contrario no estamos hablando de evidencias sino de chismes. Y aquí está el detalle. ¿Cuánto de lo que damos por verdadero tiene sustento en evidencias y cuánto en chismes?
Hace algunos años, cerca de mi vecindad, hubo un aparatoso y terrible accidente de tránsito. Fue tal la conmoción que fue tema de conversación durante meses. Uno de los involucrados fue condenado por las lenguas y pasó de ciudadano a paria social. ¿Por qué? El accidente tuvo un “testigo” que se encargó de contar “los hechos tal y como los vio”. El testigo era un personaje muy honorable y, por lo tanto, sujeto de entero crédito.
Cuando se realizó la reconstrucción del accidente, resultó que el testigo no era tan fiable nada. Se colocó en un punto donde no pudo ver el accidente en el instante en que ocurrió. Entonces, ¿por qué declaró lo que declaró? El supuesto testigo llegó al área del accidente y al ver la ubicación final de los autos sacó sus propias conclusiones. Y por ser alguien “honorable” todas sus declaraciones extraoficiales fueron tomadas por verdaderas, sin sufrir ninguna crítica. Al final, el acusado fue liberado de todo cargo y el testigo tuvo que enfrentar cargo por falso testimonio y entorpecer las investigaciones policíacas.
Pero, ¿y los daños morales sufridos por el acusado? ¿y la impunidad de los chismeantes? Es angustioso pensar como la humanidad puede vivir sin mayores evidencias y repleta de bochinches.
lunes, 25 de agosto de 2008
DE LAS LEYES DE LA VIDA
“Los que seguimos teniendo esperanza no somos estúpidos”.
Xavier Gorostiaga
Creo que ya estoy comenzando a comprender algo de la vida. Sí. Después de tanto cascarazo, resbalón y trancazo, veo luz al final del túnel. He ido entendiendo que la vida tiene leyes y que irrespetarlas tiene consecuencias. Con cada año vivido, cuando veo hacia atrás, más valoro la vida vivida con dignidad. Los tiempos de las vacas gordas, sólo son gordos si se gozaron sin humillación. Aunque eso no quiere decir que la soberbia debe ser nuestra consejera, por el contrario, la humildad. Ella nos guía hasta el desapego, éste nos hace libres, la libertad nos permite vivir en la verdad, con esta última podemos amar y ser justos, y ambos nos dan la paz. Pero el aprecio por la paz se gana en la adversidad, en las dificultades, en el superar las pruebas. Muy importante el perdón, sobre todo, el perdonarnos a nosotros; es que no todos los contratiempos los vamos a enfrentar de la mejor manera.
Creo que ya estoy comenzando a comprender algo de la vida. Sí. Una vez vi una película donde dos personajes conversaban sobre que era lo más importante; el mayor, el de más edad concluyó así: “Sólo hay una cosa importante en la vida” “¿Y qué cosa es?”, preguntó el más joven, “Lo que tú decidas”, sentenció el más viejo. Decisión. Toda nuestra vida pasa por una secuencia de decisiones.
Creo que ya estoy comenzando a comprender algo de la vida. Sí. He ido entendiendo que para que mi vida sea mía debo que apoderarme de ella. Debo tomar las decisiones que la encausarán. De lo contrario otros las tomarán y ya no será mi vida, será la vida de otros,
He ido entendiendo que la vida tiene leyes y que irrespetarlas tiene consecuencias. Pero esas leyes son únicas para cada vida. Porque no estamos hablando de la vida, sino de mi vida, tu vida, la vida de aquel. ¡Anjá! ¿Creyeron que la cosa era simple? ¿Una receta y punto? Pues no. Las leyes de la vida, de su vida, le toca descubrirlas a cada uno. De lo contrario, nunca habrá luz al final del túnel.
Xavier Gorostiaga
Creo que ya estoy comenzando a comprender algo de la vida. Sí. Después de tanto cascarazo, resbalón y trancazo, veo luz al final del túnel. He ido entendiendo que la vida tiene leyes y que irrespetarlas tiene consecuencias. Con cada año vivido, cuando veo hacia atrás, más valoro la vida vivida con dignidad. Los tiempos de las vacas gordas, sólo son gordos si se gozaron sin humillación. Aunque eso no quiere decir que la soberbia debe ser nuestra consejera, por el contrario, la humildad. Ella nos guía hasta el desapego, éste nos hace libres, la libertad nos permite vivir en la verdad, con esta última podemos amar y ser justos, y ambos nos dan la paz. Pero el aprecio por la paz se gana en la adversidad, en las dificultades, en el superar las pruebas. Muy importante el perdón, sobre todo, el perdonarnos a nosotros; es que no todos los contratiempos los vamos a enfrentar de la mejor manera.
Creo que ya estoy comenzando a comprender algo de la vida. Sí. Una vez vi una película donde dos personajes conversaban sobre que era lo más importante; el mayor, el de más edad concluyó así: “Sólo hay una cosa importante en la vida” “¿Y qué cosa es?”, preguntó el más joven, “Lo que tú decidas”, sentenció el más viejo. Decisión. Toda nuestra vida pasa por una secuencia de decisiones.
Creo que ya estoy comenzando a comprender algo de la vida. Sí. He ido entendiendo que para que mi vida sea mía debo que apoderarme de ella. Debo tomar las decisiones que la encausarán. De lo contrario otros las tomarán y ya no será mi vida, será la vida de otros,
He ido entendiendo que la vida tiene leyes y que irrespetarlas tiene consecuencias. Pero esas leyes son únicas para cada vida. Porque no estamos hablando de la vida, sino de mi vida, tu vida, la vida de aquel. ¡Anjá! ¿Creyeron que la cosa era simple? ¿Una receta y punto? Pues no. Las leyes de la vida, de su vida, le toca descubrirlas a cada uno. De lo contrario, nunca habrá luz al final del túnel.
sábado, 23 de agosto de 2008
MEMORIAL A LOS CANDIDATOS A PUESTOS DE ELECCIÓN
Señores
Candidatos a Puestos de Elección
E. S. M.
Señores Candidatos:
Los que abajo firmamos, jóvenes y adultos, mujeres y hombres, ciudadanos todos residentes en la República de Panamá, compenetrados con el interés por mejorar las condiciones económicas, sociales, culturales, educativas, científicas y tecnológicas de nuestra población, nos dirigimos a ustedes respetuosamente, y con la debida consideración les Exponemos:
Que, la carencia de recursos, medios u oportunidades que tienen un gran porcentaje de panameños son el resultado inmediato de las desigualdades educativas de los analfabetas o de aquellos que sabiendo leer y escribir, no ejercen estas competencias, siendo en la práctica analfabetas funcionales.
Que, como consecuencia de esa limitada capacidad cognitiva, reflexiva y crítica, esta población se ve marginada de una vida digna, repleta de conocimientos y bienestar, que los constriñe a la exclusión de un mundo que se impone como la sociedad del conocimiento.
Que, en este sentido, el tema educativo abarca todas las esferas (sector gubernamental, privado y la sociedad civil), pues hoy día la educación no se circunscribe sólo al aula o a los centros educativos.
Que, el ejercicio pleno de la escritura y la lectura no es sólo un derecho de todos, sino también una responsabilidad, por lo cual todos debemos abonar a su estímulo y desarrollo.
Que, si bien existen acciones tendientes a mejorar la educación, con importantes avances, todavía resultan ser insuficientes, cuando no, de escaso impacto por lo efímero de su sostenibilidad, sus enfoques limitantes, sus presupuestos comprometidos o por la poca capacidad institucional.
Que, los avances tecnológicos, la globalización y el amplio campo del conocimiento (como los trabajos de la ampliación del canal, los mega proyectos, entre otros), exigen la necesidad de formar recurso humano altamente competente, y donde la cultura y la educación juegan un rol importante.
Que, desde esta perspectiva, lo urgente es considerar la lectura como un asunto de interés público.
Que, los resultados deficientes obtenidos en las evaluaciones de las competencias lectoras, en matemática y ciencia de nuestros estudiantes, así como los crecientes índices de reprobados en los exámenes de ingreso a las universidades, evidencian la necesidad de formular las políticas, planes y programas nacionales relacionados con la lectura.
Que, el mejorar nuestro sistema educativo debe partir de una voluntad política que priorice la lectura como un camino seguro para darle valor y calidad a la educación, donde prevalezcan las realizaciones y no las intenciones, donde la teoría y las leyes se correlacionen con la práctica efectiva. Por lo que, Señores Candidatos a puestos de elección, solicitamos:
1. Que la lectura sea política de Estado y se plasme como una prioridad en el Plan de Gobierno y en su proyecto de país.
2. Que se institucionalice el Plan Nacional de Lectura a través de una Secretaría adscrita a la Presidencia de la República.
3. Que se reconozca el Foro Nacional de Lectura como un órgano consultivo de las políticas públicas culturales.
4. Que se apruebe el Anteproyecto de Ley del Libro, la Lectura y las Bibliotecas.
5. Que se asignen recursos suficientes y continuos a los centros educativos y culturales estatales.
6. Que el Ministerio de Educación y el Instituto Nacional de Cultura se organice ajeno a los intereses políticos partidistas.
Atentamente,
FORO NACIONAL DE LECTURA
Candidatos a Puestos de Elección
E. S. M.
Señores Candidatos:
Los que abajo firmamos, jóvenes y adultos, mujeres y hombres, ciudadanos todos residentes en la República de Panamá, compenetrados con el interés por mejorar las condiciones económicas, sociales, culturales, educativas, científicas y tecnológicas de nuestra población, nos dirigimos a ustedes respetuosamente, y con la debida consideración les Exponemos:
Que, la carencia de recursos, medios u oportunidades que tienen un gran porcentaje de panameños son el resultado inmediato de las desigualdades educativas de los analfabetas o de aquellos que sabiendo leer y escribir, no ejercen estas competencias, siendo en la práctica analfabetas funcionales.
Que, como consecuencia de esa limitada capacidad cognitiva, reflexiva y crítica, esta población se ve marginada de una vida digna, repleta de conocimientos y bienestar, que los constriñe a la exclusión de un mundo que se impone como la sociedad del conocimiento.
Que, en este sentido, el tema educativo abarca todas las esferas (sector gubernamental, privado y la sociedad civil), pues hoy día la educación no se circunscribe sólo al aula o a los centros educativos.
Que, el ejercicio pleno de la escritura y la lectura no es sólo un derecho de todos, sino también una responsabilidad, por lo cual todos debemos abonar a su estímulo y desarrollo.
Que, si bien existen acciones tendientes a mejorar la educación, con importantes avances, todavía resultan ser insuficientes, cuando no, de escaso impacto por lo efímero de su sostenibilidad, sus enfoques limitantes, sus presupuestos comprometidos o por la poca capacidad institucional.
Que, los avances tecnológicos, la globalización y el amplio campo del conocimiento (como los trabajos de la ampliación del canal, los mega proyectos, entre otros), exigen la necesidad de formar recurso humano altamente competente, y donde la cultura y la educación juegan un rol importante.
Que, desde esta perspectiva, lo urgente es considerar la lectura como un asunto de interés público.
Que, los resultados deficientes obtenidos en las evaluaciones de las competencias lectoras, en matemática y ciencia de nuestros estudiantes, así como los crecientes índices de reprobados en los exámenes de ingreso a las universidades, evidencian la necesidad de formular las políticas, planes y programas nacionales relacionados con la lectura.
Que, el mejorar nuestro sistema educativo debe partir de una voluntad política que priorice la lectura como un camino seguro para darle valor y calidad a la educación, donde prevalezcan las realizaciones y no las intenciones, donde la teoría y las leyes se correlacionen con la práctica efectiva. Por lo que, Señores Candidatos a puestos de elección, solicitamos:
1. Que la lectura sea política de Estado y se plasme como una prioridad en el Plan de Gobierno y en su proyecto de país.
2. Que se institucionalice el Plan Nacional de Lectura a través de una Secretaría adscrita a la Presidencia de la República.
3. Que se reconozca el Foro Nacional de Lectura como un órgano consultivo de las políticas públicas culturales.
4. Que se apruebe el Anteproyecto de Ley del Libro, la Lectura y las Bibliotecas.
5. Que se asignen recursos suficientes y continuos a los centros educativos y culturales estatales.
6. Que el Ministerio de Educación y el Instituto Nacional de Cultura se organice ajeno a los intereses políticos partidistas.
Atentamente,
FORO NACIONAL DE LECTURA
lunes, 18 de agosto de 2008
ELLOS

“¿Qué ven los jóvenes en los adultos? Corrupción, impunidad, una sociedad desordenada, reyertas y disputas, ¿y tú le quieres pedir a los jóvenes que sean los buenos de la película?”
Raúl Leis
¿Quiénes son ellos? Ellos son los miedos de los adultos. O algo peor. La demostración de las consecuencias de la pereza mental de los llamados a dar el ejemplo, la evidencia que es la flojera la que les impide entender y comprender a los jóvenes; sí, a la juventud, a esa que cuando infancia le encendieron la televisión para que los responsables del hogar pudieran jugar bingo. Y eso en el mejor de los casos.
Una sociedad que renegó de la razón, que convirtió el trató interpersonal en una transacción superflua, y que el milagro de la paternidad lo redujo a una mera formalidad para cumplir con el que dirán y hasta en un accidente, espera patológicamente que sus niños y niñas sean ejemplares. ¿Absurdo? Claro que sí. Y eso sin hablar de la violencia intra familiar. O de su peor manifestación.
Estoy convencido de que el más vil crimen hogareño es el abuso sexual sobre los infantes del mismo. Los terroristas sexuales osan afirmar que las niñas se les insinuaron, que no pudieron resistirse frente al desnudo de una niña de seis años, que la madre insiste en vestirla como mujer así que a él no le queda más remedio que tratarla como mujer. Iguales argumentos son los que se dicen para justificar el abuso sobre los niños. ¿Cómo esperar heroicidad en medio de tanta enfermiza maldad?
Cuando hablo este tema con jóvenes, siempre les digo que la vida que les toca vivir es más ardua que la que me tocó vivir a mí a su edad. Cuando hago lo mismo con adultos les recuerdo que, yo no sé sí ellos, tuve héroes preocupados por darme muchos buenos ejemplos. Desde el jefe de la tropa 19 de exploradores, hasta mi instructora de karate; y por supuesto, muchos docentes. Cuando hablo el tema con los adultos les pregunto: ¿Dónde están los héroes?
Raúl Leis
¿Quiénes son ellos? Ellos son los miedos de los adultos. O algo peor. La demostración de las consecuencias de la pereza mental de los llamados a dar el ejemplo, la evidencia que es la flojera la que les impide entender y comprender a los jóvenes; sí, a la juventud, a esa que cuando infancia le encendieron la televisión para que los responsables del hogar pudieran jugar bingo. Y eso en el mejor de los casos.
Una sociedad que renegó de la razón, que convirtió el trató interpersonal en una transacción superflua, y que el milagro de la paternidad lo redujo a una mera formalidad para cumplir con el que dirán y hasta en un accidente, espera patológicamente que sus niños y niñas sean ejemplares. ¿Absurdo? Claro que sí. Y eso sin hablar de la violencia intra familiar. O de su peor manifestación.
Estoy convencido de que el más vil crimen hogareño es el abuso sexual sobre los infantes del mismo. Los terroristas sexuales osan afirmar que las niñas se les insinuaron, que no pudieron resistirse frente al desnudo de una niña de seis años, que la madre insiste en vestirla como mujer así que a él no le queda más remedio que tratarla como mujer. Iguales argumentos son los que se dicen para justificar el abuso sobre los niños. ¿Cómo esperar heroicidad en medio de tanta enfermiza maldad?
Cuando hablo este tema con jóvenes, siempre les digo que la vida que les toca vivir es más ardua que la que me tocó vivir a mí a su edad. Cuando hago lo mismo con adultos les recuerdo que, yo no sé sí ellos, tuve héroes preocupados por darme muchos buenos ejemplos. Desde el jefe de la tropa 19 de exploradores, hasta mi instructora de karate; y por supuesto, muchos docentes. Cuando hablo el tema con los adultos les pregunto: ¿Dónde están los héroes?
sábado, 26 de julio de 2008
EL MÁS INTELIGENTE, EL MÁS CREATIVO

“La información es algo externo a la mujer y al hombre, algo que hay que extraer, transmitir, organizar, procesar y, si se tercia, manipular. El conocimiento, en cambio, constituye el rendimiento vital por excelencia de ese animal que habla, el ser humano. Es un crecimiento en su ser, un avance hacia sí mismo, una interna potenciación de sus posibilidades más características.”
Alejandro Llano
Inteligencia es sobrevivir a las adversidades del medio, es la capacidad de resolver problemas, una sana relación con la realidad. Inteligencia es creación. El individuo creativo está abierto al entorno y sus cambios, busca sus diversas posibilidades y entra en trato con dichas posibilidades. Así se da la magia y nacen las realidades nuevas y valiosas: obras de arte, descubrimientos científicos, experiencias místicas y, sobre todo, relaciones personales profundas y enriquecedoras.
Para la persona inteligente y creativa, es de suma importancia cultivar al máximo la capacidad de admiración. Nuestra sociedad acostumbra adormecernos y terminamos reduciendo los decibeles admirativos de tantos eventos maravillosos, que al final morimos de aburrimiento y escepticismo.
Sin capacidad de admirar, no podemos ser creativos ni inteligentes. Menos personas en plenitud. La inconciencia total y el cruel absurdo será nuestro pan de cada día. Hay que esforzarse y abrir la vida a la creatividad. Aunque sea en los pequeños detalles. Y sobre todo, hay que hacerlo entusiastamente. Un minuto vivido con entusiasmo, arrastra las horas del día a la vorágine de la creatividad.
Sin entusiasmo no hay capacidad de admirarse, ni creación, ni inteligencia. Entonces, cuidemos de nuestro entusiasmo. No permitamos que nos lo envenenen. Probablemente nuestro entusiasmo es el motor generador de nuestro mayor tesoro: la inteligencia.
Para la persona inteligente y creativa, es de suma importancia cultivar al máximo la capacidad de admiración. Nuestra sociedad acostumbra adormecernos y terminamos reduciendo los decibeles admirativos de tantos eventos maravillosos, que al final morimos de aburrimiento y escepticismo.
Sin capacidad de admirar, no podemos ser creativos ni inteligentes. Menos personas en plenitud. La inconciencia total y el cruel absurdo será nuestro pan de cada día. Hay que esforzarse y abrir la vida a la creatividad. Aunque sea en los pequeños detalles. Y sobre todo, hay que hacerlo entusiastamente. Un minuto vivido con entusiasmo, arrastra las horas del día a la vorágine de la creatividad.
Sin entusiasmo no hay capacidad de admirarse, ni creación, ni inteligencia. Entonces, cuidemos de nuestro entusiasmo. No permitamos que nos lo envenenen. Probablemente nuestro entusiasmo es el motor generador de nuestro mayor tesoro: la inteligencia.
domingo, 20 de julio de 2008
¿LA POLÍTICA ES LA GUERRA POR OTROS MEDIOS?
“Al que es capaz de conseguir la victoria modificando sus tácticas de acuerdo con la situación del enemigo, bien puede llamársele divino.”
Sun-Tzu
Recuerdo que a nuestros predios llegaron dos películas. Una de un guerrero Cruzado que defendió la ciudad de Jerusalén y la otra de un conspirador que pretendía asesinar a un rey de la primitiva China. Los resultados de la primera, la que con más emoción me recomendaron, fueron que se perdió la ciudad, que la amada del protagonista (que a la sazón era reina de un territorio en Medio Oriente) perdió sus derechos territoriales y, por supuesto, que se perdieron cientos de vidas humanas. La segunda termina con la ejecución del conspirador, pero luego de hacerle entender al primitivo rey chino que su misión era convertir los antiguos reinos orientales en un solo imperio.
¿A qué traigo esto? Ante el avance de una fuerza arrolladora como lo es la globalización neo liberal, no se puede pensar y actuar como un Cruzado, pues en el mejor de los casos se puede terminar cruzado y en el peor crucificado.
¿A qué traigo esto? El mundo neo liberal está convirtiendo en negocio, sea en manos de sociedades anónimas o de patronatos, los derechos humanos y de la ciudadanía que hasta ahora son responsabilidad del estado, así que no se puede llevar a los defensores de la solidaridad al despeñadero. Hace unos años hubo una huelga bananera, muy radical, muy digna y hasta muy justa; pero tuvo como resultado la extinción del sindicato. Hoy, las zonas bananeras rayan en la pobreza extrema.
No se puede seguir disfrazando el orgullo y el ego de dignidad y honestidad. Si torpemente se defiende la justicia, en realidad, se está hábilmente promoviendo la injusticia. Si queremos que otro mundo sea posible, demos paso a la imaginación y la creatividad, o todo cambio será imposible. Los poderosos tienen miles de años adueñándose del planeta usando la guerra, ¿será que ya le llego la hora de convertir la paz en un arma efectiva?
Sun-Tzu
Recuerdo que a nuestros predios llegaron dos películas. Una de un guerrero Cruzado que defendió la ciudad de Jerusalén y la otra de un conspirador que pretendía asesinar a un rey de la primitiva China. Los resultados de la primera, la que con más emoción me recomendaron, fueron que se perdió la ciudad, que la amada del protagonista (que a la sazón era reina de un territorio en Medio Oriente) perdió sus derechos territoriales y, por supuesto, que se perdieron cientos de vidas humanas. La segunda termina con la ejecución del conspirador, pero luego de hacerle entender al primitivo rey chino que su misión era convertir los antiguos reinos orientales en un solo imperio.
¿A qué traigo esto? Ante el avance de una fuerza arrolladora como lo es la globalización neo liberal, no se puede pensar y actuar como un Cruzado, pues en el mejor de los casos se puede terminar cruzado y en el peor crucificado.
¿A qué traigo esto? El mundo neo liberal está convirtiendo en negocio, sea en manos de sociedades anónimas o de patronatos, los derechos humanos y de la ciudadanía que hasta ahora son responsabilidad del estado, así que no se puede llevar a los defensores de la solidaridad al despeñadero. Hace unos años hubo una huelga bananera, muy radical, muy digna y hasta muy justa; pero tuvo como resultado la extinción del sindicato. Hoy, las zonas bananeras rayan en la pobreza extrema.
No se puede seguir disfrazando el orgullo y el ego de dignidad y honestidad. Si torpemente se defiende la justicia, en realidad, se está hábilmente promoviendo la injusticia. Si queremos que otro mundo sea posible, demos paso a la imaginación y la creatividad, o todo cambio será imposible. Los poderosos tienen miles de años adueñándose del planeta usando la guerra, ¿será que ya le llego la hora de convertir la paz en un arma efectiva?
jueves, 17 de julio de 2008
EL FRACASO, ¿ES PARTE DEL PAQUETE?
“Debemos aprender a fracasar inteligentemente.”
Charles Kettering
En innumerables ocasiones he escuchado frases que se refieren al vínculo que hay entre el fracaso y el aprendizaje. Mi favorita es aquella que más o menos reza algo así: “El fracaso no es caer, es no levantarse”. Por supuesto, no es textual, mi memoria no da para tanto. Pero lo importante es que reflexionemos lo siguiente, ¿qué es necesario para levantarse después de una caída?
Comencemos definiendo el fracaso; también, el éxito. Si definimos el fracaso como un evento malogrado permanentemente, ya no hay nada que hacer. Sí definimos el fracaso como una oportunidad para abordar nuevas estrategias o cambiar a nuevos objetivos, todo está por hacerse. ¿Qué se puede hacer con la leche derramada? ¡Nada! ¿Seguro que nada? ¿Y si la trapeamos y lavamos el trapeador y con el agua sucia fertilizamos el jardín? Como que el éxito puede ser un proceso permanente. ¿Verdad?
Hablando de procesos. También es necesario inventarse uno para comprender a cabalidad el fracaso. Eso incluiría analizar el problema no resuelto, de una forma honesta, a fin de descubrir por qué fracasamos en su resolución. Hay que afrontar la derrota. Inventarse excusas no ayuda en nada. Las disculpas pueden impedirnos ver cuales pasos fueron exitosos y cuales fallidos.
Culpar a otros por los resultados o fingir el éxito, son actitudes prácticamente suicidas. Lo más probable es que nos conduzcan nuevamente a repetir el infortunio. Se necesita el mismo esfuerzo emotivo para auto engañarse que para dejar volar la imaginación y sacarle al gato un pelo, y de repente, ¿por qué no? Convertir ese pelo en un nuevo gato. Allí el vinculo aprendizaje y fracaso. Imagine que sus padres no le hubiesen permitido volver a caminar después de su primera caída. Suena a locura, ¿verdad? Pues bien, de eso se trata. De lo mismo que comenzamos a hacer cuando apenas pasábamos del mero gatear al caminar.
Charles Kettering
En innumerables ocasiones he escuchado frases que se refieren al vínculo que hay entre el fracaso y el aprendizaje. Mi favorita es aquella que más o menos reza algo así: “El fracaso no es caer, es no levantarse”. Por supuesto, no es textual, mi memoria no da para tanto. Pero lo importante es que reflexionemos lo siguiente, ¿qué es necesario para levantarse después de una caída?
Comencemos definiendo el fracaso; también, el éxito. Si definimos el fracaso como un evento malogrado permanentemente, ya no hay nada que hacer. Sí definimos el fracaso como una oportunidad para abordar nuevas estrategias o cambiar a nuevos objetivos, todo está por hacerse. ¿Qué se puede hacer con la leche derramada? ¡Nada! ¿Seguro que nada? ¿Y si la trapeamos y lavamos el trapeador y con el agua sucia fertilizamos el jardín? Como que el éxito puede ser un proceso permanente. ¿Verdad?
Hablando de procesos. También es necesario inventarse uno para comprender a cabalidad el fracaso. Eso incluiría analizar el problema no resuelto, de una forma honesta, a fin de descubrir por qué fracasamos en su resolución. Hay que afrontar la derrota. Inventarse excusas no ayuda en nada. Las disculpas pueden impedirnos ver cuales pasos fueron exitosos y cuales fallidos.
Culpar a otros por los resultados o fingir el éxito, son actitudes prácticamente suicidas. Lo más probable es que nos conduzcan nuevamente a repetir el infortunio. Se necesita el mismo esfuerzo emotivo para auto engañarse que para dejar volar la imaginación y sacarle al gato un pelo, y de repente, ¿por qué no? Convertir ese pelo en un nuevo gato. Allí el vinculo aprendizaje y fracaso. Imagine que sus padres no le hubiesen permitido volver a caminar después de su primera caída. Suena a locura, ¿verdad? Pues bien, de eso se trata. De lo mismo que comenzamos a hacer cuando apenas pasábamos del mero gatear al caminar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



.jpg)